Después de casi dos años de ausencia coronavírica, el Universo Cinematográfico de Marvel vuelve por fin las salas con Scarlett Johansson en su papel de Viuda Negra (2021), la película número veinticuatro, que ha sido dirigida por la australiana Cate Shortland. Y no es que los espectadores lo echasen de menos pudiendo disfrutar en Disney Plus de tres de sus miniseries: WandaVision, Falcon y el Soldado de Invierno y Loki (Jac Schaeffer, Malcolm Spellman y Michael Waldron, 2021).

Pero que sus producciones regresen al cine, a la vez que la nueva se distribuye en la plataforma de streaming de Mickey Mouse, supone una alegría en un contexto tan difícil para el mundo. Y no parece moco de pago que lo haga con la obra más distinta de cuantas aventuras superheroicas hemos visto en esta larga saga.

Sabido es que el productor ejecutivo Kevin Feige, el cerebro friki que traza el camino del Universo Cinematográfico de Marvel, se asegura de que posea una coherencia narrativa y una cohesión en su estilo audiovisual. Esto resulta de lo más razonable por simple decencia artística y porque el conjunto debe ser reconocible en sus partes como un todo unido. Y, lógicamente, los modales personales de los cineastas implicados han de reducirse en aras de tal objetivo. Si es que los tienen y se han revelado así como autores.

‘Viuda Negra’ se sale un tanto de los moldes de Marvel

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Por eso, Viuda Negra no puede calificarse de otra forma sino de sorprendente, gracias a las características del guion escrito por Eric Pearson según la historia ideada por Jac Schaeffer y Ned Benson, con Feige mirando sobre su hombro, y a la apuesta en la planificación de Cate Shortland.

Esta realizadora ha demostrado una personalidad definida y poco cercana a la del cine comercial, y uno puede comprobarlo sentándose ante los otros tres títulos que nos ha ofrecido hasta la fecha: Somersault (2004), Lore (2012) y El síndrome de Berlín (2017). Sus protagonistas son mujeres que se enfrentan a unas dificultades bastante perturbadoras, cada una en su ambiente y a su nivel, por lo que aceptar dirigir Viuda Negra, obteniendo una visibilidad profesional superior, no le ha conllevado renunciar a sus intereses como narradora en absoluto.

Y lo que nos maravilla y nos pasma es que Cate Shortland tampoco ha desistido de imprimirle a las imágenes su propio estilo, que se nota claramente en el modo concreto en que encuadra a los personajes, con unos insistentes primerísimos planos, por ejemplo.

Pero no derrama todas sus maneras fílmicas en Viuda Negra, sus marcos atípicos, enfoques difusos y montaje particularizado, ni se lo hubiesen permitido por las razones que ya hemos expuesto sobre la guía de Kevin Feige. Así que los que no se pierden una sola entrega del Universo Cinematográfico de Marvel no extrañarán la película.

Una oscuridad atípica entre los personajes

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Podemos decir que el aspecto general que le ha dado pivota entre el del cine reciente de acción sobre espías, como los cinco filmes acerca de El caso Bourne (2002-2016) o la otra pentalogía centrada en el James Bond de Daniel Craig desde Casino Royale (2006-2021), y el formulismo de Marvel. Su violencia no es más sangrante pero sí más dura y turbadora que de costumbre; por los rasgos específicos con los que Eric Pearson ha dotado a las relaciones de los personajes.

La mayoría de las películas de la saga siguen el patrón de superhéroes y villanos; y, aunque profundizan lo oportuno en las singularidades de cada cual, sus motivaciones y dramas internos son típicos. Pero en las entrañas de los de Viuda Negra de Scarlett Johansson hay oscuridades extravagantes que no hemos conocido en los largometrajes anteriores; y esto constituye la segunda peculiaridad que distingue sus peripecias.

Algo no por completo inesperado si tenemos en cuenta que Eric Pearson, responsable de la escritura de Godzilla vs. Kong (Adam Wingard, 2021), es también el del más hilarante y desfachatado de los filmes marvelitas, Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017); junto con Craig Kyle y Christopher L. Yost; y parece que tal cosa consigue poniéndose serio, sin privarse de un humor de sonrisa.

La música coral y el elenco cumplidor

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Por otro lado, la banda sonora de Lorne Balfe, que ha compuesto las de Ghost in the Shell (Rupert Sanders, 2017) o Misión imposible: Fallout (Christopher McQuarrie, 2018), cae a veces en la tentación rusa de los coros como Henry Jackman para el tema soviético de Helmut Zemo (Daniel Brühl) en Capitán América: Civil War (Joe y Anthony Russo, 2016); pero cumple y no nos desagrada lo más mínimo.

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Como el trabajo del elenco en su totalidad, sea el de Scarlett Johansson (Match Point) como nuestra añorada Natasha Romanoff, Florence Pugh (Midsommar) y su aura singular interpretando a Yelena Belova, David Harbour (Stranger Things) como Alexei Shostakov, Rachel Weisz (Enemigo a las puertas) en la piel de Melina Vostokoff, Ray Winstone (Infiltrados) como el espeluznante Dreykov u O. T. Fagbenle (El cuento de la criada) encarnando a Rick Mason.

En definitiva, Viuda Negra no carece de las secuencias trepidantes ni del grato entretenimiento que nos proporciona siempre el Universo Cinematográfico de Marvel. Pero debemos entender que, por el guion especial de Eric Pearson y la eficaz intervención estilística de Cate Shortland, es la película más diferente de la saga hasta el momento.