Dejando a un lado a los antivacunas, todos estamos deseando recibir las vacunas del coronavirus para comenzar a ver esa ansiada luz al final del túnel. Sin embargo, debemos esperar nuestro turno. Y a veces es complicado saber cuándo será.

Primero fueron los ancianos y trabajadores de residencias, junto al personal sanitario de primera línea. Después, el resto de sanitarias, los mayores de 80 años que no vivieran en residencias y los grandes dependientes. A partir de ahí, el tema se ha ido liando un poco más.

Muchas comunidades autónomas ya están bien avanzadas en la vacunación de docentes y cuerpos de seguridad del estado, por lo que van haciendo hueco a los próximos grupos. Y son precisamente estos grupos los que están generando algo de confusión. Por ejemplo, resulta extraño comprobar que en algunos lugares ya se ha empezado con la vacunación de personas de 55 a 65 años, pero no a los que se encuentra entre 65 y 80. Lo lógico sería ir de mayor a menor edad. ¿Por qué se deja entonces este grupo en espera? Básicamente, porque no todas las vacunas de la COVID son iguales. 

El complicado reparto de las vacunas del coronavirus

De momento, para protegernos frente al coronavirus en España contamos con tres opciones: Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

El nuevo grupo de personas de 55 a 65 años se vacunará con AstraZeneca

Las dos primeras son las que se han usado inicialmente en sanitarios y ancianos. Más tarde llegó la tercera, cuyos ensayos clínicos habían incluido solo a voluntarios de hasta 55 años. Esto significaba que, si bien podría ser efectiva en personas mayores de esa edad, lo más responsable era usarla solo para los más jóvenes.

Por eso, se comenzó a usar con docentes, cuerpos de seguridad y cuidadores de grandes dependientes que no excedieran los 55 años. Sin embargo, tras su aprobación en Europa, las vacunas del coronavirus de AstraZeneca han seguido probándose en otros grupos de edad. Esto ha permitido comprobar que no solo son eficaces en personas de hasta 65 años; sino que, además, su eficacia es ligeramente superior en esos grupos que en los más jóvenes.

Como consecuencia, muchos países europeos, con España entre ellos, han optado por incluirla  para la vacunación de individuos de 55 a 65 años.

Aún quedan muchas personas mayores de 80 años por vacunar, mientras que algunas comunidades autónomas ya están terminando de administrar la primera dosis a docentes y cuerpos de seguridad. Puesto que no se les pondrá la segunda hasta dentro de 10 a 12 semanas, las siguientes vacunas de esta compañía que sigan recibiendo será para ese nuevo grupo. Esto deja fuera a las personas de 66 a 79 años, que tendrán que esperar a que se termine con los mayores de 80 para recibir Pfizer o Moderna. O quizás Janssen, que llegará para luchar contra la COVID en España a partir de la segunda mitad de abril.

No hay opciones mejores ni peores

Este cambio en el protocolo de vacunación servirá para proteger antes de lo esperado a personas que, aun sin tener una edad excesivamente avanzada, ya cuentan con un riesgo más elevado que el de los grupos más jóvenes.

Sin embargo, hay quien lo ha visto como una mala noticia por el temor que se ha generado alrededor de la vacunas del coronavirus de AstraZeneca. Este se debe principalmente a dos motivos. 

La Agencia Europea del Medicamento asegura que la vacuna de AstraZeneca es eficaz y segura

Por un lado, al stand by que se hizo recientemente en la vacunación hasta comprobar si podía tener relación con algunos casos de trombos detectados en Europa. A pesar de que la Agencia Europea del Medicamento terminó dictaminando que no había evidencia científica de que ambos sucesos estuviesen relacionados y que los beneficios son sobradamente superiores a los riesgos, muchos medios de comunicación hicieron que el miedo calara injustamente en la población. Finalmente se ha optado por considerar este como uno de sus efectos secundarios de probabilidad más remota. Algo que puede ocurrir con otras muchas vacunas y fármacos que consumimos frecuentemente.

Por otro lado, se ha difundido mucho la idea de que la vacuna del coronavirus de AstraZeneca es mucho menos eficaz que las de Moderna o Pfizer. Sin embargo, estos porcentajes no se pueden comparar. Por un lado, porque los ensayos clínicos se realizaron en épocas y entornos geográficos diferentes. Por otro, porque lo importante es el porcentaje de protección frente a sintomatología grave, hospitalizaciones y muertes. Y, ahí, todas las vacunas tienen una eficacia de prácticamente el 100%.

En definitiva, cuando nos toque, nos administren la vacuna que nos administren, será una buena noticia, pues habremos dado un paso más hacia ese final con el que ya llevamos soñando más de un año. 

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