Autor: Paola Marchena

Una mujer taiwanesa comenzó a sentir que su ojo se hinchaba por alguna extraña infección y cuando los médicos la examinaron, lo que parecía ser un viaje de rutina al hospital se convirtió en una escena de alguna película de ciencia ficción, al descubrir que tal infección había sido causada por cuatro abejas diminutas que se quedaron atrapadas en su ojo y que bebían de sus lágrimas.

Tan terrorífico como puede sonar, He, víctima de las abejas, fue al cementerio a visitar los restos de un familiar y, mientras se encontraba cortando algunas hojas de la maleza, sintió que algún sucio entró en su ojo repentinamente. Pensando que se trataba de un poco de tierra, lavó sus ojos con agua y siguió con su día normal. Sin embargo, a las horas su ojo comenzó a hincharse y comenzó a sentir un dolor punzante en su párpado.

La trama se pone peor. Cuando He se dirige al hospital a la mañana siguiente, los médicos comenzaron a examinarla y durante el proceso, el doctor Hung Chi-ting encontró algo que le pareció extraño: la pata de un insecto. Hung Chi-ting narra el espeluznante momento de esta manera:

Abejas atraídas por la transpiración humana

¿Qué tipo de abejas fueron las que quedaron atrapadas en el ojo de He? Abejas de sudor o mejor conocidas como halictidae o halíctidos que miden aproximadamente 4 milímetros y aunque como toda abeja se alimenta del polen y el néctar, otras se sienten atraídas por la transpiración humana como el sudor, de ahí que en algunas partes del mundo reciban su curioso nombre.

Las halictidae suelen vivir y anidar en tumbas –de ahí que He las obtuviera en el cementerio– y en árboles caídos, además, también es “fácil encontrárselas mientras se pasea en las montañas”, tal como añadió el doctor Hung. Y aunque normalmente no suelen atacar, su predilección por las proteínas que se encuentran en las lágrimas pudieron ser la razón por la cual entraron al ojo de la mujer.

Para He, el dolor que provocaron estas cuatro abejas fue agonizante: “Fue muy doloroso. Las lágrimas no paraban de salir de mi ojo. Estaba increíblemente asustada”. Y no era para menos, como se puede apreciar en la imagen, la infección en el ojo de He era muy delicada. De hecho, los médicos la diagnosticaron como una celulitis con una erosión corneal severa causada por las abejas.

Salvada por la lente de contacto

Si piensan que esta historia no podría ser más terrible, se equivocan. A pesar del desafortunado momento, la infección no pasó a mayores gracias a que He llevaba lentes de contacto, esto le impidió frotarse los ojos, lo cual hubiera empeorado la situación mucho más. Haber frotado sus ojos hubiera provocado picaduras de las abejas directamente en la córnea y eso hubiese provocado la pérdida del ojo.

Afortunadamente vino rápido al hospital, de otra manera hubiese tenido que extraerle el ojo para salvar su vida”, expresó Hung. La visión de He se vio muy afectada, en tanto que disminuyó a menos del rango de 0.1 –que implica discapacidad visual grave–, aunque, es una buena noticia que no le diera fiebre ni que su sistema nervioso central se haya visto afectado.

He se está recuperando, mientras que las abejas están a salvo, bajo estudio para investigar más sobre lo que pueden ocasionar en el ser humano, y aunque se trata de un hecho único en el mundo, ya sabemos que puede ocurrir.

Este artículo fue publicado originalmente en Tekcrispy