A falta de un día para que se cumpla un año del veto original, Huawei lo tiene cada vez más crudo para mantener sus negocios a flote. Tras paralizar la venta de nuevos procesadores estadounidenses, la efectividad de la medida estadounidense es prácticamente inmediata. Al menos por la parte que le toca a TSMC, su principal proveedor de chips.

Así lo afirma Nikkei, una de las fuentes más sólidas en Asia, que cita a diversas voces dentro de TSMC. Estas afirman que Huawei no puede ya emplazar nuevos pedidos de chips al productor taiwanés.

Tras cumplirse un año de la puesta en marcha del veto original, Huawei ha celebrado un evento para analizar este periodo, y ha respondido a las nuevas limitaciones impuestas. Asimismo, el gobierno chino anuncia nuevas inversiones en la industria chipera nacional, en un intento de acelerar la retirada hacia proveedores locales.

Un ultimátum de cuatro meses

Según informa Nikkei, Huawei ya no podrá realizar nuevos pedidos de chips a TSMC. De sus plantas sale la práctica totalidad de procesadores que Huawei utiliza en todo tipo de gamas. No obstante, podrá aprovechar un plazo de 120 días, en el cual podrá pedidos en marcha. Esto es, Huawei tiene hasta mediados de septiembre para recibir los procesadores que tuviera ya encargados a TSMC.

Huawei es el segundo mayor cliente de TSMC, solo tras Apple, del que se estima que acumula entre un 15 y un 20% de la facturación total de acuerdo a estimaciones. Recientemente, Huawei anunció que contrataría al fabricante chino Semiconductor Manufacturing International Corp –SMIC–, para fabricar algunos de sus procesadores. Este empezaría por chip Kirin 710A, en 14 nanómetros y limitado por la capacidad de producción del foundry local.

De esta forma, los procesadores Huawei que fueron encargados hasta el 15 de mayo, y sean entregados antes de la medianoche del 14 de septiembre no se verán afectados. Para amortiguar el golpe, se espera que Huawei haya estado acumulando chips para su segmento de redes de telecomunicaciones para operar al menos un año. Una estrategia que ya utilizó el pasado año con sus portátiles, y que acabó por ver paralizados sus actuales y nuevos modelos hasta que sus proveedores recibieron una licencia estadounidense.

A la defensa de los procesadores Huawei

A la vista de este bloqueo, el gobierno chino ya ha puesto a sus fondos soberanos a funcionar. El pasado domingo el medio económico Bloomberg anunciaba la inversión de hasta 2.250 millones de dólares en SMIC. La previsión: aumentar la producción de 6.000 a 35.000 obleas de silicio mensuales. Como referencia TSMC produce una cantidad 10 veces superior en procesos comparables o más avanzados.

Este movimiento puede ser un paliativo, pero llega probablemente demasiado tarde. Construir una de estas líneas de producción puede llevar años. Como referencia, la nueva fábrica que Estados Unidos ha rubricado con TSMC en suelo propio costará unos 12.000 millones de dólares, y no se espera que entre en operación hasta 2024.

Además, SMIC puede producir únicamente chips con escalas de hasta 14 nanómetros, y no más modernos. Como referencia, el último chip que Huawei produjo en un proceso compatible con este fue el Kirin 960, anunciado tres años antes del último y más actual Kirin 990. Retroceder a esta escala implicaría tanto un rendimiento como una eficiencia energética mucho peores.

Oblea de procesadores en silicio
ASML

El veto no se limita únicamente a TSMC, sino que alcanza a todos los fabricantes que provean tecnología estadounidense a Huawei o cualquiera de sus 114 subsidiarias chinas o internacionales.

Un año después

Con este ataque sobrevolando los procesadores Huawei, es su presidente actual Guo Ping quien ha atendido la decimoséptima Cumbre Mundial de Analistas para explicar el primer año bajo el embargo. Aunque han conseguido crecer, la situación no ha sido fácil:

"Durante el año pasado, muchas tecnologías no estuvieron disponibles para nosotros. A pesar de esto, Huawei luchó por sobrevivir y se esfuerza por avanzar". "Hoy en día el mundo es un sistema de colaboración integrado. La tendencia de la globalización no debe y no es probable que se invierta. Las normas y cadenas de suministro fragmentadas no benefician a nadie, y una mayor fragmentación tendrá un grave impacto en toda la industria".

Se oponen así al marco deglobalizador que intensifica el gobierno de Donald Trump, en el curso de una guerra comercial y la crisis detonada por el coronavirus. No es la primera vez que se respalda este argumentario, siendo el propio fundador Ren Zhengfei quien afirmaba tres semanas atrás que "ningún país puede construir una cadena industrial completa por sí solo, ya que el costo es extremadamente alto". Daba además un dato: Huawei adquirió, solo en 2019, componentes por un valor total de 18.700 millones de dólares.

Según recoge The Verge, esperan encontrar una solución a este conflicto. "Esperamos que nuestro negocio se vea inevitablemente afectado", se recoge en un comunicado, a lo que añadían que harán "todo lo posible para buscar una solución".

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