En una tendencia cada vez más dibujada, Sony es el último de los fabricantes de smartphones en anunciar su salida de China en aras de una más que necesaria reducción de costes. Según fuentes de Reuters, este movimiento es el último en un intento por traer al negro las cuentas de su división móvil.

La relación de Sony con el smartphone no termina de estabilizarse, a pesar de los sucesivos intentos de la compañía por reducir más y más los costes en esta área. Se suma así a otros movimientos, como la reciente decisión de no acudir al E3 2019, dejando a PlayStation fuera de la conferencia más relevante de videojuegos.

En el año fiscal que finaliza este mes, el fabricante nipón se enfrenta a unas pérdidas equivalentes a unos 767 millones de euros en la división móvil. A partir de este mismo mes, la fabricación de smartphones se realizará exclusivamente en Thailandia, con el Xperia 1 a la cabeza.

Las fuentes afirman que esta decisión no tiene nada que ver con la tensión comercial entre el China y Estados Unidos, y tampoco proporcionan cifras de los puestos de trabajo que se verán afectados con ella. En cualquier caso, el fabricante seguirá confiando en terceros para la producción de parte de sus productos.

Sony distribuyó 6.5 millones de smartphones durante este año fiscal, lo que suma menos del 1% de cuota global de estos dispositivo, siendo sus principales mercados el propio Japón y Europa. En cualquier caso, se mantiene optimista y sin intención de vender, dando prioridad a la oleada de teléfonos con 5G. Espera además que su negocio móvil sea positivo a partir del año fiscal que comienza en abril de 2020.

Se une así a otros fabricantes, como Samsung buscando espacio en India o recurriendo a la externalización para amortiguar unos costes que le permitan volver a competir en materia de precio. Otro ejemplo es el de la española BQ, que movió su fabricación de China a Vietnam, inmersa en un proceso de venta.

Tal y como afirma Reuters, tras la venta de Fujitsu a un fondo de inversión, quedan tres grandes fabricantes de telefonía en Japón. Uno de ellos es Sony, y los otros dos son Sharp y Kyocera, ambos con una presencia más que limitada en occidente. Mientras tanto, Samsung, Huawei y Apple mantienen el dominio del mercado.