Ni siquiera una pandemia hace que los antivacunas cambien de idea. De hecho, siguen poniendo en riesgo su propia salud y la de sus hijos. Esta misma semana, Twitter ha tenido que borrar un mensaje de The Federalist en la que invitaba a sus lectores a probar la fiesta de la varicela con el coronavirus, tal y como informa The Verge.

El tuit, según informa The Verge, "fue eliminado por violar las políticas de la plataforma". "La cuenta fue bloqueada temporalmente por violar las Reglas de Twitter con respecto a COVID-19", comentó un portavoz de Twitter al medio de comunicación.

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¿Qué es la 'fiesta de la varicela'?

La fiesta de la varicela consiste en exponer a los niños a ciertas enfermedades infecciosas como puede ser la varicela, sí, pero también otras como el sarampión o la gripe con la idea de crear inmunidad hacia estas: "La mayoría de las personas que contraen varicela una vez quedan inmunes de por vida", explican desde la web del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. "Sin embargo, algunas personas pueden contraer varicela más de una vez, aunque esto no es común", añaden

Para conseguir que se infecten, los pequeños van a casa del infectado y juegan, comparten comida e, incluso, duermen juntos. "Pueden pasar unas 2 semanas (de 10 a 21 días) después de la exposición a un enfermo con varicela o culebrilla para que la persona expuesta presente varicela", explica el CDC.

Los antivacunas se escudan en el hecho de que una vez se pasa esta enfermedad, se adquiere inmunidad ante ella. Sin embargo, con una vacuna sucedería lo mismo, excepto porque los pequeños de la casa no tendrían que pasarla. Antes de la vacuna, explican desde la Asociación Americana de Pediatras, "casi todos en Estados Unidos contraían varicela, un promedio de 4 millones de personas por año".

El problema de estas enfermedades infecciosas es que no las producen bacterias, para los que tenemos con qué combatirlas, sino que dependemos de las vacunas para tener inmunidad ante ellas. Si uno no rechaza unos antibióticos cuando la causa es bacteriana, tampoco debería rechazar las vacunas para ciertos virus que son muy contagiosos y se pueden evitar. Además, vacunando a los niños se refuerza la inmunidad de grupo, es decir, que las personas inmunodeprimidas, que no pueden vacunarse, están a salvo.

¿Es peligroso hacerlo con el COVID-19?

El problema con la pandemia que estamos viviendo en estos momentos es que todavía no conocemos del todo bien el virus y, sobre todo, no sabemos si las personas que ya han pasado por el COVID-19 tienen una inmunidad temporal. Si resulta que las personas pueden volver a contagiarse por el SARS-CoV-2 pasado un tiempo determinado, la idea de hacer una fiesta de la varicela no sirve de nada puesto que volverían a tener que pasar por ella.

Además, aunque los más pequeños de la casa parecen ser asintomáticos, es decir, que pasan el virus sin (casi) síntomas, no sucede lo mismo con las personas que los suelen cuidar, como son los padres, los abuelos e, incluso, los profesores. De hecho, esta es la principal razón por la que los colegios en Italia y España (y cada vez en más países) se están cerrando.

Ellos no presentan síntomas o no suelen ser graves, pero sí son un gran foco de infección porque no sabemos que tienen coronavirus y se lo van trasmitiendo entre ellos hasta que infectan a sus cuidadores, momento en el que puede suponer un gran problema. Tanto para el sistema sanitario, que colapsa, como para todas las personas que tienen patologías previas, a quienes más afecta el coronavirus.

Por tanto, lo mejor es quedarse en casa, tal y como están recomendando las autoridades de diferentes países que ya están viendo colapsar su sistema sanitario, como es el caso de España, que lleva en estado de alarma desde el pasado 14 de marzo.