La nueva película de James Gray, Ad Astra, habla de la búsqueda de vida extraterrestre más allá de Neptuno. Pero hemos visto que la presencia de aliens en la ciencia ficción, tanto en películas como series o libros, desde la clásica Alien pasando por Contact, hasta La Llegada. La curiosidad por saber si hay más vida en el universo parece que no deja descansar a algunos astrónomos y, por eso, dar una respuesta a la paradoja de Fermi vuelve una y otra vez a la actualidad.

Grupos de investigadores buscan dar una respuesta a la pregunta que planteó el astrofísico Enrico Fermi en 1950: ¿Dónde están? En realidad, él se estaba planteando la posibilidad de viajar entre estrellas cuando llegó a esta gran pregunta. Es decir, si hay una civilización lo suficientemente avanzada para explorar o colonizar, es posible que "pueda visitar cada estrella en la galaxia en un periodo de 50 a 100 millones de años", explicó a Hipertextual hace unos meses el investigador David Clements, del Imperial College de Londres, que publicó sus propias hipótesis en la revista Journal of the British Interplanetary Society. Para él, esta pregunta podría tener respuesta en "10 0 20 años" gracias a los nuevos telescopios espaciales y las nuevas tecnologías que se están desarrollando.

Hace un mes, un nuevo investigador publicó un estudio en la revista The Astronomical Journal con una perspectiva distinta. Esta investigación postula que la vida inteligente podría estar tomándose su tiempo para explorar toda la galaxia y que la Vía Láctea podría estar repleta de civilizaciones alienígenas interestelares, que aprovechan el movimiento de los sistemas estelares para saltar más fácilmente entre estrellas, tal y como apunta esta investigación liderada por Jonathan Carroll-Nellenback, científico informático y autor principal del estudio.

Esta idea nos dejaría con dos posibles soluciones: o los extraterrestres ya nos han visitado o nos visitarán en el futuro. Sobre el pasado, no podemos saber si estuvieron cuando todavía no se había desarrollado la vida o estaba empezando, por ejemplo. O, por el contrario, están yendo con tanta tranquilidad por la Vía Láctea que aún tendremos que esperar que se pasen a tomar algo con nosotros. ¿El inconveniente? Que quizás, con el cambio climático y los océanos llenos de plástico, ya no quede vida inteligente con la que sentarse a charlar.

Ni Clements ni Carroll-Nellenback son los primeros en intentar dar una respuesta a la paradoja de Fermi. Ya en 1975, Michael Hart dudó de la existencia de una vida inteligente en la Vía Láctea. Pero, ¿por qué? Para este astrofísico estaba claro que había habido tiempo más que suficiente para que una civilización lo suficientemente inteligente como para desarrollar tecnología que le permita viajes interestelares hubiera visitado ya la Tierra. No hay que olvidar que nuestra galaxia tiene más o menos 13 millones de años y el Sol, nuestra estrella, unos 4,5 millones de años. Y este fue el motivo por el que Hart concluyó que no hay otras civilizaciones avanzadas en la Vía Láctea.

Sin embargo, Carroll-Nellenback y su equipo apuntan que, quizás, estos extraterrestres simplemente son lentos: "Si no tiene en cuenta el movimiento de las estrellas cuando intenta resolver este problema, básicamente le queda una de dos soluciones: o nadie abandona su planeta, o de hecho somos la única civilización tecnológica en la galaxia", indicó el autor en Business Insider.

Otras opciones

ESA/Hubble, M. Kornmesser

Hay que tener en cuenta de que las posibilidades de que en el universo haya más vida son altísimas, pero ¿cuánta será inteligente? Este también es un punto a tener en cuenta a la hora de pensar en encontrar vida. Quizás la que se haya desarrollado todavía no esté lo suficientemente evolucionada.

O, puede, que sí lo esté y nos observe agazapada en las sombras. Esto es conocido como la hipótesis del zoológico: saben que estamos aquí, pero no nos visitan por el mismo motivo que nosotros protegemos a los pueblos indígenas aislados, por ejemplo. Otra opción puede ser que una vez la vida inteligente llega hasta el punto de tener la capacidad para realizar viajes interestelares, desaparecen porque son civilizaciones insostenibles. No hay que irse muy lejos para ver que, aunque todavía no podemos realizar viajes entre estrellas, nuestro planeta ya nos está diciendo que basta.

Búsqueda de vida

Sin embargo, los astrofísicos no se rinden. Aunque las posibles respuestas a la paradoja de Fermi puedan parecer desalentadoras, la realidad es que no nos rendimos. Misiones, tanto de la NASA como de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), están buscando exoplanetas que tengan las características necesarias para que se desarrolle la vida. Y lo están haciendo con satélites como TESS o, dentro de unos meses, CHEOPS, pero hay proyecciones de hacerlo con el telescopio espacial James Webb o, cuando se termine su construcción, desde el Extremely Large Telescope (ELT, en inglés), que será terrestre. Tanto Webb como ELT serán capaces de detectar lo que los científicos llaman biomarcadores, es decir, aquellos gases ligados a los procesos biológicos como pueden ser ozono, dióxido de carbono o metano.

Todavía no podemos dar una solución a la paradoja de Fermi, pero tal y como señalaba Clements en su estudio, es posible que las nuevas tecnologías nos ayuden a resolver la duda de la vida en la Vía Láctea y el universo dentro de una o dos décadas, pero ¿estamos preparados para encontrar vida? ¿Qué haremos si la encontramos? ¿Y si no: nos sentiremos más solos en el universo?