La tendencia de se ha acrecentado en las últimas semanas. La escasez de chips ha pasado de dejarnos alguna noticia curiosa desde hace un año a convertirse en un mal que ya está afectando a cada vez más industrias.

Los retrasos en las nuevas generaciones de PlayStation y Xbox fueron las primeras en trasladar al público en qué consistía esta escasez, que la industria del automóvil fue la primera en sufrir a nivel global. Ahora, Xiaomi, Nintendo o incluso Apple también han visto sus productos afectados bien sea mediante retrasos o avisando de posibles encarecimientos.

El origen de esta tormenta perfecta tiene que ver con la propia diseminación de la industria de los semiconductores. Tras marcas que todos conocemos como Intel, Qualcomm, AMD, ARM, Nvidia -los que diseñan los productos en sí mismos- hay una industria preconizada por Taiwán y Corea del Sur y que tiene otros nombres clave como TSMC, Samsung o la holandesa ASML que son los que se reparten la labor de foundries, montadores o fabricantes directos de semiconductores avanzados.

La escasez es tal que algunos análisis como el de la firma TS Lombard ya lo equiparan con la crisis del petróleo de los 70.  «Taiwán y Corea son a los chips lo que la OPEP fue al petróleo en su día», aseguran Rory Green y Steven Blitz, economistas de TS Lombard.

Qué ha causado en origen esta crisis

No es fácil encontrar una única causa, porque de hecho no la hay. Pero para empezar, estaba claro que nadie esperaba que en 2020 fuera a haber una pandemia… ni que esta provocara que se fueran a comprar muchos más ordenadores y dispositivos.

La escasez de chips, que comenzó cuando los consumidores se abastecieron de ordenadores personales y otros aparatos electrónicos durante el confinamiento más duro, amenazó poco después con paralizar la producción de automóviles en todo el mundo. GM, Ford, Honda y Fiat Chrysler han ralentizado la producción de vehículos debido a la escasez de chips.

Pero no es solo la industria del automóvil la que está luchando por conseguir suficientes semiconductores para fabricar sus productos. AMD y Qualcomm, que venden chips a la mayoría de las principales empresas de electrónica tecnología, han señalado la escasez en las últimas semanas.

Una demanda disparada ante una industria muy rígida

Es probable que los chips sigan escaseando en los próximos meses, ya que la demanda sigue siendo mayor que nunca, tal y como ha reconocido que espera el CEO de Intel o el de TSMC  hace poco en sendas entrevistas. La Asociación de la Industria de los Semiconductores aseguró en diciembre que las ventas mundiales de chips crecerían un 8,4% en 2021 respecto al total de 433.000 millones de dólares de 2020. Eso es un aumento del 5,1% de crecimiento entre 2019 y 2020, un salto notable, dado lo grande que son las cifras absolutas.

Los semiconductores escasean debido a la fuerte demanda de productos electrónicos, pero también por esa interdependencia entre distintas partes de la cadena de producción -diseño en Estados Unidos y fabricación en Asia- que ha creado un cuello de botella entre las fábricas de chips subcontratadas. Y, a ello habría sumar los efectos de la guerra comercial de Estados Unidos con China que comenzó bajo el ex presidente Trump y que sirvió de pinza para limitar a Huawei.

Como resultado, según este reporte de Bloomberg, los retrasos van a llegar sí o sí debido a que el tiempo desde que se encarga un chip hasta que se recibe ha pasado de rondas las 12 semanas hasta las 17.

Chips: ¿el nuevo petróleo?

La primera oleada consistió en la compra de ordenadores, monitores y otros equipos para trabajar o ir a la escuela a distancia. Luego, el otoño pasado, los aparatos de entretenimiento doméstico como las consolas, los televisores, los smartphone y las tabletas empezaron a volar de las estanterías.

Las ventas de PC aumentaron por el teletrabajo un 4,8% en 2020, hasta los 275 millones de unidades, con un crecimiento superior al 10% tras años a la baja.

«Taiwán y Corea son a los chips lo que la OPEP fue al petróleo en su día»

TS Lombard

Por supuesto, todos estos dispositivos incluyen una tonelada de chips: no solo el procesador central, que puede costar decenas o cientos de dólares, sino también pequeños chips menos costosos para controlar la pantalla, o gestionar la energía, o hacer funcionar un módem 5G.

Los gigantes de la industria electrónica que han informado de ventas récord dicen que podrían haber sido incluso mejores si hubiera habido suficiente oferta. Apple dijo a los analistas en su última presentación de resultados que no tenía suficiente suministro de sus nuevos iPhones para satisfacer la demanda. Tim Cook en concreto le dijo a Reuters que «los semiconductores están muy ajustados».

La consejera delegada de AMD, Lisa Su, que fabrica el procesador que está en el corazón de las nuevas consolas de Sony y Microsoft, dijo el mes pasado que espera que haya escasez hasta la primera mitad del año, al menos.

Yo diseño, tú montas: la dependencia chipera que ha hecho de pinza

La escasez pone de manifiesto un cambio estructural en la industria de los semiconductores. Muchas de las principales empresas de semiconductores son ahora «fabless», lo que significa que solo diseñan los chips y la tecnología que contienen. Otras empresas, conocidas como fundiciones o foundries, se encargan de fabricar los chips.

Estas empresas están a su vez subcontratadas muchas veces por TSMC en Taiwan o Samsung en Corea del Sur.

Muchas de las principales empresas de semiconductores son ahora «fabless», lo que significa que solo diseñan los chips y la tecnología que contienen

Los fabricantes de automóviles no compiten directamente con las empresas de alta tecnología por el mismo suministro de chips. Los chips para automóviles suelen basarse en tecnologías de fabricación de chips más antiguas y no necesitan estar a la vanguardia. Pero la escasez no se da sólo en los chips más rápidos, sino en todos.

«El problema es que aunque solo falte ese chip de 10 céntimos, no puedes vender tu coche de 30.000 dólares», dijo Gaurav Gupta a la CNBC, analista de semiconductores de Gartner.

Ahora la industria del automóvil se está dando cuenta de que es una prioridad menor que las empresas de electrónica en las fundiciones. En 2020, solo el 3% de las ventas de TSMC procedían de chips de automoción, frente al 48% de los smartphones.

Y los efectos colaterales de la guerra comercial de Trump también afectaron a los chips

El año pasado, Estados Unidos impuso restricciones a Semiconductor Manufacturing International (SMIC), la mayor fundición de China, impidiéndole obtener equipos avanzados para la fabricación de chips y dificultando la venta de sus productos acabados a empresas con vínculos en Estados Unidos. En la práctica, esto también marcó la escasez actual, ya que la empresa se quedó incapacitada en muchos sentidos.

Algunas empresas también decidieron hacer acopio de chips esenciales antes de la fecha límite marcada por Estados Unidos, agotando su capacidad de producción el año pasado. Por ejemplo, Huawei almacenó chips críticos antes de las sanciones, según informó Bloomberg.

Ahora, queda por ver cuánta de esta escasez se traslada en precios al consumidor. Xiaomi ha sido la primera en afirmar de forma clara que está cerca de aumentar sus precios por este problema.

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