Uno de los literatos que más ha conocido traslaciones al cine de su obra es, qué duda cabe, el estadounidense Stephen King: van cincuenta y una películas desde Carrie (Brian de Palma, 1976), pasando por El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), Cuenta conmigo y Misery (Rob Reiner, 1986, 1990), The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1994), Eclipse total (Taylor Hackford, 1995), The Green Mile (Darabont, 1999) o El juego de Gerald (Mike Flanagan, 2017), y veintidós series y miniseries televisivas, entre las que destaca sin discusión Castle Rock, con la que Sam Shaw (Manhattan) y Dustin Thomason (The Evidence) han reimaginado para Hulu el pequeño universo de la localidad ficticia que le da nombre.

La idea no ha sido realizar una adaptación corriente, un simple proyecto que traduzca cada palabra escrita por el narrador de Maine en sus novelas a imágenes en movimiento, sino más bien una reinvención del futuro en los escenarios de sus historias con personajes diferentes y el recuerdo de los sucesos terribles que han ocurrido allí en común. De esta manera, Castle Rock adapta e innova a la vez, reproduce y nos brinda igualmente algo nuevo; y en esta circunstancia, lo más probable es que uno se limite a suponer que la fuente de ese escalofriante pasado compartido por los habitantes de este pueblo de Nueva Inglaterra sean los libros publicados hasta ahora, con ambientación en el lugar o la mudanza a él para aprovecharlos.

castle rock stephen king
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Por ejemplo, la prisión estatal de la novelita Rita Hayworth y la redención de Shawshank (1982), mencionada en otras once publicaciones de Stephen King y uno de los ambientes desde “Severance” (1x01), si bien se localiza en el mismo estado de Maine, para la serie han decidido afincarla junto a Castle Rock, de modo que proporciona empleos a su comunidad. Y el cementerio Harmony Hill, que aparece en “Romans” (1x10), no se encuentra en el hogar de Alan Pangborn (Scott Glenn) o el difunto Cujo en los libros, sino en la desgraciada población que cae ante una epidemia vampírica en El misterio de Salem's Lot (1975). Otros sitios, como el bar The Mellow Tiger, el restaurante Nan’s Luncheonette y la tienda The Emporium Galorium, sí los puso el literato en Castle Rock, y el hospital psiquiátrico Juniper Hill se halla cerca, si bien Derry también tiene el local de comidas.

Los elementos claros de esta adaptación salidos de las novelas y los huevos de pascua de la serie enriquecen el conjunto y complacen a los lectores de Stephen King que logran identificarlos. Pero hay dos vertientes en este asunto: las referencias a los libros y a sus adaptaciones, las cuales, igual que sucede con todo propósito parecido seleccionando cualquier novela, relato corto o incluso cómic como cimiento, son diferentes en numerosos detalles. Y, considerando que la mayoría de las alusiones a ingredientes de la obra literaria de Stephen King coinciden casi sin variaciones con los de sus trasvases a la gran pantalla o a la chica pero los hay que son exclusivos de estos últimos, resulta obvio que Sam Shaw y Dustin Thomason se fijan más en las adaptaciones que en las novelas del escritor yanqui para el desarrollo de Castle Rock.

Para empezar, Theresa Porter (Ann Cusack), la nueva alcaide de Shawshank tras el suicidio de Dale Lacy (Terry O'Quinn), ocupa el despacho de dirección en “Severance”, y el teniente (Frank Ridley) menciona el agujero de bala que había dejado allí el alcaide Samuel Norton (Bob Gunton) al volarse la tapa de los sesos cuando le iban a detener por corrupto; y tal cosa ocurre en la adaptación al cine de Frank Darabont, no en la novelita de Stephen King, al final de la que el tipo presenta su dimisión y se traslada a Eliot, “donde asiste los domingos a los servicios religiosos de la iglesia baptista y se pregunta cómo diablos lo conseguiría Andy Dufresne”, que preparó su fuga delante de sus narices. Además, en “Local Color” (1x03) vemos una fotografía del Norton de Bob Gunton en uno de los corredores de la prisión, cerca de la de Dale Lacy.

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Este último alcaide muerto, por otro lado, escucha en los minutos anteriores a su suicidio en el primer episodio la misma melodía que Andy Dufresne (Tim Robbins) le regaló a toda la cárcel a través del sistema de altavoces en la película. Y Jackie Torrance (Jane Levy), que ya con su propio nombre alude al Jack Torrance de la novela El resplandor (1977), le explica al siniestro Nick Cage (Bill Skarsgård) en “Harvest” (1x05) que, en realidad, se llama Diane pero quiso ser Jackie como su tío, que enloqueció en un hotel de esquiadores y se propuso cargarse a su mujer y a su hijo con un hacha, para fastidiar a su familia; pero ese objeto homicida es cosa del filme de Stanley Kubrick ya que, en el libro de Stephen King, se trata de un mazo de roqué, deporte antecedente del críquet.

Y, por si la explicación de Jacki no basta, en “Past Perfect” (1x08) evita que Gordon (Mark Harelik) mate a Henry Deaver (André Holland) descargando precisamente un hacha sobre él. Y, para redondear por completo las referencias a la película, el joven Henry (Caleel Harris) vuelve en “Romans” sobre sus pasos en la nieve para confundir a su violento padre, el reverendo Matthew Deaver (Adam Rothenberg), que le perseguía, igual que Danny Torrance (ídem Lloyd) hizo con el suyo dentro del laberinto del hotel, que tampoco existe en la novela; y durante la escena poscréditos del mismo episodio, Jackie está redactando un libro sobre lo que le pasó a Jack Torrance (ídem Nicholson) en el Hotel Overlook, titulado Overlooked, y pretende visitar el emplazamiento, que no ardió con Kubrick como en el libro, lo que tal vez constituya una jugosa pista sobre el meollo de la segunda temporada. Qué gusto si fuese así.