– Mar 4, 2020, 14:01 (CET)

Badi: «No hay que tener miedo de entrar en Estados Unidos si se ve una oportunidad real»

Badi, la tecnológica española para alquiler de habitaciones y propiedad de la saga familiar Pierre, anunciaba que ponía rumbo a Estados Unidos; una región que, pese a tener grandes oportunidades, también cuenta con muchos retos que ya otras españolas han vivido para bien y para mal.

Cualquier startup que se precie, o al menos que tenga en su ADN los preceptos básicos para querer entrar en este universo, tiene el proyecto de expandir su negocio en Estados Unidos como sueño dorado.

China, por volumen de negocio –con más de 1.000 millones de habitantes como potenciales clientes– podría estar también en la lista, pero los antecedentes sancionaron la idea hace tiempo. Uber o Facebook ya dejaron claro que triunfar en el país asiático es también imposible para las tecnológicas mejor financiadas de la historia.

Estados Unidos, en cualquier caso, es la cuna de Silicon Valley y de un sinfín de compañías de largo éxito. Con pros y contras sobre su espalda, entre los que abre el abanico de posibilidades de un mayor número de oportunidades y, por tanto, una mayor competencia, ya son algunas las compañías extranjeras que han probado suerte en la región con mayor o menor éxito.

Desde los primeros pasos de Nokia, pionera en la masificación de la telefonía móvil desde su bastión en Finlandia –aquel que perdió hace años en su batalla con Blackberry y las nuevas opciones móviles de última generación–, hasta el éxito internacional de la sueca Spotify. Pionera en la música en streaming mucho antes que la versión nativa de Apple, la tecnológica puso al continente –en términos emprendedores–en el mapa. Le siguió King y su incombustible Candy Crush que, desde Suecia, sigue borrando líneas de caramelos en todo el mundo.

Y, en esta lista, también algunos casos españoles que han puesto rumbo a Estados Unidos a lo largo de su existencia. Scytl y su sistema de digitalización de procesos electorales ya participó en las primarias del país en 2016. La propia tecnológica jugó con la idea de una posible salida a bolsa en la región; cuestión que se abandonó con el tiempo. UserZoom o Carto, con sede en Nueva York y proyectos para las grandes cabeceras e, incluso, la NASA, también marcaron la zona como suya. Un silencioso Alien Vault, dedicado a las tareas de ciberseguridad, marcó el mayor porcentaje de su negocio en Estados Unidos y, de hecho, consiguió ser adquirido en 2018 por el gigante AT&T.

Sin embargo, fue LetGo el que se ha llevado gran parte de las miradas. Nacido para competir con eBay y Craigslist en su segmento de los anuncios de segunda mano, LeyGo pronto encontró su lugar. No tanto así su rival Wallapop que, arropado por su éxito en España, puso la mirada en Estados Unidos cometiendo su mayor error en años. Un año después del desembarco, Wallapop vendía su participación en el país a LetGo alegando una búsqueda de mayor rentabilidad en su negocio en España.

Y llegó el turno de Badi

La cuestión de abrir mercados viene de familia. Primero le llegó el turno a Glovo, fundada por Óscar Pierre, abriendo mercados emergentes al mundo de los riders. Su modelo de negocio tiene más sentido en esas geografías que en la de Estados Unidos, altamente masificada por propuestas similares.

Ahora, es su primo Carlos Pierre el que ocupa la atención de las expansiones y su estrategia corre por vías completamente dispares. Ya en varios puntos de Europa, como Francia o Reino Unido, Badi –compañía de búsqueda de alquileres de habitaciones– se ha estrenado en Nueva York. ¿Su posicionamiento? "Era la opción más lógica para nosotros", explica Christian Picard, encargado de la expansión en la región, a Hipertextual.

"Hay que ver y pensar los mercados potenciales. No se puede saltar o entrar en un mercado sin analizarlo. Hay que ver dónde tienes que ir y por qué. Si hay una estrategia bien definida, y se ha analizado el mercado correctamente, no se debería tener miedo a entrar en Nueva York, Londres o donde sea si se ve una oportunidad real", añade el encargado de la expansión. Entienden, además, que no existe una diferencia excesivamente grande, al menos en lo que a su sector respecta, entre las grandes urbes europeas y a su nueva experiencia en Estados Unidos. Sí que encuentran, por otro lado, "una sociedad más dispuesta a usar plataformas nuevas".

Compitiendo, al igual que LetGo, contra Craigslist por volumen y una versión local de Nueva York llamada Roomie, Badi ha encontrado en la elevada competencia de la ciudad que nunca duerme su mayor oportunidad. Es esa gran competencia lo que alimenta una mayor oferta y demanda de habitaciones –especialmente en una zona de espacio limitado y elevados precios con uno de los precios por metro cuadrado más elevado a nivel mundial– es lo que ha atraído a Badi.

"Vemos las ciudades que tienen más potencial según esté el mercado de alojamiento, el precio y su situación. Nueva York salió como la ciudad con más potencial de Estados Unidos y del mundo. Además de eso, sabemos que en el futuro hay otras ciudades cercanas que tienen un potencial enorme, por lo que tiene mucho sentido lanzar allí", argumenta Picard. Tienen en mente la apertura de Boston o Washington D.C. por cercanía y San Francisco o Los Ángeles por potencial de negocio; Filadelfia y Miami estarían también en las quinielas según sus criterios.

A esto se le añade la cantidad de población compuesta por estudiantes o jóvenes trabajadores en su dificultad de acceso a una vivienda: un gran número de este colectivo subiría puntos en las listas de Badi.

Desde noviembre en Nueva York con un proyecto piloto en el que han tenido que abrir sede en la ciudad: "Es necesario contratar gente de la región que entienda cómo funcionan las cosas allí", explican. También han tenido que hacer algunos cambios en el área de marketing para adaptarse a la cultura del lugar. De sus 30 millones de euros levantados a finales de 2019, una pequeña porción irá destinada a darse a conocer en Estados Unidos enfocándose en uno de los puntos que más importan en el país, especialmente en Nueva York: la eficiencia.

Con una normativa no muy distante del estándar europeo, su mayor reto ha sido cumplir los preceptos de la ciudad en la que no hay ni un minuto libre. "La gente aquí no tiene tiempo, viven al máximo y al extremo y lo que más van a mirar es el tiempo. Por eso nos tenemos que centrar en eso y que los procesos sean rápidos", analizan desde Badi. De momento, su sistema ya ha convencido a un gran número de residentes –imposible conocer el dato ya que no lo quieren hacer público–e, incluso, empiezan a crecer de forma orgánica en algunas zonas de la costa Oeste.