– Mar 20, 2020, 12:01 (CET)

La contaminación en España baja por el coronavirus, pero puede haber un grave efecto rebote

Los niveles de contaminación en Madrid y Barcelona han llegado a sus mínimos desde que se instauró la cuarentena por la crisis del COVID-19, aunque podría ser por poco tiempo.

Hemos alcanzado el ecuador de la cuarentena por la crisis del coronavirus. Si no se alarga el estado de alarma -una posibilidad que parece cada vez más probable- nos queda poco más de una semana para poder volver a salir a las calles. Para la mayoría de los españoles, el confinamiento está siendo difícil, mientras que el número de contagiados y de muertes no dejan de aumentar en el país. Pero hay algo bueno que podemos sacar de esta situación.

Desde que se aplicaron las primeras medidas de contención y hasta la prohibición de salir a la calle menos para lo indispensable, la calidad del aire en las ciudades españolas ha mejorado notablemente. Madrid, que combate diariamente con unos altos niveles de contaminación, ha logrado unas cifras únicas. Barcelona ha ido esta misma en la misma dirección. En esta semana, apenas se ha alcanzado el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según un artículo publicado por Greenpeace. "El pasado sábado tuvo lugar un periodo de inestabilidad meteorológica protagonizada por una DANA que ayudó a disipar la contaminación de las ciudades. Y al haber cesado las principales fuentes (...) no se ha vuelto a generar tanta contaminación, ayudando a mantener unos niveles excepcionalmente positivos para el mes de marzo", explicó en el artículo Adrián Fernández, responsable de la campaña de Movilidad en Greenpeace España.

Sin embargo, estos esperanzadores niveles forman parte de una situación de emergencia que, más tarde o más temprano, acabará. Cuando se restablezca el tráfico cotidiano, las emisiones volverán a aumentar pero pueden llegar incluso a ser más altas por un efecto rebote. "Corremos el riesgo de que se implementen políticas de choque para mejorar la economía tras esta crisis sanitaria y que esas políticas sean para activar un sistema que ha dado completamente la espalda a reducir los gases de efecto invernadero y a dar una respuesta frente a la emergencia climática", explicó Tatiana Nuño, responsable de cambio climático en Greenpeace España.

Este modelo es el que ha se está reactivando en Wuhan, el lugar de nacimiento de COVID-19 en diciembre donde también se paralizó una gran parte de la industria. Ahora que China ha conseguido controlar el brote de coronavirus, la economía está volviendo a su actividad normal. "Esto no es lo que queremos. Deberíamos aprovechar este momento para seguir construyendo unos modelos económicos que favorezcan la lucha contra el cambio climático y que fomenten la biodiversidad", subrayó Nuño.

Las condiciones para evitar este tipo de medidas ya son propicias. Para la experta climática, la cuarentena que vivimos actualmente debería servirnos para darnos cuenta de cómo se actúa ante una emergencia y de que es posible hacerlo. En este caso, la crisis sanitaria y el brote descontrolado de coronavirus han provocado la adopción de medidas extraordinarias. Sin embargo, siempre según Nuño, cuando se declaró la emergencia climática el año pasado, no se tomaron acciones tan contundentes. "La percepción del cambio climático es más abstracta, más a largo plazo, incluso en lo que respecta a las muertes por el cambio climático".

Por su parte, Kaisa Amaral, portavoz de la ONG internacional Carbon Market Watch, indicó para Hipertextual que la caída de emisiones que estamos viendo actualmente por la desaceleración económica y las medidas de contención puede desembocar en un aumento masiva de la contaminación. "Cuando la economía se recupere podría pasar lo mismo que después de la recesión financiera de 2008". De hecho, continuó, el efecto podría ser hasta peor que hace 12 años si las preocupaciones económicas conducen a una menor acción climática.

Según la OMS, la contaminación atmosférica causa cerca de 10.000 muertes en España y unos 7 millones en todo el mundo. La mayoría de estos decesos están relacionadas con enfermedades pulmonares provocadas por la mala calidad del aire o por efectos del cambio climático como desastres naturales y problemas relacionados con la alimentación. Imaginemos ese momento ansiado en el que podemos volver a salir a las calles. A pesar de que habremos podido frenar la curva, todavía habrá mucho riesgo de contagio. Si encima en ese momento hay un pico en la contaminación porque mucha gente ha vuelto a sus rutinas habituales, la amenaza a nuestra salud se acentúa. Tatiana Nuño alertó:

El tener un pico de contaminación va a incrementar otros problemas de salud asociados como son crisis asmáticas, problemas cardiovasculares y todos los otros que provoca la contaminación del aire. Sin duda sería un añadido a los problemas sanitarias que ya estamos viviendo y que no han desaparecido".

Por su parte, la portavoz de Carbon Market Watch explicó que cualquier rescate o apoyo público que se apruebe después de la crisis del coronavirus debe venir acompañado de medidas para impulsar la acción climática. "Si abordar el cambio climático debe ser una prioridad para el Banco Central Europeo según lo prometido por Christine Lagarde cuando asumió el cargo, debería priorizar que el paquete de estímulo de 750 mil millones prometido respalde el Acuerdo Verde de la UE". Por otro lado, Amaral coincidió con Tatiana Nuño en que la pandemia que vivimos actualmente muestra que las respuestas tardías tienen impactos negativos en las libertades individuales y, por ello, cuanto antes se actúe, mejor. "Si bien podemos frenar el coronavirus, la crisis climática no está esperando", destacó.

Los focos rojos

Las medidas a las que hacen referencias las expertas climáticas deberían ponerse aplicarse, sobre todo, en ciudades grandes. En Madrid y Barcelona, por ejemplo, las emisiones se explican por tres principales focos de contaminación, que son los mismos en los que la política debería intervenir según Greenpeace. El primero es el transporte y, en ese sentido, se debería fomentar otras formas de movilidad sostenible que no sean dependientes de los combustibles fósiles, el abandono el petróleo en los coches privados y, en el caso específica de la capital, retomar el proyecto original de Madrid Central.

El segundo foco son las viviendas y los edificios, que deberían contar con medidas alternativas de energía, así como estrategias de aislamiento para poder ahorrar en calefacción. "Se debería democratizar la energía ‘solarizar’ los edificios públicos y fomentar el autoconsumo", remarcó Nuño para Hipertextual. El tercer aspecto se basa en alimentarse con frutas y verduras de temporada y reducir el consumo de carne.

España no es el único país en el que las emisiones se han reducido drásticamente. Italia, que lleva varios días más en cuarentena por los altos números de contagiados y muertes por el COVID-19. Por otro lado, China también ha registrado cifras sorprendentes, tal y como ha registrado la Agencia Espacial Europa (ESA) a través del satélite Copernicus Sentinel-5P.