Cuando José Luis Martínez-Almeida dijo a unos alumnos que prefería dar dinero para reconstruir la Catedral de Notre-Dame antes que para reforestar la Amazonia quizás no sabía que los incendios que asolaron esta selva podían ser muy perjudiciales para nosotros. O quizás le daba igual. Sin embargo, entre los incendios y la grave deforestación que está sufriendo la Amazonia, un nuevo estudio le augura un futuro sombrío al pulmón del mundo. De hecho, esta investigación indica que, ahora, esta selva podría contribuir con el calentamiento global.

El nuevo estudio, publicado en Frontiers in Forests and Global Change, evalúa la influencia de la cuenca del Amazonas en el clima global, según explican desde Science Alert. Se trata de un estudio bastante completo, ya que no deja de lado al resto de gases relacionados con el calentamiento global. Es decir, va más allá del CO2. Esto es importante porque, aunque el CO2 es el principal, no podemos olvidarnos del resto de estos gases. Además, la investigación también «evalúa los impactos directos de las actividades humanas en una de las mayores reservas de carbono de la Tierra».

Esta investigación señala que los incendios, las sequías y la tala están «liberando más gases que atrapan el calor de los que almacenan en las plantas y el suelo», señala en Science Alert. «Talar el bosque está interfiriendo con su absorción de carbono; eso es un problema», comentó a National Geographic el ecólogo y autor principal del estudio Kristofer Covey, del Skidmore College de Nueva York.

Hasta ahora la Amazonia era clave para nosotros. Conocida como el pulmón del mundo, se dedicaba a atrapar CO2 y soltar oxígeno, en una especie de balanza que equilibraba (un poco) la emisión de estos gases por parte del ser humano. Pero ahora sabemos que está calentando nuestra atmósfera en vez de enfriándola; esto se debe en gran parte a la acción humana (incendios provocados y tala de árboles).

Gases de efecto invernadero

Los gases de efecto invernadero, entre los que están el CO2, retienen la radiación enviada por el Sol en nuestro atmósfera. En caso de no estar estos gases, la gran mayoría se reflejaría y terminaría desperdigada por el espacio. De hecho, como ya contamos en Hipertextual, sin el efecto invernadero la temperatura media de la Tierra sería de -18ºC, lo que convertiría a nuestro planeta en un sitio muy frío. Sin embargo, si muchos de estos gases se encuentran en nuestra atmósfera, captarán más de este calor y la Tierra se terminará convirtiendo en un lugar inhóspito.

Además del CO2, los otros gases que influyen en el efecto invernadero son el N2O y el metano

Además del CO2, los otros gases de efecto invernadero que influyen en el cambio climático son el óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4). Aunque no duran tanto en la atmósfera como el dióxido de carbono, «son mucho más potentes». Por ejemplo, el N2O atrapa 300 veces más calor por molécula que el CO2.

La balanza en la Amazonia, inclinada

En la última década, señala Science Alert, las emisiones de estos otros dos gases de efecto invernadero han aumentado hasta inclinar la balanza en la Amazonia.

Además de la tala de árboles o los incendios provocados, otras actividades también están perturbando la cuenca del Amazonas. La construcción de presas, las prácticas de extracción minera; la compactación del suelo para las tierras de cultivo y el pastoreo de ganado, todo lo cual está cambiando el bosque y sus emisiones. A lo que también se le une las inundaciones estacionales o las tormentas severas.

Covey et al., Frontiers in Forests and Global Change, 2021

En definitiva, el impacto humano en la cuenca del Amazonas y los datos sobre las emisiones de efecto invernadero hace a los investigadores apuntar a que, probablemente, «la Amazonia está empeorando el cambio climático al emitir más gases de los que absorbe naturalmente».

Hay que tener en cuenta, también, que algunos datos no se han podido recoger debido a cómo es la selva. Sin embargo, con los datos disponibles, el resultado parece claro: la cuenca del Amazonas «está liberando más gases que atrapan el calor de los que almacena, creando un efecto de calentamiento neto en la atmósfera de la Tierra».

¿Es este el punto de no retorno del cambio climático? ¿Conseguiremos que la Amazonia vuelva a ser el pulmón del mundo? No tenemos respuesta, lo que sí sabemos es que el cambio climático será cada vez más difícil de revertir y, probablemente, no estaremos preparados para las alteraciones bruscas que vendrán.

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