El Pixel 6, que llegará a las tiendas en algún momento antes de finalizar el año, será el primer móvil de Google con un SoC diseñado por la empresa norteamericana. Su nombre es Tensor y, aunque por el momento desconocemos muchos detalles sobre él, la compañía ha hecho mucho énfasis en sus capacidades de procesamiento en el campo de la inteligencia artificial.

Sin embargo, el debut del chip Tensor parece ser solo el principio de una apuesta mucho más ambiciosa por parte de Google. La empresa estadounidense, según fuentes consultadas por Nikkei, también está desarrollado sus propios procesadores para ordenadores Chromebook. Un movimiento bastante similar al que Apple anunció en 2020, cuando lanzó sus primeros Mac con un procesador Apple Silicon basado en la tecnología de ARM.

El citado medio indica, de hecho, que Google se ha sentido particularmente inspirada por Apple, quien desarrolla los chips de todos sus productos. No obstante, aunque Apple es un claro referente en este terreno, no es la única tecnológica de primer nivel que lo hace. Samsung, Tesla o Amazon, por ejemplo, también diseñan los procesadores que posteriormente montan en sus equipos.

¿Por qué Google quiere desarrollar sus chips?

El diseño de procesadores de alto nivel conlleva una inversión importante al alcance de pocas empresas tecnológicas en estos momentos. Google, por suerte para ellos, es una de esas compañías con recursos suficientes como para abordarla.

Las ventajas de desarrollar un procesador propio son múltiples, pero todas se resumen en una palabra: control. El SoC es, en la mayoría de productos, el elemento más importante de un producto, pues influye en el comportamiento de todos los demás componentes. Tener el control sobre dicho elemento te permite decidir sobre cada milímetro que lo compone, en lugar de amoldarte a una solución genérica como la que crea Qualcomm o Intel. Y esto, además de abrir la puerta a una mejor integración entre las diferentes partes que forman un producto, también permite explorar nuevos caminos que te diferencien de tu competencia.

Un ejemplo bastante claro lo encontramos en los procesadores de Apple, repletos de elementos secundarios (como el ISP propio, el Neural Engine o el enclave seguro) que fueron diseñados específicamente para habilitar una serie de funciones (como Face ID) que diferencian al iPhone de su competencia. No es ninguna sorpresa, por lo tanto, que Google también quiera emprender este camino.