Si ya en una saga cinematográfica con los mismos responsables en todas sus entregas hay sus más y sus menos, imaginaos los vaivenes de nivel que podemos encontrar cuando las películas sobre unos personajes determinados no tienen ninguna relación entre ellas respecto a su equipo creativo. Así, con La familia Addams 2: La gran escapada (Greg Tiernan y Conrad Vernon, 2021) programándose en las carteleras de todo el mundo, sentimos la tentación de decir cuáles opina que son las mejores sobre el clan familiar más disparatadamente lúgubre del séptimo arte. Y lo sentimos por los Monster (Ed Haas y Norm Liebmann, 1964-1966).

Como sabréis, Miércoles Addams y compañía fueron ideados por el caricaturista Charles ídem en 1938 para la revista The New Yorker. Más tarde, llegó la serie televisiva de la ABC, desarrollada por David Levy, curiosamente, los mismos años que La familia Monster en la CBS, que logró una mayor audiencia siendo una creación original. La serie animada de Hanna-Barbera sobre los Addams (Levy, 1973) se lanzó después; y el largometraje para la pequeña pantalla como secuela de la primera adaptación, titulado Halloween con la familia Addams (Dennis Steinmetz, 1977).

Hasta que llegó Barry Sonnenfeld

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Pero en los cines no se pudo ver al tétrico clan hasta que el neoyorkino Barry Sonnenfeld decidió hacer el salto de la dirección de fotografía a la dirección a secas con él en 1991. Por el vestuario de este filme, Ruth Myers (L. A. Confidential) fue nominada al Oscar; la actriz Anjelica Huston (Dublineses: Los muertos), al Globo de Oro por su estupenda Morticia Addams; Richard Macdonald (La tapadera), al mejor diseño de producción en los BAFTA; y Fern Buchner (Eduardo Manostijeras), Katherine James (Muerte entre las flores) y Kevin Haney (Cadena perpetua), a los mejores maquillaje y peluquería también en los premios de la Academia británica.

La segunda serie de animación (Bill Matheny, 1992-1993) fue producida por los estudios de Hanna-Barbera igualmente a partir del éxito del nuevo largo, y el cineasta repitió con La familia Addams: La tradición continúa (1993). Esta vez, en la nominaciones a los Oscar pudieron colarse Ken Adam (La huella) y Marvin March (California Suite) por su dirección artística; e insistieron con Anjelica Huston en los Globos de Oro y, en los BAFTA, con los maquilladores y peluqueros, a los que se unió Fred C. Blau Jr. (Con Air: Convictos en el aire).

El insuperable díptico sobre la familia Addams

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Lo que parece difícil de discutir es que las dos películas de Barry Sonnenfeld sobre los Addams están a años luz tanto de las aproximaciones previas como de las posteriores. Y ello se debe a una excepcional conjunción de talentos y a que el realizador se hallaba en pleno uso de sus facultades creativas, como nunca en su trayectoria tras las cámaras, que incluye las tres primeras entregas de Hombres de Negro (1997-2012), Cómo conquistar Hollywood (1995) o Wild Wild West (1999).

Su planificación intachable y su enérgica puesta en escena en La familia Addams y su continuación acentúan las virtudes del resto de sus colaboradores, que dan lo mejor de sí en sus departamentos respectivos. Desde Richard Macdonald y Ken Adam y su espléndido diseño de producción luctuosamente barroco, pasando por la inspirada y juguetona banda sonora de Marc Shaiman (Misery) a lo Danny Elfman, hasta el lujoso elenco.

Con una imponente Anjelica Huston, un animoso Raul Julia (El beso de la mujer araña), un histriónico Christopher Lloyd (Regreso al futuro), una glacial y cautivadora Christina Ricci (Sleepy Hollow) y un correcto Jimmy Workman (Mejor… imposible) como Morticia, Gómez, Fétido, Miércoles y Pugsley Addams, Judith Malina (Despertares) y Carol Kane (Annie Hall) encarnando a la abuela Addams, Carel Struycken (Doctor Sueño) en toda la altura de Lurch, Dana Ivey (Solo en casa 2) y Dan Hedaya (Sospechosos habituales) como Margaret y Tully Alford, Elizabeth Wilson (Los pájaros) y una esplendorosa Joan Cusack (Arlington Road) en la piel de Abigail Craven y Debbie Jellinsky.

Lo determinante en las dos películas de Barry Sonnenfeld

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Pero lo que resulta absolutamente determinante para que La familia Addams de Barry Sonnenfeld y su secuela se alcen como lo mejor sobre el mórbido clan son los guiones escritos por Caroline Thompson (Pesadilla antes de Navidad) y Larry Wilson (Beetlejuice) por un lado y Paul Rudnick (In and Out) por otro. Qué situaciones gloriosamente descabelladas, qué maravillosos diálogos.

La adaptación original de David Levy era simpática; el largometraje posterior, un tanto cutre; las series de Hanna-Barbera, tan insulsas como La nueva familia Addams (1998-1999); la película de la que proviene, La familia Addams: La reunión (Dave Payne, 1998), un espanto vergonzoso; y, si en la primera animada de Greg Tiernan y Conrad Vernon (2019) se podía rascar algo interesante, la segunda, La gran escapada, no acierta en la diana humorística ni una sola vez.

Y, mientras estas obras son de una blandura más o menos cargante y una agudeza escasa o relativa, los dos filmes de Barry Sonnenfeld contienen un ingenio macabro, una mala baba satírica y un surrealismo hilarante por completo irresistibles. Que no serían efectivos sin la lúcida composición audiovisual del director y la labor impagable de los actores. Por este camino deberían ir las siguientes propuestas sobre la familia Addams. Veremos si Tim Burton y los guionistas Alfred Gough y Miles Millar atinan con Wednesday (2022) en Netflix.