Desde que en 1659 el astrónomo Christian Huygens observó por primera vez los anillos de Saturno, se han convertido en el icono más representativo del sexto planeta del sistema solar, a pesar de que se trata de un fenómeno también presente en Júpiter, Urano y Neptuno. ¿Qué sería de Saturno sin sus anillos? Pues, es cierto que nosotros no lo veremos; pero, según un estudio publicado esta semana en Icarus, dentro de varios millones de años, habrán pasado a la historia.

Los responsables de dicho hallazgo han sido los doctores Tom Stallard y James O’Donoghe, ambos de la Universidad de Leicester. Sin embargo, no terminan de ponerse de acuerdo en lo referente al tiempo exacto que tardarán en desaparecer en su totalidad.

Los anillos se están muriendo

Como explicó a Hipertextual hace unos meses el miembro del grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco José Félix Rojas, una de las teorías sobre la formación de los anillos apunta a que las partículas restantes de la formación del planeta se sometieron a la competencia entre la atracción gravitatoria ejercida por éste y la de otros cuerpos cercanos. Este “tira y afloja” impedía que pudiesen condensarse, formando satélites, por lo que se quedaban arremolinadas en torno al planeta, dando lugar a los anillos. Por el contrario, existe otra teoría, que los posiciona como el resultado de la desintegración de algún satélite.

Cada teoría tiene sus pros y sus contras, por lo que muchos investigadores tratan de buscar la ganadora, centrando su trabajo en estos misteriosos anillos. Entre ellos, se encuentran estos astrónomos de la Universidad de Leicester, que observaron que las partículas de hielo que los forman están siendo arrastradas por la gravedad de Saturno, generando una lluvia polvorienta que podría terminar finalmente con ellos en 300 millones de años. Esta es la teoría del doctor O’Donoghe. Pero el doctor Stallard es mucho más pesimista, ya que cree que en realidad el proceso podría ser mucho más rápido y terminar en solo 100 millones de años.

Estos tiempos pueden parecernos inmensos a los simples mortales, pero el tema se descubre mucho más serio al comprobar que esta lluvia de polvo y hielo drena aproximadamente el contenido de una piscina olímpica cada media hora. Por otro lado, si se tiene en cuenta que Saturno tiene aproximadamente 4.000 millones de años de edad, esos 100 millones se transforman en un periodo relativamente corto.

Analizando fotos del pasado

El descubrimiento se llevó a cabo en parte gracias a imágenes tomadas por la misión Voyager 2, de la NASA, en los años 80. En 1981, entre las imágenes que se tomaron de la atmósfera de Saturno, se podían observar tres bandas estrechas y oscuras, girando en torno al planeta. Más tarde, en 1986, el científico de la NASA Jack Connerney publicó un estudio en el que vinculaba estas bandas con la forma del campo magnético saturnal. Esto se debía a que las partículas de hielo cargadas eléctricamente de los anillos fluían por las líneas de campo magnético invisible, dando lugar a la formación de agua, que lavaría la neblina presente en la estratosfera. Esto daría lugar a los oscurecimientos observados por el Voyager.

Ahora, se sabe que esto podría estar relacionado con la desaparición paulatina de los anillos del planeta. El siguiente paso de estos científicos será comprobar si se trata de un proceso regular o si, por el contrario, varía en las diferentes temporadas planetarias.