Un lago rosa no es algo excepcional. De hecho, hay varios en el mundo. El más conocido es el Retba, de Cabo Verde, aunque también hay otros en países como Azerbaiyán o Canadá. Por lo general, el motivo de su coloración es totalmente natural, pues se debe a la presencia de determinadas algas, bacterias y pequeños crustáceos. Sin embargo, el caso de la laguna rosa de la Patagonia, en Argentina, es muy diferente.

Esta vez su color no se debe a los habitantes de sus aguas, sino a los residuos liberados por una piscifactoría cercana. Concretamente, el causante es el sulfito de sodio, un compuesto que se usa para preservar de la contaminación bacteriana los langostinos que serán transportados para su venta.

Los residuos de esta sustancia, así como de los peces y mariscos tratados con ella, se liberan en el río Chubut, cuya agua mana hacia lugares como la laguna de Corfo. Los vecinos cercanos a esta vieron cómo se tiñó de rosa la semana pasada. Permaneció así unos días y luego volvió a su tono habitual. No es la primera vez que ocurre, pero empiezan a estar hartos. Esto es lo que sabemos de momento sobre esta curiosa situación.

Una laguna rosa intermitente

Los vecinos de las localidades cercanas a esta laguna rosa no se quejan solo de la coloración del agua. También llevan tiempo protestando por el olor a podrido que proviene de ellas, posiblemente por los restos de peces que se liberan en él.

Pero, sin duda, la situación se vuelve más extrema cuando la laguna se tiñe, pues el problema es mucho más visible. Según explican en un comunicado de Agence France-Presse emitido por Science Alert, los habitantes de Rawson, una de las localidades cercanas a la laguna rosa, han llegado a reunirse en las carreteras para cortar el paso de los camiones cargados con los restos de peces procedentes de la piscifactoría. Sin embargo, el jefe de control ambiental de la provincia de Chubut insiste en que los vertidos de sulfito de sodio son inofensivos, por lo que la compañía sigue contando con el permiso para verter ahí los restos de pescado, a pesar de que hay una planta de tratamiento a 56 kilómetros de distancia. 

Por otro lado, los activistas medioambientales mantienen que no se debe minimizar algo tan grave.

¿Es tóxico el sulfito de sodio?

Los sulfitos en general, incluyendo al sulfito de sodio, se usan comúnmente en alimentación como aditivos antimicrobianos. Por ejemplo, puede encontrarse en vinos, cervezas, encurtidos, frutas desecadas o productos con huevo. 

Los sulfitos se usan mucho como antimicrobianos en alimentación

Como otros aditivos, están bastante demonizados. De hecho, es bastante común encontrar el reclamo “sin sulfitos” en productos como la cerveza. Resulta paradójico, puesto que el alcohol es mucho más dañino que los sulfitos; pues, a las dosis empleadas, estos son inofensivos.

Eso es lo primero que debemos tener en cuenta, por lo tanto, a la hora de hablar del sulfito de sodio. En las dosis que se emplea en alimentación no supone un peligro.

No obstante, si miramos la ficha de seguridad de este producto químico, veremos que si se ingiere directamente o entra en contacto con la piel o las mucosas sí puede ser muy tóxico. Por lo tanto, a la hora de evaluar si es tóxico en la laguna rosa de Argentina se deberían medir las dosis en las que se libera. En la misma ficha de seguridad se cita también que se usa habitualmente como agente de decloración de aguas residuales y que, por lo tanto, no es peligroso a nivel de ecotoxicidad. Pero sí que se explica que a concentraciones muy altas aumenta la demanda de oxígeno químico en ambientes acuáticos. También se señala que su degradación biológica es muy rápida. Posiblemente por eso el color del agua cambie tan deprisa. 

En definitiva, sería necesario un análisis exhaustivo de las aguas de la laguna rosa argentina para determinar si existe un peligro ambiental. Que el agua cambie de color es un buen indicador de que se están acumulando concentraciones altas de esta sustancia. Pero habría que saber más. Desde luego, si existe una planta de tratamiento cerca, es una buena opción a valorar.