El caso de Generation, la nueva serie de HBO, tiene antecedentes en el historial de las series adolescentes por excelencia.

Cuando la serie inglesa Skin se estrenó en el año 2007, se convirtió en un éxito inmediato. Se le llamó “fenómeno generacional” y, además de reflejar el tránsito de la juventud de los noventa al nuevo milenio, hubo también una lluvia de críticas por su crudeza, su “visión estereotipada” de la adolescencia. Algo muy similar a lo que se comentó sobre su versión norteamericana Skins estrenada en el 2011. 

Por último, cuando Euphoria de Sam Levinson se estrenó en el 2019, revolucionó las series de corte juvenil por su guion directo y honesto. Y de nuevo, se habló de un “programa capaz de reflejar una generación”. En esta ocasión, la educada frente a la pantalla del ordenador y el teléfono móvil. Se debatió su contenido violento y su forma explícita de mostrar el sexo. En especial, causó asombro su retrato descarnado de la juventud en una época hipercomunicada y en esencial, desprejuiciada.

Con toda seguridad, la serie Generation de la dupla de padre e hija, Daniel y Zelda Barnz, será comparada con todas de alguna manera. En especial, porque resume la esencia de todos los argumentos que recrean el tránsito de la adolescencia a la edad adulta. Pero a diferencia de cualquier otra, Generation es una producción inclasificable que apela al humor y el sentido del ridículo para contar su historia. Y eso le brinda un extraño tono y ritmo, también personalidad. Generation tiene el tono insolente de los programas que le precedieron, pero toma la inteligente decisión de no tomarse en serio

Hay una evidente urgencia por narrar la angustia juvenil, pero también de trazar una versión sobre el tránsito de la niñez a la adolescencia travieso. La guionista Zelda Barnz (que tenía 17 años al escribir la historia) imprime a la narración un ritmo frenético.

Pero además, una consciencia sobre la realidad simple de lo que cuenta. A diferencia de la provocación explícita en las ambas versiones de Skin o la espectacularidad visual de Euphoria, Generation dialoga con lo vital. Y lo hace con un sentido de la emoción que resulta por momentos extravagantes y a veces solo sincero. No hay demasiada coherencia en el argumento, pero los puntos vacíos se superan con la energía tácita de la historia.

Generation | HBO

Joven, despreocupado, libre

Generation parece dispuesta a confrontar los grandes temas juveniles actuales, pero sin tocar los lugares comunes. Es una apuesta complicada, porque cada serie semejante en los últimos años ha intentado hacerlo. Incluso la estrambótica y al final agotadora serie de Netflix, 13 Reasons Why, logró en su perturbadora primera temporada un reflejo fidedigno del sufrimiento. Lo hizo, además, con una crudeza que marcó un hito en narraciones semejantes. 

Es evidente que Generation no aspira a algo semejante. Pero que en la medida de sus escasas posibilidades si pondera con la misma agilidad el hecho de ser joven en una época confusa. La duración de 30 minutos juega en contra de la necesidad de profundizar a detalle, pero también le otorga un orgánico sentido de lo dinámico. En conjunto, Generation es tan radiante como la edad — y la transición — que desea mostrar, lo cual es de agradecer

Con Lena Dunham como productora, era inevitable que la serie rebosara del sentido tácito de la libertad de la icónica Girls. En especial por la acertada decisión que su elenco sea un grupo de chicos corriente, cuya voz pasa el testigo en la narración. Se trata de un truco elaborado que quizás, el programa no logra del todo. Pero sí permite a los capítulos contar varios puntos de vista al mismo tiempo. El resultado es un recorrido entre todas las variables de experiencias adolescentes

Generation | HBO

'Generation', una visión realista de la adolescencia

Generation dedica su atención a todo el espectro de personalidades de nuestra época y los matiza con cuidado. La serie tiene un tono realista, práctico, que no busca dar grandes lecciones sobre moral o comportamiento. En realidad, es más parecida a un cúmulo de ideas más o menos coherentes sobre los descubrimientos corporales e intelectuales de cualquier joven. Pero en lugar de intentar crear un escenario melodramático o escoger un tono trágico, se divierte con todas sus pequeñas historias. 

Esa es la gran diferencia entre Generation y Euphoria, mortalmente severa y hasta dura al momento de la crítica sobre una generación solitaria y herida. En Generation, la percepción sobre la identidad nace y se explora con curiosidad, entre risas y también lágrimas. Pero también hay un tránsito lleno de impaciencia hacia la novedad del sexo o la búsqueda de lo individual. Todo en medio del torbellino de las redes sociales, el descubrimiento del deseo y la necesidad de satisfacerlo. Generation no es en absoluto tímida al momento de mostrar a sus personajes, como no lo es ninguna serie actual, pero su propósito no es la provocación. 

Con su ritmo disruptivo, extraño, feliz y al final sólo conmovedor, Generation es quizás el acercamiento más sincero a la adolescencia de los últimos años. Si Skin sorprendió por su descaro, 13 Reasons Why por su violencia, Euphoria por su crudeza, Generation lo hará por su sencillez. Y esa cualidad de pura efervescencia, de vida en pleno estallido, sin duda su punto más fuerte, valiente e interesante. 

https://www.youtube.com/watch?v=LaW_mdEqwpg