Tanto el ejecutivo que encabeza Donald Trump como diferentes informes que maneja el Departamento de Defensa respaldan aumentar la fabricación de procesadores en Estados Unidos. Según afirma el Wall Street Journal, el Gobierno estaría dispuesto a facilitar a gigantes de la industria de los semiconductores que establezcan nuevas fábricas de chips de última generación.

Esto incluye a nombres específicos como TSMC, Intel y Samsung, que podrían verse beneficiadas en este movimiento estratégico. Sería la taiwanesa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company la que supone una mayor exposición a los conflictos y crisis internacionales que han aflorado recientemente.

De TSMC a Intel, objetivo: producción local estadounidense

Al igual que Huawei vio sus negocios completamente analizados al serle negados buena parte de los permisos para comerciar con empresas estadounidenses, es ahora Estados Unidos quien se enfrenta a un escrutinio similar. Encuentra en TSMC una de las mayores dependencias ya que se basa en la República de China –o, comercialmente, Taiwan–. Esto es, uno de los territorios que China reclama como propios, a pesar de la oposición local.

TSMC es el mayor fabricante de semiconductores del mundo. Es quien produce el Apple A13 Bionic de los iPhone 11, el Snapdragon 865 de Qualcomm e incluso los Kirin 990 5G de Huawei. Por supuesto, no se queda ahí, Nvidia, Broadcom, Xilinx o AMD recaen en las plantas y capacidad de fabricación de este founder.

Por su parte, TSMC no parece reconocer que este proceso se encuentre ya en marcha, afirmando que no hay "un plan concreto todavía", en un comunicado al WSJ. Según el diario, el fabricante se encuentra en conversaciones con los departamentos de Comercio y Defensa, además de Apple, para llevar avanzados centros de producción a EE.UU.

Dos trabajadores inspeccionan una oblea de silicio
ASML

Las presiones de Estados Unidos se remonta, al menos, al pasado enero. Desde entonces, según reportó Nikkei, el ejecutivo estadounidense está tratando de cerrar un nuevo complejo que permita fabricar futuros chips. La inversión, multimillonaria y del orden de 10.000 millones de dólares, se correspondería con años de espera y un breve impacto temporal. Por tanto, esto podría materializarse en chips de 2 nanómetros con origen en Estados Unidos, que podríamos esperar no antes de 2027. Estos podrían no ser un referente años más tarde.

En caso de Intel, sí que estaría mostrando interés en negociar condiciones para una planta de próxima generación. Así lo habría expresado su CEO, Bob Swan, al Departamento de Defensa por escrito el 28 de abril, en una carta citada por el WSJ. En ella, el directivo afirma que asegurar el liderazgo tecnológico es "más importante que nunca, dada la incertidumbre creada por el actual entorno geopolítico".

Un producto estratégico

Intel opera de forma distinta respecto a TSMC. El gigante estadounidense fabrica chips para sus propios productos, mientras que TSMC produce exclusivamente para clientes. Un punto intermedio es Samsung, que produce tanto para sí como para otros, entre los que se encuentra Qualcomm. Son los únicos tres grandes fabricantes que pueden producir chips en la escala de 10 nanómetros o inferior, y por tanto ser competitivos.

La fabricación de procesadores en Estados Unidos no es la única que se está viendo apadrinada por su respectivos países. Ante el repliegue por la guerra comercial y la crisis por el coronavirus son ya varios los que tratan de garantizar el suministro de chips. Algunos como Taiwan, Singapur, Israel e incluso China ya realizan esfuerzos en esta dirección.

En el caso de China ya intentan acelerar los pasos en el desarrollo de tecnología propia y licenciada. Es el caso de Zhaoxin, uno de los fabricantes que cuenta con el respaldo de un estado que apuesta muy fuerte por estar la vanguardia tecnológica.