En The Manor, de la directora Axelle Carolyn, el terror es una sugerencia a lo oculto. O podría serlo, si la realizadora no estuviera tan interesada en dejar claro en cada oportunidad posible que hay un secreto escondido. El recurso de anunciar una y otra vez que nada de lo que muestra la cámara es real — o podría no serlo — se desgasta pronto. Y lo hace por cierta torpeza argumental de crear una caja de los misterios en que lo que ocurre es bastante obvio. 

Para bien o para mal, el horror folk basa su efectividad en la capacidad de la historia para desconcertar. Pero Carolyn está más interesada en espesar el suspenso que en narrar lo que ocurre al margen de algo sobrenatural. Con todo, la premisa sobre una casa de ancianos que es mucho más de lo que podría suponerse, resulta efectiva por necesidad. Mucho más con una Barbara Hershey que muestra toda su experiencia en el género con una actuación contenida y brillante. Pero el gran punto blanco en el argumento de The Manor es su incapacidad para adentrarse en sus propios horrores. 

La directora utiliza la fórmula del residente recién llegado que descubre que algo va mal en un lugar inhóspito sin mucha coherencia. Eso, a pesar que Hershey demuestra capacidad para analizar la tensión desde el silencio. Desde la primera escena, la actriz dota a su personaje con algo más profundo que el miedo o la curiosidad. Y, de hecho, es esa oscuridad lenta y siniestra de su personaje lo que sostiene la primera hora de la película. 

La Judith de Hershey bien podría ser otro misterio a resolver. O una ventana a una oscuridad inquietante. Pero Carolyn la transforma en un ojo que observa sin la menor intención, sentido o incluso propósito. ¿Se trata de una crítica al cuidado de los ancianos? ¿O existe algo verdaderamente sobrenatural en este hogar en apariencia pacífico? 

Ya en 2020, la directora Natalie Erika James creó con The Relic: herencia maldita, un recorrido similar. Lo hizo apuntalando los horrores de casa terrorífica a través de una testigo. En The Manor el efecto se duplica pero sin mayor interés, intención o poder. Lo que termina por convertir el horror en pequeñas escenas absurdas construidas entre sí sin mayor sentido. 

The Manor, la casa misteriosa que no tiene misterios

Judith (Hershey) tiene setenta años y acaba de sufrir un accidente cerebro vascular. Además, es viuda y no tiene la intención de ser protegida. De modo que toma la decisión de recluirse en un hogar de cuidados a pesar de la oposición familiar. 

La hija y el nieto de Judith son líneas que el guion no desarrolla. De hecho, ambos personajes parecen solo flotar en una especie de mirada muy amplia sobre la vejez y otros temas sensibles. Y a pesar que son necesarios para expresar algunas ideas sobre el dolor, terminan por ser piezas sueltas. Al final, Judith impone su opinión y se aísla de su familia. El argumento parece insinuar que hay algún vínculo en lo que sucederá después y el contexto privado del personaje. Pero. de nuevo, solo es una trampa sin demasiada consistencia. 

En realidad, Carolyn está más interesada en el hecho de mostrar los horrores de la casa de cuidados. Pero también ahí, la película falla estrepitosamente al ser incapaz de narrar con cuidado lo que se oculta bajo imposiciones sin sentido. Judith pronto se encuentra aislada y llena de sospechas. No hay transición entre la mujer que decide acerca de su vida y la víctima encerrada en un lugar escalofriante. Pero más allá de eso, el guion es tan obvio que suprime la posible cualidad paranoica y de inmediato, confirma los temores.

De hecho, una de las grandes fallas de The Manor, es que su incapacidad para sorprender. Ya sea porque sigue una estructura concreta que no avanza hacia ningún lado o que imita a otras películas similares, el film decae de inmediato. A pesar que para el segundo tramo, lo más terrorífico  — o lo que debería serlo —  se muestra. Pero Carolyn carece de la habilidad para narrar a fondo un misterio que necesita una sutileza mayor que la suya. 

Pequeños trozos de muchas historias 

The Manor es una combinación del género de casas embrujadas, con cierto sentido del horror hospitalario. El cuerpo médico se divide entre los amables y los lamentablemente paródicos a la clásica enfermera Ratched. También, hay una insistencia venial y sin sentido a mostrar lo sobrenatural de forma inmediata. Como si la película necesitara un asidero rápido, Carolyn no logra crear una atmósfera que analice el tiempo y el enigma al que se enfrenta Judith. 

Quizás el mayor problema de la película es lo que promete y no llega a cumplir. El film se destaca en su apartado visual, pero en realidad, la atmósfera malsana que anuncia, se convierte en un carnaval de horrores predecibles. Para su tercer acto, el tiempo parece detenerse, avanzar a trompicones y Judith lucha contra ¿el mal? sin otra arma que su credulidad.

The Manor pudo usar sus mejores recursos en secuencias en la que la cámara es un ojo invasor. Pero al final, decide dejar pasar la oportunidad de mirar el miedo en busca de misterios que nunca responde. Si algo se echa de menos en The Manor es que pueda asustar. Quizás lo peor que pueda decirse de una película del género. El largometraje está disponible a través de Amazon Prime Video.