Los que disfrutamos mucho con la primera temporada de Castle Rock, la estupenda serie de Sam Shaw (Manhattan) y Dustin Thomason (The Evidence) para Hulu (desde 2018) que va más allá de las novelas de Stephen King y que pone el ojo en las adaptaciones cinematográficas más que en los textos originales, estamos de enhorabuena: el foco de la temporada dos se centrará en uno de los mejores libros del escritor estadounidense, nada menos que Misery (1987), el cual presenta a la psicótica fan número uno del novelista Paul Sheldon, la increíble Annie Wilkes, y las inquietantes circunstancias en las que se conocen y relacionan.

Ya había contado con una adaptación al cine, la película homónima de Rob Reiner (A Few Good Men) en 1990, que le había reportado un Óscar a Kathy Bates por su encarnación de la desquiciada enfermera. Esta vez, como es costumbre en el tratamiento de esta serie, sus responsables mezclarán su historia con las de otras novelas, y la actriz Lizzy Caplan (Masters of Sex) asumirá el papel protagonista, acompañada por el respetado Tim Robbins (Here and Now), Elsie Fisher (McFarland), Garrett Hedlund (Triple frontera), Barkhad Abdi (Blade Runner 2049), Yusra Warsama (El orden de las cosas) y Matthew Alan (Por trece razones).

La elección de la novela sobre la que asentar principalmente la trama, aunque satisfactoria por su grandeza, sirve para desconcertarnos un poco con la escena poscréditos de la primera temporada en mente, que suponíamos una atractiva pista sobre meollo de la segunda. Sin embargo, no hay que desanimarse suponiendo que no la aprovecharán porque Misery entraña cierta conexión con la novela a la que se refiere la escena dichosa y, si no, en una temporada futura podría materializarse y complacernos en nuestras expectativas. “Al igual que los libros, queremos sorprender a los espectadores con la forma en que las historias se entrecruzan”, había dicho Dustin Thomason a The Hollywood Reporter. Dejémosles hacer, entonces.