Quizá hayas perdido la cuenta del número de empresas dedicadas a la movilidad compartida y, más concretamente, a los patinetes eléctricos. Es normal, en el transcurso de dos año, han sido unas cuantas las que han aterrizado, lo han intentado y han fracasado. Otras se han fusionado en una concentración de un mercado que no ha tardado mucho en encontrar peros a su actividad y solo algunas sobreviven. Han sido, sin duda, los dos años más intensos que puede vivir un sector.

Lime, que llegaba la primera en 2018, aún mantiene su liderazgo –tanto que incluso se ha hecho con todo el negocio de Uber, bajo la marca Jump, a nivel global–. Tras ella, llegaron más de 20 compañías que han dejado una larga lista de cadáveres. Bird, Movo, Bolt, Wheels –que se hizo con el total de Mygo a principios de 2020– y Wind sobreviven. El resto, muchas de ellas sin llegar a poner un solo patinete en ninguna de las ciudades de España pese a sus intenciones– ya forman parte del pasado.

Ahora, la pregunta del millón: ¿queda hueco para alguna empresa más? Pues parece ser que sí, o al menos eso entienden desde Link. Una empresa de movilidad creada en el MIT hace 7 años y que tras registrar operaciones en Estados Unidos ahora quiere conquistar de lleno el mercado Europeo.

De momento en Roma, que mantuvo la actividad de los patinetes eléctricos compartidos durante el confinamiento a fin de evitar el transporte público, es la única ciudad europea en la que ha aterrizado la idea del MIT. ¿Su objetivo? Por supuesto, conquistar el resto de Europa y España entre ellos.

Un modelo pensado de origen

Sobre lo bien o mal que lleven el desarrollo del negocio en Europa aún queda mucho que decir. Lo cierto es que desde el inicio de la pandemia, el transporte público ha sido uno de los grandes afectados como posible foco de contagio. Era el momento de las bicis y, por supuesto, los patinetes.

En el caso de Link, nacida en el seno del MIT en 2014, los primeros pasos llegaron de mano de la creación de un modelo de rueda –reconocida por su color rojo– para bicis. Unos años después, el boom de las compañías de movilidad compartida daba sus primeros pasos. Aún quedaba mucho para que Link pusiese en marcha su primer patinete, pero ya estaban analizando el mercado.

«Comenzamos a estudiar esos vehículos, que la mayor parte de ellos viene de China, y nos dimos cuenta de que no están diseñados para el uso compartido. Tuvimos dos años para estudiarlos, ver por qué no funcionaban y qué problema tienían. Y empezamos a crear un patinete enfocado al uso compartido», Haya Verwoord Douidri de Link.

La realidad es que prácticamente la totalidad de los patinetes que aterrizaron en primera instancia en las calles del mundo eran variaciones, más o menos sofisticadas, del modelo de Xiaomi. Con el tiempo, y como consecuencia del clima, vandalismo y uso continuado, las diferentes compañías han ido creando unidades más robustas y duraderas. Capaces, incluso, de bloquearse ante los intentos de robo para uso privado.

Para Link, que también fabrica en China pero con un modelo de creación propia en ppel de fabricante y diseñador, el punto de la resistencia venía dado desde sus inicios. Según explican desde la compañía, su modelo es capaz de centralizar todo el control del estado del patinete de forma remota para evitar robos, salirse de las zonas de circulación permitidas, así como conocer el estado de las unidades en todo momento.

La complicada cuestión de la expansión de Link

De momento con 79 millones de dólares en inversión, Haya Verwoord asegura que están en conversaciones para lograr una nueva ronda que garantice su objetivo de expansión por Europa tras haber logrado ocupar gran parte de Estados Unidos. Porque pese a que el foco de la compañía es crecer de una forma sensata y con un modelo de patinete que garantice la seguridad, la realidad es que entrar en nuevos países cuesta dinero, y mucho.

Y también acuerdos con los diferentes ayuntamientos para obtener los permisos pertinentes. «Solo podemos llegar cuando hay un acuerdo con las ciudades», explican, «y con el tema de la Covid-19 es un buen momento para tener estas conversaciones para expandir».

Aseguran mantener conversaciones con la mayor parte de las grandes ciudades Europeas; entre ellas Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. Concretamente, la capital está a la espera de una nueva regulación que revise el estado de las licencias de los patinetes que caducaba en septiembre de este mismo año. Un modelo que, desde su implantación en 2019 bajo el gobierno de Manuela Carmena, ha generado más dudas que éxitos: compañías sin un verdadero modelo de negocio, otras que nunca llegaron a operar y un sistema que carecía de sentido para la rentabilidad de las empresas.

Ahora, habrá que ver cómo se adapta el sector. «Estamos viendo a ver cómo lo van a cambiar para el año que viene porque no está claro cómo lo van a hacer. En enero y febrero creo que saldrán nuevas licencias», apunta Haya. Porque el sistema de licencias es un modelo que tiene todas las papeletas de repetirse de la mano del nuevo alcalde José Luis Martínez-Almeida; el edil no es nuevo en el reparto de permisos para la movilidad compartida. El modelo de explotación de bicis eléctricas ya partía con esta misma premisa y con un problema heredado de los patinetes: empresas con poca o ninguna experiencia en el negocio de las bicis compartidas que se presentan a la licitación a fin de lograr el mayor número de licencias posible.

Con todo, y sea cual sea el modelo que finalmente vea la luz, Link ya está esperando a principios de 2021 para optar al reparto de permisos al menos en Madrid.

Ahora en Hipertextual

Suscríbete gratis a Hipertextual

Estamos más ocupados que nunca y hay demasiada información, lo sabemos. Déjanos ayudarte. Enviaremos todas las mañanas un correo electrócnio con las historias y artículos que realmente importan de la tecnología, ciencia y cultura digital.