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Control de peso, buena imagen, mejor alimentación y unos productos de cuidado origen. Esta es una de las máximas que, cada día, aumentan más y más en las costumbres de la gente. La vía para llegar a ello podría ser una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma periódica, pero los modelos de vida muchas veces impiden llegar a ese objetivo. En muchas ocasiones, la balanza se decanta por uno de los dos recursos de forma exagerada y, sin estar hablando de los trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia, es cierto que cada vez las obsesiones de la alimentación son más habituales.

En la meta de tener un cuerpo 10, una de las conductas adictivas más comunes en el sector de la alimentación es el dieting o la obsesión por hacer dietas. Control de los procesos alimenticios sin sentido y encadenando planes de comidas que no tienen ni pies ni cabeza y sin ningún control médico de por medio. Raras, absurdas, protagonistas de best sellers donde se explica cómo proceder de manera adecuada para realizar la dieta, prescindiendo de vitaminas o nutrientes esenciales... cualquier cosa vale siempre y cuando se adelgace lo suficiente.

Pero volvemos a una cuestión antes mencionada: los ritmos de vida que llevamos. La idea de "no tener tiempo para nada" no es una exageración. Realmente no hay tiempo, ni para comprar, ni para planificar comidas, ni siquiera para ir a un dietista a que ayude con la cuestión. Con este panorama poco o nada se puede hacer, salvo seguir con lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

Por una vez, una de las obsesiones de Silicon Valley es buena

La obsesión por las dietas no es algo original de California, pero hay que reconocerles el mérito de exportar esa obsesión por los alimentos de origen natural. Sin conservantes, colorantes o aditivos. Algunos también evitan los transgénicos y otros se han pasado al veganismo para evitar el maltrato animal. Sea como fuere, esto ha venido acompañado de un gran número de empresas que han querido hacer la vida más fácil a todos esos jóvenes creativos que no tienen tiempo de cocinar. Bajo este paraguas se suceden un gran número de startups que, a través de complejos algoritmos, intentan satisfacer cada uno a su manera las delicias alimenticias de los clientes. El negocio delivery podríamos decir que es uno de los más alimentados por los emprendedores en los últimos años.

En cualquier caso, en esta ocasión, la historia no va de repartos sino de dietas. Un un punto anterior a la hora de pedir comida, ha surgido un núcleo bastante fuerte de entidades que lo que quieren es enseñarte a comer bien desde la raíz. Son las que te diseñan una dieta de la misma forma que lo haría un médico presencial. Con varios ejemplos en el mundo, teniendo en España el caso de VitaDieta entre otros, hay una en Estados Unidos que ha rizado el rizo desde todos los puntos posibles. Habit, fundada en enero de 2016 por Neil Grimmer, tiene el objetivo de ser el dietista digital por excelencia con un equipo de médicos y expertos detrás de la aplicación para decidir qué es lo mejor para cada caso.

A caballo entre el delivery y la dieta, la startup estadounidense ha implementado recetas que, por un precio estimado de entre 12 y 15 dólares se ajustan a las necesidades del, vamos a llamarlo así, paciente. Con medidor de calorías, grasas y azúcares hace el cálculo perfecto para que no debamos preocuparnos por esas cuestiones a la hora de comer. Y, sobre todo, no saltarnos la dieta.

Con 100 pacientes, por el momento, según las cifras de Fastcompany aún está por comprobar la verdadera eficacia que promete la compañía de Grimmer. Si bien es cierto que son varios los estudios que confirman que el seguimiento personalizado de una dieta ayuda a la hora de obtener buenos resultados, no está demostrado que su versión virtual tenga la misma eficacia.

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Su diferenciación es su mayor problema

A estas alturas de la película ya todos se habrán preguntado cuál es la diferencia con todos esos millones de empresas que hacen, en términos generales, lo mismo que Habit. Pues bien, sí que hay una o varias...

El problema de todas esas dietas que se recomiendan a través de sitios y portales web es que no son personalizadas. Atienden a un grupo de población general que tiene como objetivo bajar peso, pero no van al foco del problema. Es cierto que dejar de comer grasas saturadas es lo primero, pero no a todo el mundo le sienta bien todos los tipos de azúcar. La única manera de resolver esto, y es lo que llevan haciendo los médicos durante años, es realizar pruebas médicas.

Pero, ¿cómo? Habit propone análisis de sangre periódicos y estudios de tasas metabólicas. Para ello, el paciente sólo tendrá que acudir a un centro a sacarse sangre, llevársela a casa y esperar que la red de médicos de la startup pase a recogerla para el análisis. Un proceso no apto para cardíacos o aprensivos, ya que supondría tener la nevera de casa como si de un vampiro se tratase, no queda demasiado claro cómo funciona la logística en esta parte, puesto que la conservación de la sangre fuera del cuerpo requiere unos tratamientos muy específicos de control de temperatura y centrifugado para evitar su deterioro. Añadiendo, además, que en lugares con sanidad pública no está muy claro que esté permitido llevarte la sangre en casa.

Aún así, el equipo de Habit está trabajando en Estados Unidos al menos, para que esta técnica se convierta en algo mucho más común.

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