El doblaje cinematográfico se ve sacudido en ocasiones con problemas de traducción que ponen en un brete el ingenio de sus encargados, los cuales los solucionan como buenamente pueden, y dependiendo de su dificultad, se conserva el significado y el sentido o se pierde por el camino de la amargura en la Torre de Babel. Pero, en algunas de estas ocasiones, los problemas son irresolubles, como ha ocurrido con la estupenda escena final del último episodio de Juego de tronos, titulado de “The Door” (6x05), muy adecuadamente.Las pifias del doblaje alteran el significado de lo que se dice y destruyen el efecto que los cineastas desean provocar en nosotros

Después de hacer aquí una ALERTA DE SPOILERS para quienes aún no lo hayan visto, os contamos que, mientras en la versión original se comprende muy bien que el grito: “Hold the door!”, que repite el joven Hodor una y otra vez, acaba derivando en el acrónimo de su propio nombre, los realizadores del doblaje saben que resulta imposible solucionar el problema en la traducción, y si los españoles han optado por que se le oiga gritar: “¡Aguanta el portón!”, los latinoamericanos han elegido: “¡Déjalo cerrado!”, nada menos.

Por supuesto, no hay manera de creerse que alguna de las dos frases pueda terminar en “Hodor” porque su fonética no lo permite, ni aunque la vocal en la sílaba tónica de la española coincida o, en la latinoamericana, el fonema aspirado de la jota concuerde con el de la hache inglesa y la última sílaba esté en la frase original. Ante esto, hay quienes han advertido a los espectadores que suelen ver la serie doblada de que lo más conveniente es que hagan un esfuerzo y, por esta vez, se pongan el episodio en versión original subtitulada para apreciar el acrónimo, disfrutar de la escena final como amerita, entenderla en todo su sentido y asombrarse con ello. De veras merece la pena.

Otros despropósitos en la historia del doblaje

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Casos como el anterior de Juego de tronos nos podrían servir de ejemplo para un alegato en favor de verlo todo en versión original siempre que sea posible y razonable, pues ya nos hemos encontrado un gran número de auténticas pifias del doblaje del cine y las series televisivas, que alteran el significado de lo que se dice y destruyen el efecto que los cineastas desean provocar en nosotros. La mayor parte de estas pifias, no obstante, han sucedido por errores de traducción de sus diálogos y parlamentos. Pero no todas han sido así.No sólo las simples traducciones; los juegos de palabras también son un enorme problema en el doblaje

Los juegos de palabras también son un enorme problema. Y para muestra, el estudio elaborado en 2008 por la traductora audiovisual Anjana Martínez-Tejerina, cuya conclusión es que hasta el treinta y cinco por ciento del sentido del humor de los juegos de palabras en las películas de los míticos Hermanos Marx se pierden en la traducción, y la causa es que, según ella, no había forma de que tales juegos se entendiesen traduciéndolos o que los encargados del trasvase lingüístico se extralimitaban en su trabajo.

Por ejemplo, en la gloriosa escena del camarote de A Night at the Opera, que nos regaló Sam Wood en 1935, el plomero aparece por allí y, en la versión doblada, le anuncia a Groucho: “Vengo a cortar la calefacción”, y este responde: “Puede usted empezar por el rubio ese”, refiriéndose a Harpo, que parece tener cierto interés en las dos mujeres que han ido a arreglar el cuarto. La versión original es así: “I’m here to turn off the heat”, dice el plomero. “You can start right on him”, contesta Groucho, y el chiste se encuentra en que ‘heat’ significa tanto “calefacción” como “calentón”.

El doblaje español nos hizo pensar que el simpático E.T. no sabía construir bien las frases, y no es ciertoEl doblaje descompuso una de las referencias casuales pero significativas de Casablanca, el célebre filme que dio dolores de cabeza a Michael Curtiz en 1942. Durante dos brindis, Rick Blaine (Humphrey Bogart) le dice a Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en la versión original: “Aquí, mirándote, pequeña”. En el primero, que se produjo en París, este texto fue cambiado para el doblaje por lo que sigue: “Entonces, por nosotros”, y en el segundo, por: “Toda la suerte, Ilsa”, lo que sólo sirve para empobrecer la última secuencia despojándola de la misma frase, con la que Rick pretende recordarle a ella lo bien que lo pasaron en París, y por el contrario, le oímos azuzarla: “Vé con él, Ilsa”, es decir, con su marido, lo que sería muy del gusto de los censores franquistas con toda seguridad.

En 1982, a los espectadores españoles nos hicieron pensar que el simpático alienígena de E.T.: The Extra-Terrestrial, famosa película de Steven Spielberg, no sabía construir bien las frases. “E.T., mi casa, teléfono”, le escuchamos decir en el doblaje, cuando la frase original era: “E. T. phone home”, o sea: “E.T. llama a casa”. Una torpeza impresionante.

'E.T.: The Extra-Terrestrial' - Universal Pictures

El mismo año se estrenó una obra, hoy de culto, que es una mina de desatinos en la traducción para su doblaje: Blade Runner, de Ridley Scott. En una de las primeras escenas, oímos la voz en off de Rick Deckard (Harrison Ford) doblada comentando: “No nos avisan contra los asesinos en el periódico”, cuando en la versión original dice: “They don’t advertise for killers in the newspaper”, esto es: “En los periódicos no anuncian ofertas de empleo para asesinos”, y en ese instante sabemos que, trabajando como blade runner, se considera un asesino.'Blade Runner' es una mina de desatinos en la traducción para su doblaje

Más adelante, Deckard pregunta a Zhora (Joanna Cassidy) en su camerino: “¿Esto es una serpiente de verdad?”, y ella, en el doblaje, responde: “¿Cree que estaría trabajando en un número como este si tuviera que hacerlo con una serpiente de verdad?”. En la versión original, sin embargo, su contestación es esta: “Do you think I’d be working in a place like this if I could afford a real snake?”, o sea: “¿Cree que estaría trabajando en un lugar como este si pudiera permitirme comprar una serpiente de verdad?”, lo que indica que su economía no es muy boyante y que, por añadidura, hacerse con un animal en este futuro sombrío sólo está al alcance de pocos por alguna razón.

'Blade Runner' - Warner Bros. Pictures

Después, durante una conversación existencial entre Roy Batty (Rutger Hauer), Pris (Daryl Hannah) y el diseñador genético J.F. Sebastian (William Sanderson), el primero replica a este último: “No somos computadoras, Sebastian. Somos físicos”, y la Pris doblada, objeta: “Yo creo, Sebastian, que eso es lo que soy”. Pero ella no piensa tal cosa en absoluto porque, en la versión original, esto es lo que dice: “I think, Sebastian, therefore I am”, por tanto: “Pienso, Sebastian, luego existo”. Así que apoya a Roy, al contrario de lo que se da a entender en el doblaje, y hasta demuestra que posee cierta cultura. Y esta es la tercera y última de las pifias en la traducción de Blade Runner que señalamos aquí, pero pero podríamos indicar más.En el doblaje de 'Back to the Future', a Marty McFly le cambiaron la marca de sus calzoncillos de Calvin Klein a Levi Strauss, siendo que la vemos con claridad

Hay una escena en Back to the Future, la querida película que Robert Zemeckis rodó en 1985, en la que Lorraine Baines (Lea Thompson) doblada le pregunta a Marty McFly (Michael J. Fox) en 1955 por el nombre que, supuestamente, luce en su ropa interior, Levi Strauss, en vez del Calvin Klein de la versión original, cuya empresa se fundó en 1968 y que, ¡ay!, vemos claramente en los calzoncillos de Marty, porque la primera marca no era muy conocida en España y los espectadores, a los que considerarían poco inteligentes, no entenderían lo que estaba ocurriendo. Además, hay un problema añadido, y es que Levi Strauss ya era una marca famosa en el Estados Unidos de la época.

Siguiendo con la misma trilogía, en la escena posterior a los títulos de Back to the Future 3, Doc (Christopher Lloyd) le dice a Marty en el doblaje: “Si mi yo del pasado está ahora en el futuro, ¿cómo es posible que te hayas enterado de todo?”, cuando debería decir: “Si mi yo del futuro está ahora en el pasado…”, puesto que él es el Doc de 1955 y el de 1985 se encuentra en el Oeste de 1885.

'Back to the Future' - Universal Pictures

Cuando Sally Albright, el personaje de Meg Ryan en un recordado filme de Rob Reiner de 1989, When Harry Met Sally..., le habla al Harry Burns de Billy Crystal de un ex novio llamado Sheldon durante la famosa escena del orgasmo fingido en una cafetería, Harry hace un chiste usando la semejanza de “Sheldon” con “seldom”, que significa “rara vez”, acerca de lo poco que ella habría disfrutado las relaciones sexuales con su ex. El chiste, claro, se pierde inevitablemente con la traducción del doblaje.La pifia en el doblaje de un capítulo de "The X-Files", titulado 'The Field Where I Died', es de juzgado de guardia

Para los seguidores de la serie The X-Files, creada por Chris Carter en 1993, cierto cambio de texto en el doblaje del episodio “The Field Where I Died” (4x05), emitido en 1996, es de juzgado de guardia. Fox Mulder (David Duchovny) interpela a Dana Scully (Gillian Anderson) en estos términos: “Si, durante el tiempo que llevamos trabajando juntos, hubiera ocurrido algo que te hiciera pensar que hemos sido amigos en otras vidas, desde siempre, ¿no habría cambiado la forma de actuar entre nosotros?”, a lo que ella contesta en el doblaje: “Aunque lo supiera con seguridad, yo no habría cambiado nada… Salvo la vez que te apunté con una pistola; eso sí que lo borraría”. Y no, porque lo que realmente ha matizado al final es lo siguiente: “Well… Maybe that Flukeman thing. I could’ve lived without that just fine”, es decir: “Bueno… Quizá esa cosa-hombre-accidente. Podría haber vivido sin eso bastante bien”, refiriéndose al mutante del capítulo titulado “The Host” (2x02).

'The X-Files' - Fox

Un policía informa al agente Smith (Hugo Weaving) en Matrix, el popular filme de las Wachowski de 1999, de que ha enviado a dos agentes a que investiguen, y acto seguido vemos a cuatro de ellos, armas y linternas en ristre, echando una puerta abajo y entrando en un apartamento rápidamente. Pero lo que el policía había dicho era: “I sent two unites”, esto es: “He enviado a dos unidades”.En un episodio de 'Futurama' cambiaron una referencia a la física cuántica por algo como: "¡Ha sido tongo!"

A veces, los juegos de palabras ni siquiera se encuentran en la versión original: a Benjamin Martin (Mel Gibson) le apodaban “El Fantasma” en The Patriot, la película de Roland Emmerich del año 2000, y en una escena interrumpe la típica frase: “In the name of the Father, the Son and the Holy Ghost”, aunque más habitualmente se hable de “the Holy Spirit”, para acabarla en el doblaje así: “En el nombre del Padre, del Hijo…”. “Y del Sagrado Fantasma”. Qué chispa, la de los traductores.

En el episodio “The Luck of the Fryrish” (3x10), emitido en 2001, de Futurama, la hilarante serie futurista de animación creada en 1999 por Matt Groening y David X. Cohen, el profesor Hubert Farnsworth se queja después de que comprobaran el resultado de una carrera de caballos con foto finish: “No fair! You changed the outcome by measuring it!”, o sea: “¡No es justo! ¡Habéis cambiado el resultado al medirlo!”, lo que hace referencia al efecto observador de la física cuántica. Pero en el doblaje lo cambiaron por: “¡Ha sido tongo!”, algo mucho más inteligente. Por la otra punta.

'Futurama' - Fox

En una escena de The Interpreter, filme que Sydney Pollack dirigió en 2005, con dos cadáveres en el suelo, Nils Lud (Jesper Christensen) doblado le dice a Tobin Keller (Sean Penn) algo tan absurdo como: “Por poco se produce un asesinato”, cuando en la versión original consta lo siguiente: “We almost had an assassination here”, o sea: “Casi hemos tenido un magnicidio aquí”. Y esto llama tanto la atención como cuando un hombre pide que traigan antorchas en Slumdog Millionaire, película de 2008 rodada por Danny Boyle, y el personal aparece portando linternas: “torches” puede significar ambas cosas.Con el tiempo, un espectador en VOSE se puede descubrir reconociendo las pifias y pensando al leer los subtítulos: “No es eso lo que ha dicho”

Hay quien podría oponer a la propuesta inicial, la de ver por costumbre y cuando es posible las películas y las series televisivas en versión original subtitulada para evitar las pifias del doblaje, que los subtítulos también son una traducción, en ellos se puede meter la pata igual y tampoco evitan los problemas irresolubles a la hora de traducir ni sus pérdidas de significado y de sentido del texto primigenio. No obstante, si bien eso es indiscutible, uno escucha la versión original y, con el tiempo, llega a comprender lo que se dice sin necesidad de subtítulos, e incluso, en los cambios, se puede descubrir reconociéndolos y pensando al leer la subtitulación: “No es eso lo que ha dicho”, lo cual resulta una gran ventaja para cualquier espectador habitual, pues evita sufrir las pifias. En cualquier caso, de ninguna manera sufriría el insatisfactorio doblaje con el portón al final del dichoso episodio de Juego de tronos.