– Mar 26, 2019, 15:04 (CET)

Con el P30 Pro, Huawei se asienta en el pelotón de cabeza

Tras una escalada que ha durado más de un lustro, Huawei se asienta en la misma liga que Samsung y Apple. El nuevo P30 Pro, con sus virtudes y defectos, lo tiene todo para ser uno de los productos más relevantes del año.

Huawei culmina su metamorfósis. Esa es la mejor forma de definir el impacto de la nueva serie P30 que el fabricante chino ha desvelado hoy en París. Tras años con adjetivos como “económico”, “marca blanca” o “mediocre” en su mochila, el P30 y el P30 Pro demuestran que la Huawei que todos conocíamos entre 2010 y 2012 ha pasado a mejor vida. Ahora no solo es el tercer mayor fabricante del mundo, también es una corporación capaz de anticiparse, fabricar productos de calidad e integrar características atractivas para el consumidor.

La mejor forma de percibir esa transformación –más allá de lo que las estadísticas y cifras de venta revelen– es, simplemente, sosteniendo el nuevo P30 Pro durante unos minutos. La sensación que transmite este nuevo producto no tiene nada que ver con los teléfonos anteriores de la marca. En muchos casos son detalles menores –como la forma en la que el cristal se funde, el equilibrio de pesos o el tratamiento del metal–, pero todos ellos, en conjunto, marcan la diferencia y demuestran que Huawei por fin puede competir con los grandes.

Estas son algunas impresiones que obtuve tras probar brevemente el producto:

  • Es un teléfono pesado. La diferencia es mínima respecto al Mate 20 Pro, pero no respecto al iPhone XS o el Galaxy S10+. Tanto el teléfono de Apple como el de Samsung se sienten más ligeros.

  • Construcción sólida y robusta. Mucho mejor en ese sentido que el P20 Pro, que transmitía cierta sensación de fragilidad y poca cohesión entre los diferentes elementos.

  • Colores muy llamativos. Merecen una mención especial el degradado rojizo y la mezcla de lavanda, celeste y blanco.

  • Una pantalla inferior a la competencia. Aunque ofrece una buena calidad de imagen, la ausencia de un panel con resolución QHD+ se nota –especialmente en texto y elementos delgados–. El OLED del Galaxy S10+, bautizado como Dynamic AMOLED, es objetivamente mejor en varios aspectos (calibración, precisión del color, resolución, brillo…).

  • Una cámara prometedora. Aunque tuvimos la oportunidad de probar la cámara del P30 Pro, sería prematuro emitir un juicio sobre ella. El sensor de 40 megapíxeles captura más luz, como Huawei promete, pero la forma en la que procesa las imágenes y texturas, que siempre ha sido el punto débil de la marca, requiere un análisis más detenido. Aun así, es probable que esta cámara se adentre, de momento, en el top 5 del 2019.

  • Un mejor retrato, por fin. La cámara ToF ayuda a medir mejor las distancias y, por consiguiente, a aplicar correctamente el desenfoque artificial del modo retrato. La diferencia respecto a modelos previos es apreciable, pero ¿será suficiente para superar a Google y Apple en este terreno?

  • El zoom es sorprendente. El de cinco aumentos, que es óptico, ofrece muchísimo juego en situaciones diversas. Y el de diez aumentos, que combina zoom óptico con aumentos digitales e inteligencia artificial, ofrece unos resultados sorprendentemente buenos. Hay una ligera pérdida de calidad, evidentemente, pero menor de lo esperado.

  • EMUI sigue ahí, y apenas ha cambiado. Funcionalmente es una capa solvente, pero estéticamente resulta un caos. Las interfaces no mantienen coherencia entre sí, visualmente no es atractiva…

  • Una gran autonomía. Si la gestión energética no ha cambiado respecto al Mate 20 Pro, el Huawei P30 Pro lo tiene todo para convertirse en uno de los teléfonos con mejor autonomía de la industria. Eso, unido al sistema de carga rápida de 40 W, es una combinación ganadora.

  • Lector de huellas bajo la pantalla. El lector de huellas dactilares no es ultrasónico, como el del Galaxy S10+. Se trata de un lector óptico que requiere iluminación para leer correctamente la huella. La ubicación, eso sí, ha sido modificada respecto al Mate 20 Pro –ahora se sitúa un poco más abajo–, siendo más accesible.

  • Un Mate 20 refinado. Dejando a un lado las nuevas capacidades de la cámara fotográfica –que es la mayor estrella–, el P30 Pro no deja de ser una versión refinada y perfeccionada del Mate 20 Pro. Pese a ello, sigue siendo suficiente para convertirse en uno de los teléfonos más interesantes de la primera mitad de año. Lo que pierde en algunos aspectos –software y pantalla, principalmente–, parece recuperarlo en otros como el diseño o la fotografía, donde los avances de la compañía pueden llegar a situarles en una posición ventajosa.