Euphoria de HBO Max se ha convertido en un fenómeno de masas. Ya lo fue en su primera temporada, en la que rompió tabús y terminó por desconcertar a buena parte de la audiencia. Con su estilo visual cinematográfico, inteligente uso de los recursos narrativos y dureza argumental, la serie hace historia en la televisión. En especial, al tomar atrevidas y en ocasiones desconcertantes decisiones sobre cómo narrar el mundo adolescente contemporáneo.

De hecho, durante sus primeros capítulos, crítica y audiencia coincidieron en sorprenderse por su dura temática y espléndido apartado visual. Para su regreso con una triunfante segunda temporada, el recorrido argumental es mucho más duro. De hecho, con apenas cuatro capítulos estrenados, Euphoria es el centro del debate por la forma de analizar los conflictos de sus personajes. Desde insistir en que el guion intenta romantizar el consumo de drogas y el sexo sin protección, hasta su mirada sobre la rebeldía adolescente. Hay críticas y alabanzas de todos los estilos hacia su diálogo sobre la juventud, el miedo al futuro y el sufrimiento emocional adolescente. 

Pero aunque lo parezca, Euphoria no es del todo original. De hecho, es una versión mucho más comedida y sórdida de la miniserie del mismo nombre del 2012 creada por Ron Leshem. El programa de origen israelí es un recorrido angustioso, más corto y brutal a través de la adolescencia. También es un mundo por completo diferente a pesar de las aparentes similitudes:

Si la Euphoria de HBO Max está concentrada en analizar la juventud contemporánea, la original profundizaba la caída en los horrores. Y aunque por momentos Euphoria parece hacerlo, la versión israelí estaba más concentrada en la oscuridad y la destrucción total de la esperanza. Si Levinson ha intentado mostrar a la adolescencia como un espacio peligroso, Leshem lo mostró como un terrorífico territorio de heridas y tragedias.

Dos puntos de vista sobre la juventud, el desenfreno y el amor 

Euphoria (Israel)

Para comenzar, la versión israelí de Euphoria es una miniserie en la que todo ocurre de forma acelerada y un poco más cruenta. Con apenas diez capítulos, la producción de Ron Leshem relata la vida de sus personajes desde la exclusión y el miedo. Si en la Euphoria norteamericana Rue (Zendaya) es una especie de voz de la conciencia, en su versión original es un testigo del infortunio. En el programa Leshem, Raanan (Kosta Kaplan) la contraparte al personaje de Rue está muerta mucho antes de que empiece el argumento. Por lo que la serie entera es un recorrido hacia cada hecho que le llevó a morir. 

Y mientras que la versión de Levinson está mucho más interesada en explorar cómo es ser joven en la actualidad, la de Leshem profundizó en el dolor. La adaptación de HBO Max es un recorrido por la nueva forma de entender el sexo, las adicciones y el miedo al futuro. En la versión original — ambientada en los años ’90 — el énfasis está en la pérdida. De hecho, que el personaje principal haya fallecido solo imprime mayor peso a la idea del pesimismo general de su discurso. Y en especial, cuando la versión israelí tiene un elemento de mayor discurso moral que la versión norteamericana. 

Un punto de considerable diferencia es que en la versión original el amor adolescente no forma parte del argumento. De hecho, todo los sucesos giran alrededor de los testigos de un asesinato y no sobre la búsqueda de la identidad. Y aunque ambas series comparten la idea de la primera juventud como un territorio de descubrimientos, lo enfocan en direcciones opuestas. La Euphoria de Sam Levinson explora el poder del sexo y lo emocional. La de Leshem, la pérdida de todo sentido de la individualidad. Mientras los personajes de Levinson intentan descubrir quienes son a partir de los excesos, los de su versión israelí lo hacen desde una suprema soledad. 

Euphoria, la búsqueda de un motivo para vivir que jamás termina 

Euphoria (Israel)

Y aunque la segunda temporada de Euphoria ha mostrado la recaída de Rue, la serie sigue mostrando al personaje como digno de compasión. En su versión original, Raanan (muerta y narrando las condiciones de su propia muerte), hace énfasis en sus errores. Y de hecho, la serie parece insistir en la posibilidad de analizar el hecho de la muerte como un castigo ejemplarizante. Mientras la Rue de Levinson va en busca de la expiación, la Raanan de Leshem deja claro que la muerte fue una consecuencia. 

A pesar de las similitudes, San Levinson ha brindado a Euphoria la percepción de una enorme catarsis de los sentidos. En el caso de la versión original, la muerte está en todas partes. En la adaptación de HBO Max, la vida (en toda su eufórica y brillante versión juvenil) es el principal atributo de sus personajes. 

¿Cuál versión cuenta mejor la historia de la adolescencia? Tal vez se trate de una mirada desde dos extremos de algo más poderoso y temible. Pero al final, la de Levinson, mucho más potente, frenética y radiante, esté más conectada con la generación Z y sus cuitas. Algo que la de Leshem no puede igualar.