En 1989, en las televisiones españolas se marcó un hito. Uno que 30 años después seguimos recordando. "Póntelo, pónselo". No hace falta decir mucho más. La campaña publicitaria se convirtió en una de las más famosas para fomentar el uso de preservativos y evitar las enfermedades de transmisión sexual. Eran los años en los que el sida estaba en su punto más alto y en los que los condones seguían siendo un tabú para muchas personas.

Ahora, tres décadas después, parece que han pasado siglos de aquel momento en los que los preservativos no eran utilizados de manera generalizada. Las campañas publicitarias, la mayoría impulsadas por los diferentes gobiernos, han conseguido que una mayoría de la población los utilice y sea consciente de su importancia. ¿Pasará lo mismo con las mascarillas en tiempos de coronavirus?

Desde que la COVID-19 está causando estragos en Europa, las mascarillas han pasado de ser completamente necesarias a ser un complemento útil pero no indispensable para evitar contagios. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el uso de las mascarillas es altamente recomendable en personas con síntomas de coronavirus, además de mantener el distanciamiento social y lavarse las manos. Asimismo, instan a sanitarios y personas con patologías previas que las usen pero la organización también indicó que, de ser posible, toda la población debería de usarlas.

En este momento, existe un desabasto de mascarillas en países como España porque nadie pudo prever la alta demanda que habría con la llegada del virus. Por ello, la OMS prioriza su utilización para personas contagiadas o enfermas pero lo ideal es que todos las llevemos. De hecho, la mayoría de personas que salen a la calle durante la cuarentena para ir al supermercado, por ejemplo, lo hacen con mascarillas. Hace unas semanas, sin embargo, salir a la calle con mascarilla parecía algo inaudito, de la misma manera que para algunas personas lo era practicar el sexo con preservativo. Hasta que se normalizó.

David O'Connor, investigador del virus en la Universidad de Wisconsin-Madison, explicó para The New York Times que es importante que la gente sea consciente de que puede transmitir la enfermedad aunque se encuentre bien, por lo que el uso de la mascarilla es crucial. En este contexto, comparó esta situación con la del sida. "El VIH también se transmite cuando las personas se sienten bien y el uso constante y correcto del condón es una barrera para la transmisión del virus sexual que funciona", indicó.

"Las máscaras faciales son un método de barrera que también podría ser necesario y utilizarse de manera consistente y correcta para prevenir la transmisión de este virus".

Por lo tanto, O'Connor destacó la necesidad de que el Gobierno cree un campaña de marketing para normalizar el uso de las mascarillas, de la misma manera que se hizo con los preservativos. No obstante, también existirá el reto de llegar a toda la población, a todos los sexos y edades. No sería tan raro que poco a poco empezáramos a ver más mascarillas con diferentes diseños, y hasta más cómodas en algunos casos.

El coronavirus no parece haber provocado una crisis de corta duración y, a pesar de las medidas de contención, se espera que haya un rebrote después de verano. Asimismo, hasta que no exista la vacuna no se podrá combatir al virus, lo que puede suceder a partir del año que viene, según prevén los expertos. Por lo tanto, los estragos de la COVID-19 parece que van para largo. Y, si en un mes muchas personas ya se han acostumbrado a llevar mascarillas para salir a la calle, es cuestión de tiempo que muchas otras lo hagan en los próximos meses.

Muy posiblemente dejará de ser raro para la población ver a niños con mascarilla en una clase, o una oficina en la que solamente se vean los ojos de los trabajadores. Por ello, muchas empresas están empezando a crear sus propios diseños, como la valencia Closca Design, que ha diseñado una mascarilla para adultos reutilizables, ajustables y con 6 filtros desechables. No nos extrañe ver nuevos diseños en las próximas colecciones de Zara.

El anuncio de "Póntelo, pónselo" de finales de los 80 provocó mucho revuelo en España, por tratar dos temas por ese entonces polémicos: el sexo y las enfermedades de transmisión sexual. En este caso, la controversia es menor porque hablamos de temas sanitarios. Pero, al fin y al cabo, somos animales de costumbres. Y si hace años el Gobierno puso el foco en los anuncios de preservativos por la salud sexual de los españoles, hay que esperar que haga lo mismo con las mascarillas para combatir virus que pueden provocar pandemias mundiales.