– Abr 24, 2019, 9:00 (CET)

Lo que dicen los programas políticos y de lo que verdaderamente hablan los candidatos: mundos opuestos

Las redes sociales, nueva plataforma de comunicación con el mundo de los líderes políticos y sus partidos, distan mucho de reflejar la realidad de las propuestas de los candidatos.

La recta final de la campaña política para llegar a la presidencia del Gobierno está llegando. Lo cierto es que, pese a los tiempos reglamentados por la Junta Electoral, el país se encuentra en una eterna carrera por el puesto de mando. Las elecciones fallidas, celebradas en dos ocasiones por falta de acuerdo en 2016, que terminaron colocando a Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno por segunda vez consecutiva, solo abrían la puerta a una nueva época. La pérdida del bipartidismo dejaban atrás una era y abría otra que terminó por explotar con la no tan lejana moción de censura de mayo de 2018. De esta manera, y sin precedentes, Pedro Sánchez –con la cobertura del resto de los partidos de la oposición– se colocaba como nuevo presidente.

Casi un año después, y tras unos Presupuestos Generales del Estado fallidos, España vuelve a estar enfrascada en unas elecciones generales. En este caso, con una novedad; a los cuatro partidos más numerosos se le ha sumado un nuevo rival. Si antaño la llamada derecha había jugado sola y con ventaja –en comparativa con una polarizada izquierda a la se le sumó la formación morada, Podemos, liderada por Pablo Iglesias–, ahora tenía dos nuevos rivales: Ciudadanos, con un combativo Albert Rivera, y VOX, con el líder de masas Abascal.

Nuevos programas electorales, nuevos debates más o menos acertados y accidentados y mucha vida en las redes. El nuevo altavoz de partidos y políticos que no solo confirman una nueva forma de comunicación y acercamiento, también forman parte de una cuidada y trabajada estrategia. Cuándo decir qué, cómo decirlo, a quién... todo cuenta para atraer a partidarios o, incluso, a los curiosos de la oposición. Porque recordemos: enfadarse en las redes sociales, especialmente Twitter, está alcanzando tintes de deporte nacional.

Después de analizar lo mencionado por los partidos y sus cabezas, tanto en redes sociales como en sus programas políticos y debates, se puede llegar a una conclusión: el debate, otrora centrado en la ciencia y el emprendimiento (concretamente para las elecciones de 2016), ahora ha tornado a la cuestión de Cataluña y, en muy lejano puesto, a la situación de la mujer. La cuestión emprendedora, si bien presente en los programas políticos en la sección de política fiscal, educación e I+D, ya no goza de tanta fama como años antes.

PSOE, la moderación de un partido gobernando

Algunos colocan a Pedro Sánchez como el perdedor del debate de RTVE, otros alaban su posición ante los ataques de la llamada derecha. Todo depende del prisma con el que se miren las palabraS. Lo que sí es cierto es que, con un rápido vistazo al perfil de redes del candidato socialista y de su partido vemos una clara sintonía. España, como centro del debate. Las mujeres y la igualdad como tema del año. Y la ultraderecha, con sutiles menciones a Ciudadanos, como el mayor enemigo del momento. Esto último, de hecho, se posicionó como un intento de debate en el encuentro de los cuatro candidatos, pero que terminó cayendo en saco roto.

Igualmente, ¿qué dice su programa político? Sobre la cuestión de las mujeres ya lo analizamos en Hipertextual. ¿Qué ocurre entonces con aquellos otros temas antes importantes y ahora relegados? Pocos o ninguno, en los debates, habla de la famosa inversión en I+D+i. Una mirada al programa electoral argumenta que "se proponen posicionar a España al menos en la media europea de inversión en I+D+i", esto supondría lo que supondría un 2,07% del PIB UE28. Así, hablan de destinar un 2,5% de los Presupuestos Generales del Estado a esta materia y estimular a una inversión privada del 2% del PIB. Una de las ideas del partido, de no muy clara ejecución, es la de crear una red Estatal de Incubadoras y Aceleradoras, una Oficina Nacional de Emprendimiento y, esto ya se había mencionado en anteriores candidaturas, un Pacto de Estado por la Ciencia y la Innovación.

Una cuestión que sí ha sido de debate es el tema fiscal y la educación. Una idea en la que se ha insistido desde el Partido Socialista ha sido en la de la optimización de las deducciones fiscales a la I+D+i empresarial y el reconocimiento de las startups como una figura empresarial independiente –lo que implica gozar de una mejor fiscalidad–. En la parte de la formación, el Partido Socialista se quiere centrar en el fomento de la formación profesional, así como la incentivación en la escuela primaria de la creatividad, el gusto por aprender y de emprender y las vocaciones científicas; así como en los niveles universitarios.

Pago por ingresos, y no por tramos, para los autónomos en un intento de promocionar el emprendimiento; pero también una compensación en el Estatuto de los Trabajadores para la protección de los nuevos empleos a los jóvenes –creados en la Industria 4.0- y la eliminación de la temporalidad. Un detalle que no se comenta en el programa de forma explícita, pero que sí se manifiesta en varias ocasiones: el PSOE aboga por una digitalización de la economía, pero sin que esto suponga la eliminación de los derechos de algunos colectivos. Esto es, sin lugar a dudas, un apoyo a la reforma de Ábalos del pasado septiembre para proteger al sector del taxi

Unidas Podemos, todo por la Constitución

Cambio de tercio. En este caso, y como ya se pudo ver el la imagen de Iglesias durante el debate, el centro de toda política ha de ser la defensa de la Constitución. Y, muy especialmente, de los epígrafes que defienden los derechos sociales de los ciudadanos del país. Es, sin duda, uno de los grandes caballos de batalla tanto de la formación morada, como de su líder Pablo Iglesias.

Impuestos progresivos en función de los ingresos de los ciudadanos y una apuesta por la mejora de la inversión pública en investigación y desarrollo de 2% –algo por debajo de la propuesta del Partido Socialista y de la media de los países miembros de la Unión Europea–. Asímismo, aunque quede desmarcado de lo mencionado en sus redes, Unidas Podemos quiere mantener su apoyo a la pequeña empresa y el control a los incentivos fiscales de las grandes. Es conocida la lucha de Podemos contra lo que ellos llaman compañías transnacionales y, no en pocas ocasiones, han acusado de evadir el pago de impuestos por su actividad en España. Es larga y conocida su lucha contra Cabify lo que supuso el principio de una lucha por la que se posicionaron del lado del taxi.

No habla específicamente de startups, a las cuales mete en el mismo saco que en las pymes, pero la incentivación del entorno digital apunta a un ligero apoyo estas nuevas economías siempre que no entren en conflicto con la actividad de otros empresarios. “Eliminar los privilegios fiscales de las grandes corporaciones en el impuesto sobre sociedades y bajárselo a las PYMEs”, y que las subvenciones a las grandes compañías estén dedicadas enteramente a I+D, así como que las pequeñas empresas se vean beneficiadas del crédito de los bancos. También tienen un mensaje para los científicos exiliados: prometen rescatar a los investigadores desplazados a través de la promoción de nuevos empleos en el sector.

VOX, del I+D+i "ya tal"

¿Qué mejor que mantener un discurso centrado en uno mismo? Vox, España, libertad e historia son las banderas que enarbola la formación verde a en sus redes sociales. Tanto para el partido, como para su líder Abascal, la unidad de España forman parte del centro de la política. Si hay una peculiaridad en la formación verde es que, curiosamente y en comparativa, tienen menos tuits que sus rivales. Pero, y aquí reside el éxito de Abascal y VOX, cuenta con más comentarios, réplicas y seguimiento –por un volumen aplastante– respecto a sus rivales.

En cualquier caso, y dejando a un lado los temas de sus redes, el programa de Vox "pasa de puntillas" por las cuestiones que detallan las cifras de inversión en I+D+i para los próximos cuatro años. Uno de los pocos puntos en los que se atreve a hablar en su programa es sobre el fomento de “la reindustrialización de España en el contexto de la cooperación empresa – estado”. Uno de los puntos más polémicos, a tenor de la preocupación nacional de Abascal, aborda la cuestión de la internacionalización de las empresas a las cuales, siempre que tributen en España, les promete apoyo en inversión.

Partido Popular, gasto en I+D+i pero con ayuda privada

Ha sido una de peores estrategias, en opinión de muchos expertos, que ha podido tomar el Partido Popular tras la salida de Mariano Rajoy y que ha puesto en bandeja la situación del partido a la formación de Albert Rivera. La estrategia de redes de la histórica formación y de su líder Pablo Casado se ha centrado, en los dos últimos meses, en el PSOE, Pedro Sánchez y el independentismo. Así de simple.

Mientras el la esfera pública el debate tiene unos puntos perfectamente establecidos para el Partido Popular, un vistazo a su programa político descubre algo más de consistencia en esas medidas vinculadas a la ciencia y la innovación que tanto gustaban en la campaña anterior. De forma muy numerosa, pero sin entrar en detalles, se promete concretar el gasto en I+D+i en el 2%. Un momento, ¿una cifra igual a la de Unidas Podemos? La realidad es que la propuesta del PP aúna la inversión privada y pública; ¿cuánto de cada parte? Es un punto que no aclaran en el programa publicado hace algunos días. La cuestión fiscal, de corte liberal, propone medidas que favorezcan el aumento del tamaño de las empresas, reducción de los impuestos de sociedades a menos del 20% y una reforma de la Ley de Segundas Oportunidades que ayude al cierre de empresas en caso de no ser viables.

Sus propuestas van por el lado de crear una Estrategia Española de Ciencia, Tecnología y de Innovación 2021-2027 que acompañe al nuevo programa europeo Horizonte Europa 2021-2027, la digitalización completa de la administración pública y el impulso del programa Startup Spain; el cual incluye un programa de atracción de empresas tecnológicas al país. De nuevo, el posicionamiento respecto a compañías como Airbnb y Cabify/Uber queda patente con el impulso de la competencia en los diferentes sectores de la economía.

Ciudadanos, una economía moderna

Estrategia similar a la de sus rivales directos: Sánchez está en el centro de sus atenciones y no precisamente positivas. La cuestión del comunismo y la igualdad, bajo su denominación de Feminismo Liberal, ocupan su espacio en las redes del partido y su candidato.

Derogación de las normativas contrarias a la actividad de Uber o Cabify en España o, en el caso de Madrid, del nuevo texto que sanciona a casi el 95% de los pisos turísticos de la capital; muchos de ellos anunciados en Airbnb. En esta línea buscan el acceso a la inversión y atracción del talento a través de incentivos fiscales para conseguir que más startups logren entrar en el país. Hablan de las famosas stock options y una mejora de su fiscalidad con la idea de mejorar el atractivo de las empresas: tanto así que su idea es que las startups estén exentas de pagar impuestos y que se limite su burocracia.

El I+D+i también tendría su objetivo fijado en el 2% del PIB, para dentro de cuatro años eso sí. Esto supone una moderación de lo propuesto con anterioridad por el mismo partido, el cual proponía un 3% de la recaudación anual.