Es curioso cómo han ido cambiando las opiniones y las perspectivas de todos respecto a la crisis del coronavirus. Por supuesto, Elon Musk no ha sido el único que ha visto evolucionar su posición al respecto. El magnate ha pasado de ningunear el virus a reconvertir sus fábricas para que sean capaces de crear nuevos respiradores para los hospitales.

Lejos quedan esos días en los que las noticias sobre los primeros contagios en China de lo que se denominaba "un extraño virus". Un mes después, con el enemigo ya habiendo conquistado Italia, la situación cambió completamente. Ahora, la pandemia se extiende por el mundo sin remedio y la mayor parte de los países contagiados ya han decretado el confinamiento obligatorio en los hogares para controlar el número de contagio e ingresos en hospitales.

El creador de Tesla y SpaceX, Elon Musk empezó el mes de marzo diciendo, a través de su cuenta de Twitter (algo que viene siendo ya tradicional para él), que el "pánico por el coronavirus era tonto". La realidad es que no hay mucho que reprocharle: a ojos del mundo, prácticamente todo occidente tenía esa misma imagen sobre lo que estaba ocurriendo.

El problema es que Elon Musk no tiene límite y su punto de vista alejado de la realidad siguió prologándose en el tiempo; después de todo, no deja de ser un empresario que teme que su negocio tenga malos resultados por culpa de un enemigo invisible. En un mail dirigido a sus empleados de la planta de SpaceX volvió a hacer uso de su fama y facilidad para decir cosas comprometidas: "Hay mayor riesgo de morirse en un accidente de coche que por el coronavirus", explicaba el CEO en el comunicado.

Con este mensaje, Elon Musk quería poner de relieve que el peligro al pánico era, con creces, mayor que el peligro por contagio. Pero las cifras de víctimas por coronavirus ya estaban sobre la mesa en Estados Unidos. Los últimos datos apuntan a que el país norteamericano ya cuenta 46.000 contagios –la mayor parte de ellos en Nueva York–, situándose como el tercer país más afectado del mundo.

Mientras, y en contra de las recomendaciones de las autoridades de California, Elon Musk ha decidido mantener abierta su fábrica de producción de Tesla en el Estado. Al menos, en medida de lo posible, ya que solo irán a la planta los empleados esenciales. Un hecho que contrasta con lo que está ocurriendo en otra de sus empresas: solo dos días mas tarde de esas declaraciones SpaceX anunciaba la cancelación del próximo lanzamiento del Falcon 9; el mismo que tenía el objetivo de lanzar otros 60 nuevos satélites de Starlink en órbita.

Con todas sus declaraciones sobre el coronavirus en contra, Elon Musk ha decidido hacer lo que mejor sabe hacer: ser él mismo y cambiar de opinión en apenas segundos. Como si nada de lo que hubiese dicho semanas atrás existiese, el empresario ha decidido poner todo su empeño para estar en la primera línea de batalla contra el coronavirus.

Si ya en 2018 se metió de lleno en crear un sistema tecnológico para salvar a un grupo de niños atrapados en una cueva en Tailandia –sistema que al final no fue usado–, ahora ha dispuesto dos de su mayores fábricas para crear respiradores par los hospitales del país. También víctimas de una alta demanda de material médico. Según el CEO, y de nuevo a través de Twitter respondiendo a Nate Silver, si son capaces de fabricar naves espaciales y coches eléctricos, los respiradores no serían un reto para ellos. Siempre y cuando no intente innovar claro está.

De forma automática, y de nuevo por las redes sociales, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba que junto a Tesla –que tiene previsto tener listas 1.200 unidades operativas esta semana–, General Motors y Ford estarían usando sus fábricas para la misma misión.