Las presiones de los últimos meses parecen haber dado resultados, al menos, en parte. Estados Unidos consigue que el mayor fabricante de chips del mundo, TSMC, selle un nuevo centro de manufactura en Estados Unidos.

Así lo afirma el Wall Street Journal tras reflejar esta misma semana las crecientes presiones hacia los más avanzados productores de semiconductores. El ejecutivo de Estados Unidos cierra así una mayor presencia de una industria crítica y estratégica para la independencia tecnológica.

TSMC en Estados Unidos: producción 'casi' puntera

El monto total de la inversión ascenderá a unos 12.000 millones de dólares durante nueve años, en una nueva fábrica que se localizará en el estado de Arizona. Esta producirá chips en el nodo de 5 nanómetros, una escala muy avanzada hoy, pero que puede no serlo para cuando la infraestructura esté finalmente en marcha.

Y es que se esperan procesadores de 5 nanómetros tan pronto como este otoño, siendo el A14 de Apple o el Kirin 1000 de Huawei dos de los primeros. Ambos chips de vanguardia estarán producidos por TSMC. No obstante, una inversión de estas características conlleva unos plazos de ejecución de varios años, lo que contrasta con la corta persistencia de cada proceso. Como referencia, el proceso de fabricación de 7 nm llegó al mercado en abril de 2018, y ya se encuentra prácticamente dando paso al de 5 nanómetros.

La decisión de TSMC era más que esperada por múltiples analistas, que apuntaban a las crecientes presiones del gobierno de Donald Trump para poner en suelo estadounidense más y más manufactura de productos de alto valor añadido. No obstante, el anuncio queda bastante lejos del proceso de 2 nanómetros planeado inicialmente, que está dos nodos por delante del anunciado de 5 nm. Esto podría tanto acelerar su puesta en marcha como ser menos crítico tanto para TSMC como para Estados Unidos a nivel estratégico.

Asimismo y, a pesar de la gran inversión, no parece que se vaya a tratar de una gran fábrica en términos de producción. TSMC espera producir unas 20.000 obleas de silicio mensuales, frente a las más de 100.000 de su Fab 18, una de las cuales ya produce chips de 5 nanómetros en Taiwán.

Conflictos de intereses

Si bien TSMC había intentado hasta ahora no posicionarse, ni del lado chino ni del estadounidense, este movimiento le pone más cerca del segundo. Y es que Estados Unidos y sus tecnológicas consumen cerca del 60% de la producción de TSMC, mientras que China y sus empresas consumen cerca de un 20%. En este se incluye Huawei y sus chips HiSilicon Kirin más avanzados, por los que Trump continúa presiona para cortar el suministro tecnológico.

Aunque TSMC no se mostraba muy partidaria de extenderse en Estados Unidos –donde ya cuenta con una antigua planta–, se desconocen los beneficios fiscales en torno a los que se cierra este acuerdo. TSMC es la más importante de las chiperas a nivel global, pero también hay conversaciones en marcha con Intel y Samsung para intensificar la producción local.

Intel, por su parte, sí que se había mostrado favorable a intensificar su producción en suelo nacional, si bien este acuerdo puede llegar como un jarro de agua fría. Y es que Intel ya cuenta con plantas propias en la región, en las que TSMC podría encontrar un buen punto de partida para su departamento de recursos humanos. Se espera que esta nueva planta de cabida a, al menos, 1.600 trabajadores. De los cuales buena parte serán altamente cualificados.

Este movimiento se sitúa en el marco de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como en el comienzo de una posible recesión global desencadenada por la crisis del coronavirus, y un incipiente proceso de desglobalización. Mientras tanto, Estados Unidos parece que extenderá el veto a Huawei durante un mínimo de otro año, mientras presiona por incrementar las restricciones sobre ella. Como es el acceso a los chips de TSMC.

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