Aún con la estatuilla del Globo de Oro a mejor película extranjera entre las manos, Bong Joon-ho le recordó a la audiencia norteamericana esa sutil barrera del lenguaje que, por años, se ha enfrentado a una decidida resistencia por parte del público del país.

La siniestra simetría de Bong Joon Ho en ‘Parasite’

“Hay mucho buen cine más allá de los subtítulos”, expresó el director. Pero más allá que eso puso en relieve una vieja discusión en la cultura cinematográfica internacional: el doblaje en contraposición a las películas en su idioma original.

Hasta ahora, en una buena cantidad de países (incluyendo España, que se ampara bajo Ley de Defensa del Idioma, promulgada en 1941) el doblaje cinematográfico se realiza en forma masiva y resulta complicado encontrar películas en su idioma original traducida a través de subtítulos. No obstante, la progresiva globalización del mercado cinematográfico ha permitido la diversificación de la cartelera y, sobre todo, la forma en que se ofrece al público de hablas diferentes al mercado autóctono en que se proyecta. A medida que la producción de films en diversos idiomas —y la necesidad de integrar el lenguaje como condicionante al contexto de la historia— los subtítulos y, sobre todo, el hecho de prescindir del doblaje se ha hecho cada vez más necesario en favor de conservar la identidad del producto fílmico.

Incluso antes de que Parasite arrasara con todos los pronósticos al ganar a la mejor película del año en los premios de la Academia (reconocimiento creado para celebrar el mercado estadounidense), ya era un muy buen momento para comenzar a analizar el negocio sobre el doblaje y los subtítulos en la meca del cine, y por extensión el resto del mundo. Durante la última década, Hollywood ha dejado de ser una fuerza internacional dominante a nivel cinematográfico, o al menos no es la única a tomar en cuenta si se contabilizan las cifras de producción, calidad y nuevas propuestas alrededor del mundo. Y aunque el mercado de EE.UU. sigue siendo el referente inmediato y necesario al momento de reflexionar sobre el cine como negocio, también es cierto que los mercados mundiales están creciendo a una considerable velocidad.

Si a eso sumamos el hecho que las plataformas streaming están convirtiendo la forma de hacer negocios a un evento mundial, es más que evidente que los subtítulos y el doblaje comienzan a ser parte de una discusión mucho más amplia e importante que la mera idea sobre garantizar la accesibilidad de las películas a un nicho amplio del público.

El portón de ‘Juego de tronos’ no está solo: pifias del doblaje en el cine y las series

De hecho, en EE.UU., los cines y las distribuidoras ya no son la fuerza dominante al momento de analizar cuál podría ser el impacto en mercado de una película: ahora, tal variable, pertenece a los canales de suscripción online cuya amplitud de mercado (e impacto) creó nuevas reglas en cuanto a lo que el público necesita y en especial, exige como nuevos hábitos de consumo.

¿En qué se traduce lo anterior? El fenómeno Netflix y próximamente Disney Plus y HBOMAX permitirán que una única película se transmita en simultáneo a una franja de países y al mundo entero. De modo que la necesidad de subtitular será de especial interés al momento de ofrecer un mismo producto en todo tipo de mercados. El fenómeno se replica a medida que el cine internacional se hace cada vez más vigoroso, atractivo y cercano para la gran masa de público, que hasta ahora no había tenido la oportunidad de conocer el amplio mercado europeo o coreano, por mencionar dos ejemplos inmediatos.

La combinación entre un mercado más grande y la curiosidad de las nuevas audiencias —con un renovado peso de mercado— han permitido una evolución apreciable en el gusto cinematográfico.

Lugares, espacios, nuevos lenguajes

Hasta ahora, el doblaje y el subtítulo habían tenido una inmediata relación con la localización del estrato al que va dirigido un film. Chris Carey, director de ingresos y gerente de Iyuno Media Group, es uno de los pioneros en la forma de diversificar el sistema de doblar o subtitular las películas y admite, según una entrevista que recoge IndieWire, que el negocio se encuentra ahora mismo en rápida evolución.

Iyuno (anteriormente BTI Studios) es una de las compañías de subtitulación y doblaje más grande de Estados Unidos, lo que le permite analizar los nuevos mercados de forma más directa y sacar conclusiones específicas sobre su transformación.

Hasta el año pasado, la compañía generó 44.000 horas de doblaje y 300.000 de subtitulación. Lo que quiere decir un aumento exponencial en la demanda del servicio y un cambio notorio en un estrato del negocio cinematográfico hasta ahora oscuro y poco relevante.

“En general, nuestro mercado está en alza, en términos de atención, diálogo, potencial comercial y crecimiento”, dijo Carey a IndieWire. “Solo el hecho de que Parasite haya sido nominada y haya recibido tanta atención aumentó el nivel de diálogo y discusión. Hubo un impulso durante todo el invierno y el triunfo de Parasite fue solo uno de los miles de puntos de datos del motivo (del crecimiento)”.

Carey tiene experiencia en permitir las evoluciones en nichos de mercado que usualmente se resisten a cambios muy concretos. El CEO fue parte del equipo multidisciplinario en que permitió a Disney digitalizar sus obras durante los primeros años de los ’90 y la forma en cómo el formato DVD transformó los hábitos de audiencia de las generaciones que llegaron pocos después del auge de los aparatos caseros de reproducción de alto nivel. De modo que conoce la forma en que las transiciones entre métodos y técnicas ocurren.

Para Carey, lo que ocurre ahora mismo con el lenguaje en las películas y la diversificación del mercado más allá del angloparlante podría dividirse en algunos puntos muy específicos.

El guion y su tesitura

Aunque en esencia todas las obras (ya sean televisivas o fílmicas) se doblan o se subtitulan con métodos parecidos, la decisión de una opción u otra depende de la manera en que se comprenderá el producto en general. Series con idiomas que permiten la contextualización de sus personajes (como la española La casa de Papel o la alemana Dark) podrían tener la opción de doblaje, pero resulta de esencial importancia que también puedan escucharse en su idioma original, porque el lenguaje —el ritmo y su musicalidad— pueden mostrar o revelar mucho sobre el personaje, su entorno o incluso, puntos interiores sobre su personalidad.

Así que la decisión suele ser directamente relacionada con la manera en que el idioma influye en cómo se comprende el producto y que tan local pueda ser.

La sincronización y el punto de vista narrativo

Según comenta Carey, al momento de decidir el doblaje o la subtitulación, la forma en que se pronuncia el idioma también influye lo suficiente como para tomar una decisión sobre una opción específica.

“La adaptación lingüística es diferente, porque cuando estoy haciendo un doblaje, necesito el guion para tener en cuenta el colgajo de labios y la sincronización visible”, explica el experto. “Podemos adaptar (…) para que las palabras en [el otro idioma] tiendan a sincronizarse más estrechamente con la cantidad de sílabas y movimiento de labios que tiene el actor”.

Si la sincronización es mucho más complicada (por ejemplo, en idiomas nórdicos o en dialectos locales), la decisión sobre subtitular podría ser tomada en beneficio de la integridad de la película o serie. La forma en que el doblaje se adapte a la pronunciación de un idioma, hará más sencilla la manera en que el público pueda conectarse con la película.

“Cuando creamos el subtítulo no tenemos que preocuparnos por la sincronización del colgajo de labios, por lo que, en muchos casos, haremos una traducción más literal”, detalla Carey. “Entonces solo nos preocupa la cantidad de palabras que caben en una pantalla y cuánto tiempo deben permanecer las palabras para que una persona promedio pueda leerlas antes de que aparezca la siguiente. Por lo tanto, hay un momento para la subtitulación, pero es un arte y criterios muy diferentes sobre cómo hacer esa adaptación”.

El coste y sus variables

Como es de suponer, el doblaje y la subtitulación son procesos distintos que tienen costos diametralmente opuestos, debido a los equipos y al talento en vivo que utiliza.

De modo que la empresa decidirá si la película puede costearse el lujo de un casting de voces (que debe adecuarse al número de personajes), que además implicará ensayos, lecturas y horas de trabajo.

Por lo general el subtítulo se lleva a cabo a través de medios tecnológicos con la supervisión de una pareja de expertos.

“Necesito un lingüista para sentarme en una habitación y hacer la traducción. Eso tendrá un costo”, dice Carey. “Entonces necesito traer 12 actores a un estudio, grabarlos, dirigirlos, editarlos, mezclarlos”. Además se incluye la ingeniería de sonido y mezcla que se hace por separado, y también sobre la base del material original.

Como si eso no fuera suficiente, el doblaje debe replicar la banda sonora, lo que quiere decir que deberá grabarla sobre la original para evitar la música pueda interrumpir la labor que se realiza al doblar en un segundo idioma a un film.

La cultura de cada país

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Como se especificaba más arriba, cada país tiene criterios propios sobre la versión original de la película o cómo se lleva a cabo la noción sobre el doblaje y la subtitulación.

Hay países cuya legislación obliga al doblaje, y otros en los que a las cuotas de películas extranjeras se les exige el paso necesario de tener al menos una cantidad de películas a proyectar en el idioma nativo. Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de las productoras deberán enfrentar el hecho básico de qué tan rentable puede ser una película doblada o subtitulada.

¿Hay un mercado más allá de la curiosidad para películas en idiomas originales? “Por ejemplo, los daneses aprenden inglés en la escuela primaria, el inglés es un segundo idioma en esos mercados”, específica Carey para IndieWire. “Si se trata de un contenido en inglés, ese programador dirá: no necesito gastar el dinero en doblaje”.

Los cambios de mercado

Anteriormente, el doblaje y la subtitulación eran unos canales unidireccionales de trabajo: Hollywood traducía para otros mercados respecto a lo atractivo de la oferta y lo redituable que podría ser la venta de sus películas en idioma original. En la actualidad, los mercados son autónomos y, además, traducen para submercados, lo que crea una considerable ventaja para las películas filmadas en idiomas diferentes al inglés.

“Para el mercado de masas, y esto es cada vez más cierto en todo el mundo, las personas quieren realizar múltiples tareas. De modo que (desean ver las películas) en su teléfono, mientras cocinan sin apartar la mirada para perder una línea de diálogo”, comenta Carey, lo que por supuesto modifica las opciones sobre la viabilidad de un mercado para el subtitulaje o el doblaje.

¿Veremos más películas subtituladas en lo sucesivo? Lo más probable es que a pesar del triunfo de Parasite, el mercado estadounidense siga siendo refractario —sobre todo las audiencias de mayor edad— al lenguaje original.

La misma semana en que la película surcoreana ganaba cuatro premios Oscar, el blogger político Kevin Drum escribió una historia para la web Mother Jones en la que dejaba claro que para el estadounidense promedio el idioma original siempre será una opción prioritaria: “No debería sorprender que la mayoría de las audiencias prefieran el doblaje a los subtítulos”, título al artículo en que analizaba las tendencias en contra de películas en idiomas foráneos, a pesar de la progresiva evolución de los mercados sobre el particular.

Pero para Carey no todo es tan sencillo: “Creo que estábamos cerca del doblaje porque solo teníamos mucho entretenimiento en inglés para elegir, que realmente no nos importaba”, dijo. “El contenido en idiomas extranjeros no ha tenido mucha exposición porque (…) las personas que manejan las plataformas y el servicio de televisión de pago han tenido suficiente entretenimiento en los Estados Unidos”.

¿Qué sucederá de ahora en más? Con el fenómeno Parasite aún siendo analizado de forma exhaustiva por medios especializados es notorio que su repercusión tendrá consecuencias a largo plazo que sólo ahora comenzaremos a analizar. ¿Habrá un amplio mercado para las películas en su idioma original? Habrá que aguardar unos cuantos años para conocer las respuestas.

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