Existe evidencia de que los humanos han cultivado cannabis incluso 4.000 años antes de Cristo, aunque para entonces era simplemente una semilla oleaginosa y alta en fibra.

Pero como muchos saben, desde hace varios años su uso se ha extendido como un potente psicoactivo, el cual tiene una larga historia que se remonta a 2.500 años atrás en Asia Central, donde la gente parecía fumarla en los funerales.

Recientemente, un grupo de arqueólogos encontró rastros de cannabinol en los incensarios recuperaos de un antiguo cementerio Jirzankal en la meseta de Pamir. El cannabinol es un metabolito del tetrahidrocannabinol (o THC), el principal compuesto con efectos psicoactivos en el cannabis. Tal parece que esta es la primera evidencia clara el uso de cannabis como psicoactivo.

El origen del consumo de cannabis

Luego de descartar muchas afirmaciones referentes al cannabis arqueológico en Asia Central, un nuevo estudio ha revelado que este tenía en efecto una aplicación durante rituales en el Oeste de China.

Las excavaciones se iniciaron en el 2013, y se encontraron 10 fragmentos de un cuenco de madera con signos de quemaduras.

Se encontraron 13 plantas desecadas en un sudario de entierro en Jiayi en Turpan, además de tallos secos, frutas y ramas que se conservaron durante los entierros en las tumbas Yanghai. Aquí se encontró una canasta de cuero y un cuenco de madera lleno de semillas de cannabis, hojas y brotes cerca de la cabeza y los pies de los fallecidos.

Según señala el estudio, este cuenco pudo haberse utilizado durante largo tiempo como un mortero en el que se pulverizaba el cannabis antes que se consumiera. Sin embargo, no hubo evidencia de que dicha planta se quemara o fumara, lo que les llevó a pensar que quizás la consumían por vía oral.

Bajo la teoría de que este se usaba en rituales, se extrajeron los residuos de madera y las piedras en su interior a fin de realizar un análisis químico de las mismas. Aplicaron técnicas como cromatografía de gases-espectrometría de masas, y en la primera prueba los biomarcadores para el cannabis aparecieron en la capa carbonizada interna, según señaló el arqueólogo Yimin Yang, de la Academia de Ciencias de la Universidad China en una conferencia de prensa: “Esta es una de las primeras pruebas químicas del consumo de cannabis", comentó Yang.

Los resultados indican que casi todos los residuos quemados de las piedras y el interior de los cuencos tenían cannabinol. Partiendo de ello, interpretan que las personas quemaban las plantas de cannabis colocando piedras ardientes encima de ellas en los cuencos de madera.

Xinhua Wu

Escogían las plantas con mayor concentración de THC

Otro punto digno de mención en el estudio fue que se encontraron altas concentraciones de THC que la que se encuentra en las plantas silvestres por lo general. Esto nos lleva a pensar que las personas tenían preferencia por aquellas plantas de cannabis con mayor contenido de THC, o bien las cultivaban.

El arqueobotanista Robert Spengler del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana:

“Creo que este es un maravilloso ejemplo de cuán estrechamente entrelazados están los humanos y lo han estado con el mundo que los rodea. Impusieron presiones evolutivas sobre las plantas a su alrededor, y en algunos casos esto lleva a la domesticación. Los seres humanos siempre han buscado plantas con metabolitos secundarios que tienen un efecto en el cuerpo humano. Los humanos premodernos tenían una comprensión íntima de las plantas a su alrededor”.

De modo que el estudio no solo confirmó el empleo de estas sustancias durante los rituales de despedida, sino también que el hábito de cultivarla surgió de Asia Central, desde donde pudo extenderse por todo el hemisferio norte.

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy

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