Es una costumbre perfectamente normalizada la de incluir referencias más o menos sutiles a elementos de su pasado en las películas y las series de sagas de una longevidad semejante a la de Star Wars, el Universo Cinematográfico de Marvel o el Extendido de DC. O incluso a las adaptaciones previas de los cómics de ambas compañías y las propias publicaciones ilustradas sobre superhéroes y villanos. Por ejemplo, en El escuadrón suicida (James Gunn, 2021), podemos ver el significativo tatuaje nuevo que tiene Harley Quinn; o a tres enemigos de Batman y uno de Flash que aparecen de regalo en este largometraje.

Pero el huevo de pascua más jugoso del que debemos hablar está relacionado precisamente con una de las películas más icónicas acerca del Hombre Murciélago, la que dirigió Tim Burton en 1989 con Michael Keaton como Bruce Wayne y Jack Nicholson en la piel del demencial Joker.

Vicky Vale y Corto Maltese: de ‘Batman’ a ‘El escuadrón suicida’

Warner Bros.

La premisa básica de El escuadrón suicida, continuación del filme casi homónimo de David Ayer estrenado en 2016, es que la implacable Amanda Waller (Viola Davis) vuelve a enviar a un grupo de habilidosos villanos de DC a una misión delicada. Esta vez, a atajar un gran peligro en la isla de Corto Maltese, inmersa en una violenta revolución. Y, en cierto momento, enfocan un ejemplar de la revista Time con la fotografía de un cadáver y el titular siguiente: “Corto Maltese revolution”. Y debajo: “Pics by Vicky Vale”.

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Dicho esto, como bien recordarán los que conocen Batman al dedillo, tal fotoperiodista es el personaje al que interpreta Kim Basinger, que se planta en Gotham para enfocar al caballero oscuro con su objetivo... después de haberlo hecho con las consecuencias de la revolución en Corto Maltese. Además, el mismísimo Joker, ojeando las fotos de cadáveres en su portafolio, comenta: “No sé si es arte, pero me gusta”.