Al este de China, en la provincia costera de Zhejiang, se encuentra una réplica de la Torre Eiffel de 107 metros, rodeada de 12 kilómetros cuadrados de edificios, fuentes y jardines de estilo parisino. Concebida como una especie de ciudad dormitorio para unas 10.000 personas, Tianducheng, la copia china de París, no es la única. También las hay de Londres, Venecia, pueblos austríacos…

La visión china de la copia y el plagio ha sido ampliamente estudiada, y más desde el punto de vista occidental. La conclusión a la que han llegado diversos autores es que desde el punto de vista del gigante asiático la replicación es una forma de dar crédito a la obra original. Si esto exculpa a las miles de toneladas de productos falsos que se venden desde China, es ya otra cuestión. Jack Ma, fundador de Alibaba, llegó a decir al respecto que el problema es que ahora mismo las copias chinas son mejores que los originales.

“En China, copiar algo es mostrar un profundo respeto por su manufactura. La sociedad china tradicional es muy jerárquica: están los maestros de su arte y muchos artistas copiando a esos maestros en cada detalle, tan minuciosamente como sea posible. Eso es entendido como un homenaje porque el maestro es el gran genio”, explicaba al respecto a la BBC Ben Goodger, experto en propiedad intelectual.

Ciudades réplica: una extraña tendencia inexplicable desde fuera

Pero volvamos a estas extrañas ciudades. La duplicación como tendencia surgió en la década de 1990. La oportunidad de vivir en una vivienda que representaba la grandeza histórica de occidente fue vista entonces como una perspectiva atractiva para muchos ciudadanos chinos que habían mejorado económicamente en los últimos años.

Tianducheng, su París, -también conocida como Ciudad del Cielo- abrió sus puertas al público como urbanización de lujo en 2007. Sin embargo, permaneció en gran medida desocupada, ya que los ciudadanos chinos rechazaban su extraña temática y su ubicación, alejada prácticamente de todo. Puede decirse que la ciudades réplicas chinas son el homólogo del boom de la construcción español. Sobredimensionamiento por todos lados que, en muchos casos, ha acabado inutilizado.

Distrito de Florencia en Tianjin. Pixabay

Tianducheng desde luego no es la única. A medida que la economía china empezó a crecer en la década de 1990, la duplicación de la arquitectura occidental se convirtió en una moda, ya que los ciudadanos querían cada vez más casas que transmitieran éxito y riqueza a escala mundial. Desde principios de la década de 2000, han surgido ciudades “falsas” e imitaciones de hitos culturales mundiales en todos los rincones del país.

En Hebei, a dos horas al norte de Pekín, se encuentra una versión de Jackson Hole, Wyoming, extrañamente similar al Oeste americano. La ciudad turística -donde los habitantes chinos adinerados van de vacaciones- tiene una plaza, vaqueros, una iglesia y la Ruta 66 que la atraviesa. En 2001, la Comisión de Planificación de Shanghái se embarcó en el proyecto “Una ciudad, nueve pueblos”, cuyo objetivo era crear aldeas satélite con múltiples temas en un intento de aliviar la creciente población del centro de la ciudad.

Thames Town, en el distrito de Songjiang, parece una caricatura de los barrios de Londres. Sus calles de casas adosadas están pavimentadas con adoquines y tienen cabinas telefónicas rojas, catedrales, guardias vestidos con uniformes británicos y una estatua de Winston Churchill. A sólo una hora en coche hacia el este, en Suzhou, se encuentra una réplica del Puente de la Torre, que cuenta con cuatro torres en lugar de dos.

Thames Town y las otras ocho ciudades modeladas a partir de los grandes éxitos arquitectónicos de Occidente funcionan a la vez como urbanizaciones y atracciones turísticas para los que no pueden ir a la ciudad real.

Las familias chinas que no pueden permitirse viajar al Partenón de Grecia pueden visitar Lanzhou, en Gansu, para ver una copia. También se han erigido otros monumentos famosos en toda China, como la Casa Blanca de Washington D.C., el Coliseo de Roma y la Gran Esfinge de Giza en Egipto.

Auge y caída de la ‘duplitectura’

Esta cultura de copiar, como decíamos, tiene profundas raíces históricas. Como primer emperador de China, Qin Shi Huang , de fama del ejército de terracota, conquistó reinos rivales en el siglo III a. C., construyó una réplica de cada uno de sus palacios dentro de su propia ciudad capital. De forma más reciente, esta replicación también puede encontrar explicación en ciudades como Tianjin, que durante los últimos años de la dinastía Qing estuvo dividida en concesiones a potencias exteriores, desde Francia a Inglaterra o Italia. Hoy hay un intento de copia de Venecia heredera de parte de los edificios que dejaron estas colonias extranjeras.

Todos estos son ejemplos de la locura de China por lo que Bianca Bosker, autora del libro Architectural Mimicry in Contemporary China, donde pone el apelativo de “duplitectura”. “Ha habido casos de éxito en algunas de estas ciudades, y también otras que han caído en el olvido o se han convertido únicamente en grandes escenarios para fotos de boda. Pero a la hora de saber por qué existen y qué les dio origen, más allá de la fascinación por occidente, creo que simplemente es algo que en un momento dado se puso de moda y donde la gente se encontraba feliz”, decía la autora a Newsweek.

Por supuesto, no solo a los chinos les encanta copiar. Hace un siglo y medio, los Estados Unidos, que progresaban rápidamente, eran un centro de falsificaciones y copias, y también tienen una gran cantidad de réplicas arquitectónicas más recientes, incluidos pabellones de campo en Epcot en Florida, y muchos ejemplos en Las Vegas.

Pero según Bosker, mientras que muchos occidentales piensan que la arquitectura de imitación es kitsch y extraña, muchos en China la encuentran verdaderamente encantadora.

Visitar Europa en China… Hasta que el Gobierno chino las limitó

En los últimos años, el Gobierno chino ha intentado frenar esta tendencia. En 2016, el Consejo de Estado de China publicó un documento que exigía que todos los nuevos edificios fueran “adecuados, económicos, verdes y agradables a la vista.”

El presidente Xi Jinping, que inicialmente pidió el fin de la “arquitectura extraña”, encabezó la directiva después de que la rápida expansión de las ciudades chinas y el aumento de la urbanización dieran lugar a una oleada de edificios extraños, no solo por las imitaciones, sino también con extravagantes rascacielos.

Dalian cuenta con una copia de Venecia. Wikimedia Commons

Aunque la orden no iba dirigida específicamente a los edificios copia, se incluyeron en la directiva. “Las obras de arte deben ser como el sol del cielo azul y la brisa de la primavera, que inspiran las mentes, calientan los corazones, cultivan el gusto y limpian los estilos de trabajo indeseables”, dijo Xi. La orden también prohíbe las comunidades cerradas y las urbanizaciones no autorizadas.

Las críticas de Xi a la arquitectura excesiva han influido desde entonces en las decisiones de los gobiernos locales a la hora de conceder la autorización de los edificios. “En general, los gobiernos locales tienden ahora a aprobar diseños más conservadores”, dijo Feng Guochuan, un arquitecto de Shenzhen, al New York Times.