Donald Trump vuelve a presionar a Apple de manera pública a través de Twitter. Esta vez no para reclamar que la empresa fabrique sus dispositivos en Estados Unidos para evitar que estos sean susceptibles de aranceles en su importación de China, sino para instar a la compañía a que ofrezca acceso al FBI al iPhone del terrorista del ataque a una base naval en Pensacola, Florida, el mes pasado.

La situación, que se saldó con tres marineros asesinados, vuelve a traer a primer plano el conocido como Caso San Bernardino, uno de los sucesos más polémicos entre la empresa y el Gobierno norteamericano. Con Apple negándose de nuevo a ofrecer al FBI una herramienta para acceder al iPhone del criminal, Trump arremete contra la firma de Cupertino:

Estamos ayudando a Apple todo el tiempo en COMERCIO y en muchos otros temas, y sin embargo se niegan a desbloquear teléfonos utilizados por asesinos, traficantes de drogas y otros sujetos criminales violentos. ¡Van a tener que dar un paso al frente y ayudar a nuestro gran país, AHORA!

Privacidad como valor

El caso, similar al ya comentado, tiene muchos visos de terminar de la misma forma: sin que Apple dé al FBI una forma de acceder al contenido del iPhone. En el pasado, el organismo estadounidense logró hacerse con los datos del criminal tras pagar más de un millón de dólares a un grupo de hackers para lograr desbloquear el terminal.

La firma que lidera Tim Cook ya ha expresado que, si bien puede facilitar a los organismos pertinentes las copias y datos de iCloud –su sistema de almacenamiento en la nube–, que en muchas ocasiones incluyen información reciente del dispositivo, no puede crear una "puerta trasera" para desbloquear sus dispositivos. Esto, asegura, iría en contra de los valores de la empresa a la hora de proteger a sus clientes.

Apple es una de las empresas que más está defendiendo la privacidad de los usuarios y el respeto a los datos que estos almacenan en sus terminales, algo que se ha hecho especialmente patente a lo largo del pasado año. La empresa ve en ello un valor añadido fundamental para su discurso, y quiere sostenerlo a pesar de lo que puedan decir Trump, el FBI u otros organismos nacionales.