– Jul 16, 2019, 10:00 (CET)

Tras la carne sin carne y la carne que no es carne: el nicho multimillonario de los nuevos modelos de alimentación

Carne que no es carne, pero lo parece. Filetes que, siendo carne, no vienen de ningún animal muerto. Productos de base vegetal o cultivos a pleno rendimiento en el centro de las ciudades. Las nuevas propuestas de alimentación, en uno de los lobbys más potentes del mundo, tienen origen en el mundo de los emprendedores.

Las señales están ahí desde hace tiempo, y los datos mundiales no hacen más que demostrar algo que podemos ver a simple vista: cada vez hay más seres humanos caminando por el mundo. Las últimas cifras aportadas por la ONU demostraban que ya somos, aproximadamente, 8.000 millones de personas en el mundo. No solo eso, para 2050 la previsión es que alcancemos la terrible cifra de los 10.000 millones. Un dato que ya han calificado como inabordable desde todo punto.

Además de los problemas medioambientales, sociales o políticos que acarrean estos números, surge una de las mayores dudas del futuro de la vida en el planeta: ¿será capaz la industria alimenticia actual de abastecer al planeta? La respuesta es no. Mejor dicho, la realidad es que el planeta ya está en crisis. Según la ONU, aproximadamente la quinta parte del planeta sufre escasez de agua. El elemento básico para la vida que determina no solo el acceso al mismo, sino también la producción de alimento. Con un simple razonamiento, las conclusiones son rápidas. A más población, más necesidad de alimentos, pero ambos necesitan agua potable para abastecerse. Solo en 2017, según la ONU, más de 815 millones de personas en el mundo sufrían malnutrición –una cuestión que califican como principal riesgo de salud mundial, incluso por encima del sida, la malaria y la tuberculosis juntos–.

Con este panorama, la idea es que progresivamente se cambie a procesos de agricultura, ganadería y consumo sostenibles. Por lo pronto, las grandes industria y el grueso de los consumidores no se han dado por aludidos –a grosso modo–, aún teniendo en cuenta las alarmantes cifras del mercado. La agricultura ha pasado del 11% al 2,6% en tamaño, pero las necesidades han aumentado. El mundo de los inversores y los emprendedores ya están manos a la obra para aprovechar ese hueco de mercado de los early adopters.

El filón del mercado en ciernes ya está dando sus primeros réditos. Y no solo para las que controlan otras verticales relacionadas con el sector, como puede ser el negocio delivery, control de la alimentación o dietas, el sector ha sido especialmente atractivo para los representantes de las llamadas tecnologías agroalimentarias. Y la lista no para de crecer. En las últimas semanas, y solo en los meses de verano, grandes compañías del sector han alcanzado cifras de inversión millonarias. Infarm, en Berlín, dedicada a la creación de cultivos verticales en ciudades, acaba de levantar 100 millones de dólares en una ronda Serie B. En China, Mecai –dedicada a la producción de vegetales– ya está trabajando por una valoración de 12.000 millones.

Desde hace años, el sector de la alimentación en polvo también ha crecido como uno de los primeros iconos del mercado. Soylent y sus variantes comerciales, que poco a poco se fueron implantando en España, ya son una tendencia absoluta. Y ahora, el éxito comercial –y también con los inversores tras levantar 300 millones de dólares– de la versión vegana de las hamburguesas más famosas de Impossible Foods.

The Impossible Burger, a vegan burger with heme harvested from soybean roots to look, feel, and taste like beef, as prepared by Hell's Kitchen in Downtown Minneapolis, Minnesota.

La era de la carne sin carne: ¿moda o realidad?

De forma irónica, Good Omens –una de las nuevas entregas de Amazon Prime– presentaba una de las tendencias de su visión de un futuro distópico a punto de ser sometido al Apocalipsis: "Comida sin comida, que ni quita el hambre ni tiene tiene nutrientes". Compuesta por químicos, sus creadores ficticios aseguran que son la nueva moda de la "alimentación". También sobre el cambio climático provocado por el mismo hombre. Ni que decir tiene que el humor británico, a la hora de llevar al extremo las nuevas tendencias de la realidad, juega un papel importante.

Asímismo, los guionistas no iban desencaminados en eso de las nuevas tendencias de alimentación. Concebidas por algunos como modas, y adoptadas por algunas de las grandes cadenas de comida rápida, no lo es tanto para un grupo de empresas que ha encontrado precisamente en la necesidad de los cambios de alimentación un filón de negocio.

"Existimos porque sabemos que los actuales modelos de producción de carne son ineficientes e insostenibles con una población creciente que demanda cada vez más proteína", explican desde Foods For Tomorrow (creadores de Heura). "Sin opciones no hay libertad, y trabajamos para que el consumidor tenga cada vez más poder de decisión", añaden. Precisamente la decisión masiva de dejar de comer carne, "y la preocupación por la crisis medioambiental", han sido los elementos decisivos para el nacimiento de estas compañías. "En términos medioambientales tenemos una emergencia climática", indican desde Biotech Foods; una de las propuestas más tecnológicas de la lista. Creando "carne de laboratorio", basan el futuro del consumo proteico en la "carne ética" de base natural que se posicione como una alternativa al modelo de explotación actual.

Una propuesta similar defienden desde Optimus Garden, la startup acelerada por Lanzadera, que buscar aprovechar la agricultura vertical para solventar los problemas de espacio y abastecimiento. "No creemos que las nuevas tendencias en alimentación sean una moda de una generación; se trata de una sociedad cada vez más educada en la que la tecnología juega un papel importante", explican desde la tecnológica.

leche
symbiot | Shutterstock

Adalides del cambio

Bajo el pretexto de que ninguno de ellos viene a sustituir la carne animal, si no ser un sucesor de la misma –lo que técnicamente viene a ser un sustituto–, la realidad es que parte del cambio viene soportado por este grupo de compañías. "Nos han llamado locos, pero queremos crear empresas que compitan de tú a tú con los agentes de la alimentación mundial", explican desde Heura. Agentes que, solo en Europa, controlan un volumen de negocio de más de 900.000 millones de euros anuales; será solo cuestión de tiempo que entren en las nuevas tendencias del sector. "Somos buscadores de problemas obsesos y creemos que a menudo marcamos el camino de los mercados emergentes", apuntan desde Optimus Garden en respuesta a esa gran industria de la alimentación.

Un sector que parece estar enfrentado con la gran industria es, sin embargo, más proclive a la colaboración como explican desde Biotech Foods:

"Involucrarse en la innovación es, desde luego, uno de los mejores caminos; introducir algo que aporte valor y que pueda suponer una revolución en determinados campos. De cualquier manera, hay que recordar que las grandes empresas cárnicas están también financiando la innovación, así que el futuro de la alimentación lo estamos construyendo entre todos, además no podría ser de otra manera. Vivimos en un sistema colaborativo, fundamental para el desarrollo de la innovación".

Raw meat sample in laboratory Petri dish. Cultured lab grown meat or meat examination concept.

¿Dudas sobre la seguridad?

A ninguno de los implicados les gusta adherirse a los términos de laboratorio o experimental. "El término aceptado por la Unión Europea es carne cultivada (en el caso de Biotech Foods), aunque aún habrá que ver cuál es el término más adecuado", explican desde la compañía. Esto quiere decir que, para algunos sector, la concepción negativa de algunas de estas propuestas sobrevuela como una sombra desde hace tiempo.

No es raro escuchar aquello de "si no está hecha de carne, pero sabe, se ve y huele similar es porque algo lleva"; y seguramente nada bueno. En este sentido, el experto en dietética Pablo Ojeda apunta a que "esto pasa con ciertas prácticas en la alimentación donde por “quizás” tendencias del mercado existe actualmente una quimiofobia y aversión a ciertos componentes [...], cuando la realidad es que vivimos en la era más segura a nivel alimentario de la historia"; añade, además, que la tecnología en la agricultura lleva implantada desde hace años sin implicar riesgos a la salud.

Ante una regulación, nacional a nivel país e internacional al nivel de la Unión Europea, que obliga a etiquetar cada producto con sus componentes, los misterios sobre los nuevos modelos de alimentación salen a la luz. "Los efectos a largo plazo son aún un misterio ya que este tipo de procesados son relativamente nuevos y los beneficios o perjuicios son aún una incógnita", explica. "pero esto es una clara adaptación a las necesidades reales".