Este domingo 11 de julio de 2021, la nueva carrera espacial privada entre multimillonarios dará su pistoletazo de salida. Richard Branson, dueño del grupo Virgin, se lanzará a sus 70 años junto con otros cinco tripulantes en el primer vuelo suborbital de esta nueva era: la que parece que iniciará el turismo espacial a gran escala.

Quien dice a gran escala, es de momento de forma reservada para grandes multimillonarios que han fundado sus propias empresas con el fin de llevar a personas al espacio y avanzar en la exploración espacial. Desde el propio Branson con Virgin Galactic, Jeff Bezos con Blue Origin, o Elon Musk y SpaceX. Pero todas ellas, de cara a fin de año y 2022, quieren dejar a un lado los experimentos para mandar a los primeros civiles de forma planeada al espacio.

Branson partirá a las 9 de la mañana hora del este de Estados Unidos desde la Spaceport America, en Nuevo México. Allí él junto con el resto de la tripulación de la misión realizarán en la cápsula VSS Unity, impulsada por la nave SpaceShipTwo, un vuelo de 90 minutos de duración que les llevará a unos 80 kilómetros por encima del nivel del mar. Suficiente para lograr entre 4 o 5 minutos de ingravidez y que sus pasajeros puedan observar la curbartura de la Tierra.

La carrera espacial por ser turista

Branson con la tripulación que viajará en la VSS Unity

El viaje de Branson se ha adelantado en una especie de Guerra nada fría entre millonarios al de Jeff Bezos, que anunció con anterioridad que realizaría el primer viaje de estas características de Blue Origin el próximo 20 de julio, aniversario del alunizaje del Apolo 11. Lo hará junto con su hermano Mark, Wally Funk, pionera femenina de la carrera espacial que no logró viajar al espacio y ahora sí que lo hará, y un cuarto integrante que ha pagado 28 millones por un asiente en la New Shepard, el cual fue subastado, y del que aún se desconoce su identidad.

Solo ocho civiles han viajado al espacio desde lo que podemos llamar el inicio del turismo espacial, pero ese número se duplicará solo de aquí a 2023

A diferencia del de Virgin, que cuenta con al menos dos pilotos experimentados, el de Blue Origin es capaz de funcionar de forma autónoma. Por su parte, SpaceX de Elon Musk, con diferencia la empresa con más camino recorrido como proveedor de la NASA, quiere en septiembre lanzar su primer misión con civiles, llamada Inspiration4, y financiada por Jared Isaacman, fundador y CEO de la empresa de pagos Shift4.

Blue Origin , de Jeff Bezos, no solo tiene en sus objetivos el turismo espacial

Pero hasta llegar hasta aquí -la que podríamos llamar la era de las grandes empresas- la carrera turística espacial ya ha tenido su recorrido. En concreto 20 años con Rusia como receptor de buena parte de los millones de personalidades muy adineradas con ganas de viajar al espacio.

Desde Rusia con amor por los millonarios

Si decimos que Rusia fue receptora de ese primer dinero movido por el dinero espacial es porque tras la Guerra Fría, entre las vías de financiación que buscó, fue poner en alquiler su maquinaria espacial. Lo ha hecho ‘prestando’ estos últimos años de hecho sus Soyuz hasta la aparición de SpaceX, y también a comienzos de los 2000, cuando colaboró con la empresa norteamericana Space Adventures para llevar a los primeros turistas espaciales a órbita.

Esta empresa fundada por el ingeniero espacial Eric C. Anderson, un hombre que tras varias incursiones en el sector privado prestando servicios para la NASA, montó esta iniciativa.

Pero durante aquellos primeros años,los que experimentaron el turismo espacial lo hacían de forma distinta a los viajes cortos que van a hacer Branson o Bezos. En su caso, celebraron sus millones pasando unos días en la Estación Espacial Internacional después de hacer autostop en una Soyuz.

El primer turista espacial: Dennis Tito

Dennis Tito, a la llegada de su viaje espacial

Dennis Tito, un empresario multimillonario de Los Ángeles, está considerado como el primer turista espacial. Con una fortuna formada en torno a la inversión en empresas y startups, fue el primero en pagar un viaje al espacio. En abril de 2001, el ahora octogenario se gastó 20 millones de dólares para ir a bordo de un cohete ruso Soyuz hasta la Estación Espacial Internacional.

El viaje de Tito a la EEI comenzó en el sur de Kazajstán, en el cosmódromo de Baikonur, donde despegó con dos cosmonautas para un viaje de ocho días. “Los lápices empezaron a flotar en el aire y pude ver la negrura del espacio y la curvatura de la Tierra”, declaró a la CNN en abril de 2021.

En la misma entrevista, dijo que se pasaba el tiempo “mirando por la ventana, grabando la tierra desde los ojos de buey”. Puede sonar un poco aburrido, pero “fue simplemente maravilloso”. Y le gustaría volver al espacio algún día. “Me encantaría ser una de las primeras personas en ir con la Starship a aterrizar en Marte si fuera físicamente capaz”, llegó a decir, iniciando incluso una iniciativa en 2011 para viajar a Marte en 2018 que poco después retiró al darse cuenta de que era materialmente imposible.

Tras el vuelo de Tito en 2001, otras seis personas adineradas de todo el mundo pagaron viajes a la EEI, todos ellos de nuevo a través de la agencia de turismo Space Adventures y a bordo de un cohete ruso Soyuz.

En 2002, Mark Shuttleworth, CEO de Canonical, la empresa tras Ubuntu, se convirtió en el segundo turista espacial y el primer sudafricano en el espacio. Para poder volar, tuvo que realizar un entrenamiento de un año, que incluyó siete meses de preparación en Rusia. Pasó ocho días en la EEI, donde participó en experimentos relacionados con el sida y la investigación del genoma. También mantuvo una conversación por radio con Nelson Mandela y con una niña sudafricana de 14 años, Michelle Foster, que tenía una enfermedad terminal, convirtiéndose en una especie de celebridad nacional.

Mark Shuttleworth en la EEI

En 2005, el estadounidense Gregory Olsen, quien había hechos su fortuna en el mercado de los componente para máquinas de rayos X, con se convirtió en el tercer turista en ir al espacio a los 60 años, de nuevo con la misma empresa.

En 2006, Anousheh Ansari, empresaria e ingeniera iraní-estadounidense, se convirtió en la primera turista espacial y la primera mujer iraní en el espacio. “Quiero llegar a las mujeres y niñas de zonas remotas del mundo donde no se anima a las mujeres a dedicarse a la ciencia y la tecnología. Deben creer en lo que quieren y perseguirlo”, declaró al New York Times. Pasó nueve días en la Estación Espacial Internacional, donde participó en varios experimentos sobre la anemia, el dolor de espalda y las consecuencias de la radiación espacial en los miembros de la tripulación y en diferentes especies de microbios que han hecho su hogar en el espacio.

Ningún civil ha viajado al espacio desde 2008

Un año más tarde, Charles Simonyi, un empresario estadounidense de ascendencia húngara cuya empresa fue adquirida por Microsoft, y que de hecho participó en las versiones iniciales del paquete Office, también fue al espacio, y en 2009 se convirtió en el primer turista que fue en dos ocasiones.

Guy Laliberté CEO de Cirque du Soleil, último turista en visitar la Estación Espacial Internacional. (Cortesía: Space Adventures Limited)

En 2008, el británico-estadounidense Richard Garriott se convirtió en el sexto turista en ir al espacio. Al año siguiente, el canadiense Guy Laliberté, cofundador del Cirque du Soleil, se convirtió en el último visitante de pago de la ISS hasta la fecha. Laliberté dedicó su vuelo espacial a “concienciar sobre los problemas de agua a los que se enfrenta la humanidad”. También calificó su viaje como la primera “misión social poética” en el espacio, que incluyó una transmisión por Internet de dos horas de duración con varias actuaciones artísticas.

Laliberté tuvo que pagar impuestos al gobierno canadiense por su billete de 35 millones de dólares, pero más tarde trató de recuperar el dinero, alegando que los gastos del viaje eran de negocios y no un viaje personal de lujo al espacio exterior. En 2020, el Tribunal Federal de Apelaciones de Canadá no estuvo de acuerdo y dictaminó que no era, de hecho, un viaje de negocios. Quien sabe, quizá en un tiempo veamos a autónomos desgravándose sus viajes al espacio.

Y el futuro cercano del turismo espacial

Además de los planes de Bezos, Branson, y la misión de SpaceX con Isaacman, existen otros proyectos como el apadrinado por el multimillonario japonés Yusaku Maezawa que espera ir a bordo de la Starship junto con un grupo de artistas a la Luna en 2023, para un proyecto llamado “Dear Moon” de finalidad artística.

Además SpaceX pretende llevar a cabo otro viaje, previsto para 2022, organizado de la mano de Axiom Space. Por su parte, Virgin y Blue Origin esperan empezar con sus viajes abiertos en los próximos meses. Virgin ha afirmado que ya tiene más de 600 reservas a un coste de 200.000 dólares. Sigue siendo caro, pero si lo pensamos es un 1% de lo que pagó Tito para convertirse en el primer turistas espacial.