El mercado de los smartphone parece estar en plena transformación. La enésima desde que los teléfonos móviles empezaron a convertirse en un indispensable como producto de consumo.

LG anunciaba en abril el cierre de su división de smartphones tras registrar pérdidas multimillonarias durante los últimos seis años. Una nueva gran marca -en otros segmentos- que se bajaba de la carrera en un mercado donde no han dejado de cambiar los supuestos gigantes hegemónicos. Windows ya probó la dureza de esta competencia en sus propias carnes, lo que también le llevó al cierre de Windows Phone y hasta Google, con todo su poderío a través de Android, sigue luchando por rascar apenas un 2% de la cuota de mercado en sus territorios más proclives con sus Pixels.

La historia breve pero frenética del mercado de móviles ha vivido varias transformaciones de formatos, tecnologías y de estructura que han hecho que los que en un momento se vieron como grandes dominadores hayan acabado siendo desterrados. Nokia, BlackBerry o Sony Ericsson dieron paso a Apple y Samsung, que han mostrado una consistencia también hegemónica en la última década, marcada, como no, por el auge de los teléfonos chinos en muchos territorios.

La pandemia, la llegada gradual del 5G y las restricciones sobre nombres propios como Huawei por parte de la Administración Trump el año pasado también han hecho que el mercado admita nuevos actores. Hoy Vivo, Oppo -que ha asimilado también recientemente su marca hermana OnePlus- o realme, todas ellas propiedad del grupo chino BBK Electronics, han robado parte de esta cuota de mercado a Huawei, hasta ahora el gran nombre chino junto con Xiaomi fuera de sus fronteras. La propia Huawei anunciaba de hecho a finales de 2020 la venta de Honor al hilo de todo este contexto.

Y hasta el móvil, como dispositivo en sí mismo, parece haber transitado por cierto desierto hasta hace poco. Según datos de Counterpoint, en 2019 se vendieron un 1,7% menos de móviles en todo el mundo, porcentaje que cayó aún más hasta el 13% durante los primeros trimestres de 2020. Pese a que buena parte de este efecto se pueda achacar a la incertidumbre económica ocasionada por la COVID-19, ha habido que esperar hasta el primer trimestre del presente año para notar cierta recuperación. En los primeros tres meses del año se vendieron 354,9 millones de móviles a nivel mundial, casi 60 millones más que el mismo periodo de 2020, pero todavía por debajo de los 362,6 que se vendían en 2018.

Así ha evolucionado la cuota de mercados de los smartphone

Antes de que el mercado siga cambiado (o no), queremos echar un vistazo a cómo ha evolucionado la cuota por fabricantes de teléfonos móviles y smartphone en las últimas dos décadas. Un viaje plagado de nombres nobles que acabaron desapareciendo y de otros nuevos que llegaban para sustituirlos.

Hoy los grandes dominadores son Apple y Samsung, con cuotas de mercado que rondan el 20% y que varían en función de sus lanzamientos. Esta dicotomía a nivel mundial, sin embargo, no era tal hace 20 años. Entonces era Nokia la que vendía 3 de cada 10 teléfonos, casi dejando su modelo 3310 como una especie de huevo de pascua de su dominancia.

Nokia mantuvo su dominio del mercado mundial durante la mayor parte de la siguiente década. La empresa alcanzó el 40% de cuota de mercado en 2007, pero para entonces el gigante finlandés ya había dado muestras de problemas de fondo. Su línea de teléfonos 3G con diseños experimentales no había tenido el éxito y la popularidad que Nokia esperaba, pero el verdadero problema era el sistema operativo Symbian, que acabó quedando a un lado con la presentación del iPhone y la llegada de Android.

A diferencia de Apple, Nokia subestimó la importancia del software en la era de los teléfonos digitales. El hardware de Nokia era tan resistente que ha generado sus propios memes, pero su soporte para el uso de aplicaciones se desveló pronto como deficiente.

De Nokia a la hegemonía de Samsung y Apple: muchos nombre perdidos de por medio

Los iPhones se vendieron rápidamente desde el principio, en parte porque el sistema operativo iOS era muy potente. Google lanzó Android primero de la mano de HTC, estableciendo su sistema operativo en el mercado. Seguir con Symbian empezó a parecer un error fatal para Nokia, al igual que pasaría con BlackBerry OS.

A finales de 2008, los mercados de smartphones mostraban que las ventas de Nokia habían caído un 3,1%, mientras que las de Apple habían subido un 327,5%. Había comenzado una nueva era. A medida que la década llegaba a su fin, también lo hacía la era del dominio de Nokia. Desesperada por una estrategia, Nokia se asoció con Microsoft, le vendió su división de teléfonos y finalmente desapareció del mercado tras ser revendida a la también finlandesa HMD Global, creada con parte de los cimientos de la anterior, que sigue vendiendo los Nokia actuales e incluso recuperó el 3310 hace unos años en una versión con 3G.

Motorola y Sony Ericsson fueron otros de los nombres propios de esta época. Poco queda de la primera, que fue pionera en móviles. En 2011 Google se hizo con su división por más de 12.000 millones para venderla tres años después a Lenovo por poco más de 2.000, que ahora es el dueño de la marca. Eso sí, Google se quedó con buena parte de las patentes de Motorola, que han servido para su proyecto Pixel. La segunda, opera ya solo bajo la marca Sony.

2010: el desembarco de los móviles chinos

Los primeros 2010' fueron aquellos años en el que los más intrépidos se atrevían a probar los primeros móviles chinos que llegaban a otras partes del mundo. Eran económicos, solventes, y en cierto modo, una evolución natural para un grupo de compañías que ya habían copado su mercado interno.

A principios de 2010, los fabricantes de teléfonos chinos casi no se hacían notar en la cuota de mercado mundial de smartphones. Pero con cada año que pasaba, la amenaza que Huawei y otras grandes empresas chinas representaban para Samsung y Apple se hacía cada vez más evidente. La cuota de mercado de Huawei, del 3% en 2011, creció hasta el 14% en 2018, cuando consiguió superar a Apple en la venta de unidades de smartphones momentáneamente a nivel mundial.

La reciente evolución de la tenue relación comercial entre China y Estados Unidos y la posterior prohibición estadounidense de trabajar con Huawei para empresas norteamericanas han afectado negativamente a la cuota de mercado de los smartphones en todo el mundo. Las previsiones iniciales de ventas de smartphones para 2019 cayeron de 1.417 millones a 1.350 millones de unidades después de que el fabricante chino fuera considerado una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.

¿El futuro?

La falta de innovación significativa es una de las razones que algunos análisis achacan a que las cifras de ventas y la cuota de mercado de las empresas de teléfonos inteligentes se hayan estancado recientemente. Con el despliegue del 5G y la entrada en el mercado de los teléfonos plegables, las proyecciones para 2020 muestran un ligero aumento de las ventas de smartphones. Las proyecciones actuales prevén la venta de 220 millones de teléfonos 5G en 2020 antes de aumentar a 930 millones en 2023. Esto significa que las ventas de teléfonos 5G representarán casi la mitad de todas las ventas de teléfonos móviles en los próximos cinco años.

El mercado de la telefonía móvil ha sido competitivo desde el principio y casi ningún otro segmento hemos visto a los gigantes caer tan fuerte y tan bajo, o marcas recientes colocarse entre las principales. Tras décadas de éxito, los gigantes establecidos en otras industrias tecnológicas parecen casi intocables, pero el mercado de los smartphones ya ha dado capítulos suficientes para demostrar que todo puede cambiar.

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