– Nov 13, 2019, 10:35 (CET)

Todos los ‘easter eggs’ del cuarto capítulo de ‘Watchmen’

El capítulo cuatro de Watchmen parece dejar claro que el argumento de la serie tendrá su propia mitología, a pesar de hacer numerosas referencias a la novela gráfica e incluir todo tipo de pequeños guiños para los fans.

Watchmen comienza a mostrar su verdadero rostro: el capítulo cuatro de la serie de HBO dejó claro que la serie tendrá una historia independiente de la original. Y lo que es más probable: que se sostenga sobre una mitología propia que está descubriendo con sutileza. Aun así, hubo varios Easter Eggs de interés para el fan de la obra en papel que vale la pena analizar.

Esos pequeños secretos

Al comienzo del capítulo, una breve imagen muestra a uno de los personajes leyendo un libro titulado: Fogdancing. Algo que en el universo imaginado por Alan Moore y Dave Gibbons es el nombre de un libro escrito por el autor Max Shea.

Lo curioso de la historia alrededor de este escritor es que desapareció cuando fue reclutado por el mismísimo Adrian Veidt para crear el calamar interdimensional que luego mataría a seis millones de personas. En la novela gráfica, Shea es asesinado junto al resto de los cómplices dentro de la conspiración ideada por Veidt, después de que este último decide que no debe sobrevivir ningún testigo sobre sus planes inmediatos. Pero al parecer, la obra de Shea aún es el relevante en el Universo de los Vigilantes.

Una historia conocida

Por extraño que parezca, buena parte de las primeras escenas del capítulo están dedicadas a mostrar un hilo argumental que cualquier fanático del mundo del cómic reconocerá de inmediato. Se trata de lo que parece ser la versión Watchmen de la historia de Superman.

La serie muestra cómo una amable pareja de agricultores sin hijos se convierten en padres gracias a la ciencia de Lady Triou, o eso parece sugerir una escena llena que homenajea —o satiriza— la historia de origen del último hijo de Krypton.

Lo más curioso es el juego de nombres que la serie utiliza para dejar claro el vínculo entre ambas historias: la pareja de granjeros se apellida Clarks y son dueños de Clark Acres Farms. Como sabrá cualquier lector de una de las historias más famosas de la editorial DC, el hombre de Clark Kent no es una decisión aleatoria: se trata del apellido de soltera de Martha, por lo que aquí la referencia es más que obvia. ¿Qué intenta mostrar Watchmen creando su propia versión del superhéroe llegado en lo que parece una travesía intergalactica hasta un campo de Oklahoma? Todavía no está del todo claro.

Un milagro termodinámico

Las referencias a Doctor Manhattan siguen apareciendo en todas partes: en esta ocasión Laurie cita una de las frases más conocidas del personaje, al hablar del “milagro termodinámico” que provocó su existencia. Se trata de un uso casi tramposo del término y de la analogía, porque Manhattan lo usó para describir “eventos con probabilidades en contra de lo astronómico, que son efectivamente imposibles”. Que en resumidas cuentas trata de explicar cómo la vida puede surgir incluso en condiciones imposibles.

Para el único héroe real de la tierra, la existencia humana es fruto de la casualidad, en contra de toda posibilidad factible.

Extrañas creaciones

Aunque todavía la serie no muestra demasiado sobre Lady Trieu, lo que sí es bastante evidente es que siente sentimientos muy cercanos al fanatismo por Adrian Veidt. A quien considera poco menos que un héroe.

Además de comprar su antigua compañía, también incluyó su proyecto del reloj del Milenio que pudimos ver en el capítulo tres, una cita de Ozymandias (que es el nombre de Veidt como superhéroe) y como si todo lo anterior no fuera suficiente, tiene una escultura suya de metal en su vivero. De hecho, esta extrañísima construcción en la que sobreviven todo tipo de plantas en las condiciones más hostiles ya es en sí mismo una referencia —homenaje— a Veidt, que en la novela gráfica tenía uno muy parecido en su conocida fortaleza ártica, Karnak.

Un reflejo humano

Sigue sin ser demasiado claro qué está ocurriendo con Adrien Veidt y sus sirvientes. Aunque finalmente el capítulo cuatro aclara de que se tratan de clones, que comienzan como bebés atrapados en algo semejantes a trampas para langostas y crecen rápidamente; un proceso genético de alta tecnología muy semejante a la re estructuración física de Doctor Manhattan en la novela gráfica. Lo cierto es que la serie rinde un curioso homenaje al mostrar el génesis de las creaciones de Veidt en una gran cámara semejante a la que nació el superhéroe de piel azul y, además, con el resultado final de un hombre desnudo con un pene muy visible.

En este episodio también se confirma que la cronología del lugar en el que se encuentra Adrien Veidt es por completo distinta a la del resto de la serie: han transcurrido cuatro años y los aniversarios, sirven no solo para recordar esta significativa irregularidad temporal, sino también que cual sea el lugar en que se encuentre, no puede escapar de él.

¿Se trata de algún tipo de prisión? De ser así: ¿cómo tiene a su disposición todo tipo de herramientas científicas, que a pesar de ser rudimentarias son lo suficientemente útiles como para permitirle crear clones y continuar con sus extraños experimentos? ¿Se trata de un guiño al Doctor Manhattan, que ya en una de las últimas viñetas de la novela gráfica afirmó que contemplaba “la posibilidad de crear vida”? ¿Se encuentra Adrian Veidt en una realidad alterna, creada a su medida por el hombre más poderoso del Universo?

Una historia trágica

Muy directa para ser considerada un Easter Egg. Este es el capítulo en que el agente Petey hace gala de su detallado conocimiento sobre el mundo de los vigilantes y cuenta a detalle la dolorosa historia entre The Comedian/Andrew Blake y la primera Silk Spectre, ocurrida en el universo de la serie alrededor de la década de los cuarenta.

Es evidente que Watchmen está creando un adecuado contexto para lo que parecen ser sus grandes revelaciones futuras. Con una mitología propia que comienza a funcionar con la precisión de un reloj, la obra de Damon Lindelof se vuelve cada vez más ambiciosa.