A estas alturas, uno no puede explicarse que haya adultos que se sienten a ver una peli de animación con el escepticismo de un perdonavidas, pensando que es una obra de un género inferior porque eso de los dibujos es cosa de niños. Aptas son para la chavalería, claro; pero hace mucho que los demás podemos disfrutarlas cuando hay cierto talento para seducir a un público intergeneracional en ellas. Y Ron da error (Sarah Smith, Jean-Philippe Vine y Octavio E. Rodríguez, 2021) supone un buen ejemplo de esta virtud; otro más.

Los grandes estudios de cine, que invierten un montón de tiempo y de capital en el largo desarrollo de sus proyectos cinematográficos, no trabajan de manera irreflexiva y procuran ir con pies de plomo y no dar puntada sin hilo. Por supuesto, en pocas ocasiones logran algo excepcional porque lo verdaderamente sublime es minoritario, pero nos brindan bastantes oportunidades de pasarlo bien como espectadores. En estas peripecias robóticas de Locksmith Animation y 20th Century Studios inclusive.

Una aventura animada a seis manos

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Para conseguirlo y no pifiarla, suelen confiar en profesionales que hayan demostrado que conocen el oficio. De los cineastas al frente de Ron da error, la británica Sarah Smith ha dirigido episodios en series poco relevantes, pero también Arthur Christmas: Operación regalo (2011) con Barry Cook.

En lo que se refiere a su compatriota Jean-Philippe Vine, se ha ocupado de catorce capítulos de La oveja Shaun (David Fine, Alison Snowden y Richard Starzak, 2007-2020) y ha sido asistente de animación en la oscarizada Wallace y Gromit: La maldición de las verduras (Steve Box y Nick Park, 2005), dibujante de los guiones gráficos de ¡Piratas! (Peter Lord y Jeff Newitt, 2012) y guionista menor para Del revés y El viaje de Arlo (Pete Docter y Ronnie del Carmen, Peter Sohn, 2015).

Y, en cuanto al californiano Octavio E. Rodríguez, ha concebido los storyboards de Johnny Bravo (Van Partible, 1997-2004), Bob Esponja (Stephen Hillenburg, desde 1999), Coco (Lee Unkrich y Adrian Molina, 2017) o Los Increíbles 2 (Brad Bird, 2018), para cuyos guiones ha aportado cosas, como a los de Star Wars: The Clone Wars (George Lucas, 2008-2020) y Monsters University (Dan Scanlon, 2013), y ha realizado tres episodios de Las flipantes historias del Capitán Calzoncillos (Peter Hastings y Mark Banker, 2018-2020).

‘Ron da error’ y los fuegos artificiales del humor

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La secuencia inicial de Ron da error resulta muy popera, casi de molde, para lo referente a presentaciones tecnológicas, y a uno le asalta el temor de que este simpático largometraje se quede en el formulismo estéril y la falta de ingenio. Los del cine de cadena de montaje, en definitiva, sin alicientes y el único objetivo de entretener a las familias palomiteras los fines de semana. Pero, después, nos proporciona una divertida batería de situaciones llenas de humor cafre y de surrealismo con las que abrimos bien los ojos y los labios se nos curvan.

Porque, a partir del primer golpe de veras ocurrente, Ron da error es como un espectáculo de fuegos artificiales en el que los cohetes humorísticos se disparan con una cadencia firme, y así mantiene nuestra atención sin flaquear en ningún momento.

La de Sarah Smith, Jean-Philippe Vine y Octavio E. Rodríguez, por otra parte, es de esas películas que aprovechan el desconocimiento o la ingenuidad de un personaje extraño para provocar tesituras hilarantes y nuestras carcajadas más sinceras. Y el mérito es del lúcido guion coescrito por Peter Baynham (Hotel Transilvania) y la propia Sarah Smith y de su puesta en escena.

El salero de ‘Ron da error’

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La técnica animada de Ron da error se muestra siempre oportuna pero no deslumbrante, característica en la que coincide con la banda sonora electrónica de Henry Jackman (Kong: La Isla Calavera). Y, debido a su meollo, nos acordamos de los dos filmes de Cortocircuito (John Badham, Kenneth Johnson, 1986, 1988) o de Big Hero 6 (Chris Williams y Don Hall, 2014); y, si queremos apurar sobre sus ingredientes dramáticos, incluso de E. T. (Steven Spielberg, 1982) o de Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1984) en cierto sentido.

Además, encontramos referencias a las franquicias más exitosas de The Walt Disney Company a lo Ralph rompe Internet (Rich Moore y Phil Johnston, 2018) o Free Guy (Shawn Levy, 2021), pero muchísimo más comedidas y, por tanto, menos especiales o graciosas. Pese a ello, no se las echa en falta porque el salero de Ron da error es más que suficiente para construir una autonomía chispeante y una evolución emocional muy satisfactorias.