La fiebre por las criptomonedas ha pasado este 2018.

Hace prácticamente un año que el Bitcoin alcanzó un máximo histórico que rebasaba los 19.800 dólares (16.679 euros). Desde entonces, la criptomoneda comenzó a caer en un continuo declive, del cual no ha logrado recuperarse.

Hasta el momento de redacción de esta nota, Bitcoin cotiza en 3.749,57 dólares. Un desplome que representa una pérdida de valor de cerca de un 80% desde su máximo histórico en diciembre de 2017.

A 10 años de su creación en 2008, aún son demasiados los factores en su contra. Desde los marcos legales de muchos países hasta el informe de prácticas de manipulación de precio de Bitcoin y Tether. Asimismo, ha influido el incremento de hackeos y robos a las plataformas de intercambios, pues alimenta la desconfianza del mercado en general.

Y no es la única criptomoneda que ha tenido un mal año. Los precios de Ethereum y Ripple también se han desplomado a lo largo del 2018. En suma, las monedas digitales han vuelto ha demostrar su gran volatilidad, llegando a un punto de inflexión.

Aunque las criptomonedas no son los únicos activos que no tuvieron un gran éxito este año. De acuerdo con un reporte de CNBC, casi todos los activos en los que se puede invertir registraron un rendimiento negativo o sin cambios este año, desde acciones en todo el mundo hasta deuda pública y bonos corporativos a productos básicos.

Cabe señalar que "¿Qué es Bitcoin?" volvió a situarse entre las preguntas más realizadas en el buscador de Google este año. Por otro lado, la tecnología de blockchain sigue demostrando su gran valor en otro tipo de aplicaciones no financieras.

En conclusión, Bitcoin no ha muerto, sólo tuvo un mal año. El auge de las criptomonedas el año pasado sí las ha posicionado en la mente del público en general y también de los ciberdelincuentes. Que haya tenido un mal año no es muestra de su fracaso, sino de que ha sido un año difícil para el panorama financiero en general y que el mercado de las monedas digitales es de los que más lo resienten.

*Pero pese a todo**, la moneda digital no ha llegado a números rojos. Un hecho que se queda como un punto a favor para quienes dudan que realmente existe una burbuja de Bitcoin y otras criptomonedas. Lo único que su comportamiento este 2018 puede afirmar con certeza es su gran volatilidad y que son todavía más imprevisibles que los activos del mercado financiero convencional.