Hay no pocos espectadores que hablan de una saturación en el los filmes de superhéroes, en su inmensa mayoría surgidos del ámbito de los cómics. Incluso críticos profesionales y determinados cineastas, que además lo desprecian como arte, se apuntan a este diagnóstico. Lo que ocurre es que, probablemente, se trata de personas que no son el público objetivo de estas películas porque sus intereses se alejan del cine comercial, lo que quiere decir que no son omnívoros para lo que ofrece la gran pantalla. De modo que hoy no le darán la bienvenida a Bloodshot (Dave Wilson, 2020) y a su nuevo superhéroe en el vecindario cinematográfico.

Lo cierto es que no resulta imprescindible tener una afición superficial al séptimo arte, ni un gusto poco exquisito u ordinario, para que que uno disfrute de un filme como el que protagoniza este soldado extraordinario de Valiant Comics, cuya creación se produjo en 1992 y se la debemos a Kevin VanHook, Don Perlin y Bob Layton, si bien su nombre fue una ocurrencia del artista David Chlystek. En modo alguno: no todo lo decente del cine huye de lo comercial, y uno lo mismo puede sentir escalofríos viendo los lúcidos dramones de Ingmar Bergman que pasarlo teta con semejantes aventuras superheroicas.

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No es cuestión de que en el punto medio se encuentre la virtud ni de que en la variedad esté el gusto, tópicos descontextualizados e irreflexivos, sino de que, en justicia, el cine comercial también nos ha regalado unas cuantas joyas y puede ser de lo más digno en sus producciones. No siempre, pero sí en multitud de propuestas agradecidas; y no reconocerlo parece propio de esnobs. Marvel Studios lleva los últimos doce años ofreciéndonos una demostración en su Universo Cinematográfico, con DC queriendo pisarle los talones. Y, en medio de esta competencia, supone una alegría la aparición de Bloodshot.

Porque rompe para bien el bipartidismo en las historias de superhéroes. Su responsable, Dave Wilson, llevaba desde 2003 metido en los efectos visuales y la dirección de cine en videojuegos como Warhammer 40.000: Dawn of War (Relic Entertainment, 2004) o Halo Wars (Ensemble Studios, 2009) para lo primero y Mass Effect 2 (Casey Hudson, 2010), BioShock Infinite (Kevin Levine, 2013) y hasta cuatro de Star Wars (BioWare, 2011-2015) para lo segundo. Pero le ofrecieron la oportunidad de dirigir un corto animado de Love, Death and Robots (Tim Miller, desde 2019), y eso le dio confianza para esta adaptación.

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Y se ha salido con la suya hasta el punto de que, a no ser que a Bloodshot le vaya mal en taquilla, probablemente continúe con más entregas. Porque ha realizado un filme de ficción científica y acción muy competente, con efectos visuales resultones, que no decepcionará a los que esperaban ansiosos uno sobre el soldado de Valiant Comics. No deslumbra en ningún momento porque su planificación audiovisual no pasa de las estrictas exigencias funcionales y, aun así, las coreografías de lucha no le tienen mucho que envidiar a las de Marvel y DC, que de todas maneras resultan más potentes, y aquí no hay humor entre los mamporros.

Incluso una de sus puestas en escena, la del estreno vengativo del superhéroe, llamará la atención hasta del analista más resabiado por sus elementos constitutivos, sus colores y su iluminación, inhabituales en este tipo de películas: nunca habíamos visto en ellas una composición así. Por otra parte, el libreto del irregular Jeff Wadlow —que no hace mucho ha estrenado Fantasy Island (2020), su sexto filme como director—, y Eric Heisserer (La llegada) se muestra solo correcto, pero a alguno de sus giros no le hacen sombra los de Iron Man 3 (Shane Black, 2010) o Spider-Man: Lejos de casa (Jon Watts, 2019).

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La partitura compuesta por Steve Jablonsky (La isla) se limita a cumplir con su cometido y no nos ofrece melodías memorables. Y de igual forma actúa su reparto, sea Eiza González (Baby Driver) como KT, Guy Pearce (Memento) interpretando al doctor Emil Harting, Lamorne Morris (Noche de juegos) como Wilfred Wigans, Sam Heughan (Outlander) poniendo rostro a Jimmy Dalton, Toby Kebbell (Black Mirror) como Martin Axe o Talulah Riley (Origen) en la piel de Gina DeCarlo. Y a Vin Diesel (Salvar al soldado Ryan) pocos elogios se le pueden dedicar, pero tampoco nada muy malo aquí como Ray Garrison. Bloodshot es como su actor protagonista: nunca espléndida pero siempre eficiente.