Hoy es un día importante desde que empezó la pandemia de coronavirus en España. Las cifras son positivas, aunque deben tomarse con cautela, dado que proceden del fin de semana, cuando a menudo se producen algunas infranotificaciones. Muchos territorios entran en fase 1 y sus ciudadanos pueden empezar a moverse con algo más de libertad. Otros, como Madrid, aún siguen en la 0, pero sus habitantes tienen algo nuevo que celebrar: el reparto de mascarillas FFP2 en las farmacias.

Cada uno de ellos podrá recibir una al entregar su tarjeta sanitaria. Incluso los desplazados podrán hacerlo mostrando el DNI. En un momento en el que la necesidad de uso de mascarillas está cada vez más clara, parece una buena noticia. Sin embargo, tanto los miembros de la Asociación Madrileña de Enfermería, como de varias asociaciones de especialistas en medicina del trabajo, han alertado que, en realidad, estos dispositivos no están dirigidos a la población general. Como es lógico, esto ha generado un gran revuelo marcado por la disputa entre quienes defienden su derecho a utilizar la mayor protección posible y quienes han decidido donar la suya. Ahora bien, ¿qué dicen los expertos sobre el tema?

¿Por qué debemos usar mascarilla?

Desde que se inició la fase 0, el pasado 4 de mayo, la utilización de mascarillas en el transporte público es obligatoria.

También lo era en los coches privados; aunque, ya en la fase 1, si viajan personas convivientes no será necesario. Por lo demás, su utilización será obligatoria para trabajadores que ejerzan su labor de cara al público o que no puedan mantener las distancias de seguridad adecuadas con sus compañeros.

En lugares como el supermercado o la farmacia no hay obligación de emplearlas, pero sí es muy recomendable. Este consejo se basa en el alto porcentaje de personas asintomáticas que se sabe que pueden transmitir la enfermedad. Si todos llevamos una mascarilla que evite la dispersión de las gotículas cargadas de virus, será más difícil que se produzcan los contagios.

Para eso, basta con una mascarilla quirúrgica. De hecho, son las que se recomienda que utilicen las personas en aislamiento domiciliario cuando no tengan más remedio que salir de su habitación.

Desde que el gobierno pactó su precio, su disponibilidad en farmacias y otros establecimientos se ha vuelto muy abundante. Quedó atrás la época en la que conseguirlas era prácticamente una misión imposible, cualquiera puede acceder fácilmente a ellas. ¿Pero qué pasa con las mascarillas FFP2 que empieza a repartir hoy la Comunidad de Madrid?

Las mascarillas FFP2 no se recomiendan para toda la población

Al contrario que las quirúrgicas, que solo impiden que una persona enferma contagie a otra, las mascarillas FFP2 sí protegen a quien las usa de contraer el coronavirus, ya que pueden filtrar el virus de fuera hacia dentro.

Por ese motivo, su uso desde un principio se dirigió exclusivamente a sanitarios y pacientes de riesgo. De hecho, ante la escasez de los meses anteriores, el objetivo era que cualquier mascarilla fuese para ellos.

Afortunadamente, ahora todos podemos disponer de quirúrgicas; pero, según las asociaciones antes mencionadas, deberíamos dejar las mascarillas FFP2 para estos grupos concretos.

Lo contaba recientemente en un hilo de Twitter la farmacéutica experta en seguridad alimentaria Gemma del Caño, al indicar que antes de empezar a usarlas debemos plantearnos si realmente las necesitamos.

Esto es algo que también explica en su libro gratuito sobre la COVID-19 la doctora en farmacia Marián García: “Estas mascarillas deben ser utilizadas prioritariamente por el personal sanitario o por pacientes con otras patologías previas, ya que sí previenen del contagio por el virus.”

Un solo uso

Las mascarillas FFP2 NR están diseñadas para un solo uso. Solo son reutilizables las R, a las que se les cambia el filtro. Ante la necesidad de los sanitarios de disponer de ellas en abundancia, la Universidad de Stanford ha realizado varios ensayos dirigidos a discernir posibles maneras de desinfectarlas. Entre estas se encuentran el uso de vapor o radiación ultravioleta, por ejemplo. Sin embargo, ninguna de estas opciones puede utilizarse a nivel doméstico de forma segura.

Por ejemplo, hervirlas es un error, principalmente por dos razones. Para empezar, porque podría alterarse el material y perder su eficacia. Por otro lado, porque los vapores podrían difundir el virus por la estancia.
Como mucho, si las usamos en salidas espaciadas, podemos guardarlas en una bolsa entre uso y uso. No obstante, no es lo idóneo y, además, perdería su eficacia en muy pocas veces.

En cuanto a las personas que las utilizan para trabajar, no duraría más de una jornada laboral.

Por todo esto, si bien sí pueden ser útiles para pacientes de riesgo o personas con alergia, por su capacidad para filtrar el polen, no son la mejor opción para la población general, pero sí para los sanitarios.

Precisamente por este motivo, ha surgido en Twitter una campaña dirigida a que los madrileños que lo deseen donen sus mascarillas FFP2 a un centro sanitario cercano.

Está claro que cada caso es único y que cada cual es libre de hacer con su mascarilla lo que desee. Sin embargo, sabemos que, si hay algo importante que debemos hacer, es seguir minimizando nuestras salidas, vigilando la distancia de seguridad y evitando todo lo que podamos el contacto social. Eso nos ayudará mucho más que cualquier mascarilla. En cambio, disponer de ellas puede salvar la vida de muchos sanitarios, pues estos no viven solo de los aplausos. Vale la pena recordarlo.

Actualización: una vez que han empezado a distribuirse las mascarillas, se ha podido comprobar que el certificado de la empresa que las fabrica es falso, según los criterios del Ministerio de Trabajo y Economía Social y la European Safety Federation. Por este motivo, a falta de un certificado que verifique su efectividad, expertos como la propia Gemma del Caño recomiendan no donarlas a los sanitarios, como algunas personas querían hacer de forma altruista. Pueden usarse para uso personal, pero a sabiendas de que filtrarán menos que una que cumpla todos los requisitos.