Desde que fueron lanzadas las primeras monedas digitales en 2009 bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, este ha sido sin duda el año del boom del Bitcoin. De haber comenzado el primero de enero de 2017 valuado en 997 dólares, estuvo hace unos días a punto de alcanzar los 20.000 dólares. Pero a una semana de acabar el año, su valor ha descendido un 30% en menos de siete días. Esta volatilidad en los mercados es conocida en economía como una burbuja especulativa.

Una burbuja es la subida anormal y prolongada del precio de un activo, cuya alza es causada en primera instancia por la euforia de los compradores que quieren vender a un precio mayor en el futuro. La característica principal de un bien con burbuja es que el subyacente no tiene valor o está sobreestimado y el motor es un convencimiento irracional de que su precio va a seguir subiendo, la llamada especulación. Esto se convierte en una espiral como la que hemos observado con la fiebre de Bitcoin a lo largo del año pese a su volatilidad.

Aunque las causas exactas de las burbujas especulativas siguen siendo un desafío para la teoría económica, recientemente se ha mostrado que aparecen incluso sin incertidumbre, especulación o racionalidad limitada. Lo que se ha propuesto es que pueden ser causadas por procesos de coordinación de precios o normas sociales emergentes. En el caso del Bitcoin, la espiral se ha fortalecido con la continua aceptación de países e instituciones financieras. Este diciembre, fueron lanzados los contratos de futuro en Bitcoin en CBOE, el mayor intercambio de opciones de Estados Unidos, y CME, el mercado de futuros más grande del mundo. Además, Nasdaq planea hacer lo mismo en la primera mitad de 2018.

No obstante, el Bitcoin no ha atravesado aún una crisis financiera, por lo que desconocemos como reaccionará ante una a ciencia cierta. Por otro lado, tiene un punto a su favor que es parte de su naturaleza, que depende de la cadena de bloques o blockchain, por lo que es descentralizada, y no de una institución centralizada, como un banco. Es por ello que algunos consideran que en su caso no existe la burbuja. Estas son las contrapartes al respecto.

El límite psicológico de una burbuja

El gran peligro de todas las burbujas en economía tradicional es que tienen el tiempo contado, como en la física, pues "todo lo que sube, tiene que bajar". La primera gran burbuja económica de la historia moderna fue la crisis de los tulipanes o tulipomanía, que se produjo en los años 30 del siglo XVII en un periodo de prosperidad en los Países Bajos. El activo en la histórica burbuja fueron los bulbos de tulipán, cuyo valor se multiplicó por 100 en cuatro años. Tras alcanzar su máximo pico, el valor cayó estrepitosamente, causando una grave crisis económica.

En inglés se le denomina crack a cuando el precio alcanza niveles absurdamente altos hasta que la burbuja acaba estallando, pues ya no hay compradores dispuestos a adquirir el activo a ese costo. A la brusca y repentina caída de precios se le llama crash, pues pueden llegar a ser incluso inferiores a su nivel natural. Las otras crisis más famosas son la Gran Depresión de Estados Unidos en los años 1930 y la burbuja inmobiliaria de Japón en los años 1990.

Como respuesta a la recesión estadounidense, John Maynard Keynes publicó en 1936 su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, en el cual propone la teoría económica, conocida como el keynesianismo, que está basada en el estímulo de la economía en épocas de crisis. Amín Vera, analista senior de Black Wall Street México, recordó en entrevista con Hipertextual que en un capítulo señala que "la bolsa y toda transacción financiera es como el juego de las sillitas o el juego de los cerillos de pasar una cerilla”. La metáfora del jugador que se queda sin silla o del que se quema porque es el último sosteniendo la cerilla es la del dueño del activo subyacente que ya no tenga un comprador convencido de pagar un precio tan elevado por un bien, que como mencionamos, no tiene valor o está sobreestimado y cuya especulación es la que da inicio a la espiral descendente.

El límite psicológico ocurrió recientemente, cuando Bitcoin alcanzó los 17.000 dórales por primera vez y volvió a caer más de 1.000 dólares, señaló Vera. "De hecho, se ha modelado muchas veces, es un comportamiento de rebaño. Por eso es tan volátil, porque no tiene referencia. El máximo que llegó a valer un solo tulipán fue el equivalente ahora a 2.5 millones de dólares. La burbuja estalló porque al día siguiente que alguien compró el tulipán en 2.5 millones, quisieron vender un lote de tulipanes en 2.7 y no hubo quién lo comprara", relató el analista financiero de Black Wall Street México a este medio con respecto a la tulipomanía, y agregó:

Ahí es cuando truena la burbuja, cuando no hay nadie dispuesto a comprarlo a un precio mayor... Ahorita todo mundo lo que está haciendo es especulando, tratando de agarrar una porción para que cuando se acaben, valgan mucho más. 

Las diferencias entre Bitcoin y la economía tradicional

“[Bitcoin] no es tanto una burbuja porque hay una gran aceptación a nivel mundial de la moneda y los bancos centrales la están aceptando como bien de pago”, señaló por su parte en entrevista con Hipertextual Edmundo Guillén Patiño, quien es analista económico y de investigación de mercados en Grupo Expansión, investigador de la Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) y profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). “No es como una acción volátil, si no que el valor ha sido creciente, pero no ha sido tan volátil como una acción porque sí tiene un cierto respaldo social. Por lo tanto, puede ser que la burbuja explote, pero todavía sigue siendo aceptado socialmente el Bitcoin y más por la comunidad que lo creó.”

Recordemos que las instituciones financieras como la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés), el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de México son centralizadas puesto que tienen el poder sobre la emisión del dinero. Por el contrario, uno de los argumentos anarquistas más básicos de la creación de la tecnología de blockchain, y por lo que es descentralizada y ha dado cabida al mercado negro, es que "los mercados financieros han sido hasta ahora el privilegio de una élite", apuntó Vera, y agregó:

Bitcoin ha logrado lo que todas las campañas de concientización financiera no han logrado, decirle a la gente: 'tú puedes invertir y tú puedes tener un rendimiento con una inversión mínima'.

Durante una crisis financiera con el propósito de que circule entre la sociedad para generar de nuevo un impulso económico, a la emisión de dinero por parte de instituciones financieras se le denomina el ciclo de regulación o impulso cuantitativo, explicó el analista financiero de Black Wall Street México. La idea básica es al inyectar dinero que de alguna forma terminará llegándole a los consumidores de hasta abajo para que con ello hagan negocios y la economía se reactive. "Lo que hacen es prestarle dinero a los bancos, a las casas de bolsa, a los intermediarios financieros a una tasa de interés muy baja."

La burbuja tiene que ver con ese impulso cuantitativo, y es una de las razones por las que el Bitcoin ha subido tanto últimamente, afirmó el especialista en inversiones, pues la Fed, uno de los principales motores de dinero, anunció que subiría la tasa de interés este diciembre. Por eso una de las fugas de escape para los flujos financieros que emiten las instituciones financieras ha sido el mercado digital. De igual forma, ha sido adoptado como el mercado por excelencia para mover bienes que son poco legales. "Ese subir la tasa equivale a cerrarle la llave al flujo de dinero. El Bitcoin es el instrumento ideal para meter dinero sin ninguna restricción. En la medida que sigamos metiéndole dinero, el precio va a seguir subiendo."

"Un montón del dinero que está entrando a Bitcoin es lavado", señaló Vera, también es usado para evadir impuestos, como los de repatriación, cuando se transfiere de un país a otro. 
"Todo todo el dinero que no quiere pasar por el sistema financiero, [es transferido] en Bitcoin. Y, eso es también en parte lo que lo ha estado inflando". Asimismo, es la principal razón por la cual muchas instituciones y países se resisten a regularlo, pues no es ningún secreto que el mercado digital se ha vuelto en los últimos años el instrumento financiero por excelencia del mercado negro.

También por ello, el Bitcoin y las criptomonedas sigue sin tener una referencia definida, o "real", como el oro, el dólar, los bonos de un gobierno o cualquier instrumento financiero listado en la bolsa, ya que tendría que ser monitoreado por las autoridades fiscales, lo que va en contra de su misma naturaleza. A la vez, es ese mismo mercado negro el que seguirá generando una demanda de la criptomoneda y, por tanto, su existencia incluso durante una crisis, si la supuesta burbuja estallara o simplemente dejara de ser sobrevalorada.

"El gran truco del Bitcoin fue crear una cosa que no es nada; es decir, no es una empresa, no es un pagaré de gobierno, no es un metal, no es nada. Es una cosa cuyo precio no está sujeto a nada, solamente está sujeto a la demanda u oferta que tenga", afirmó el economista. Para los creadores de Bitcoin, este sistema financiero digital es un forma de plantar cara a las instituciones, ya que se puede realizar transacciones sin tener que utilizar dinero. "Eso destruye todo el sistema de dominación porque quien maneja el dinero, maneja todo el intercambio, y a través de manejar el intercambio, maneja tu vida. El poder que tiene el Banco Central de subir o bajar tasas -cuando le sube 1% la tasa-, le puede arruinar o hacer la vida más difícil a mucha gente."

Por lo mismo que la moneda digital no está respalda por una institución financiera, no podemos salir a la calle y comprar un café, un pan dulce o un periódico con un Bitcoin. Este punto no limita a la moneda digital, pero es lo que la hace mucho más volátil que cualquier otra moneda en el mundo. Si su uso se generaliza y se empieza a usar para este tipo de pagos, se podría convertir en algo que tiene valor por sí mismo, señala Amín, y destacó:

Bitcoin es una burbuja porque no vale nada, vale lo que la gente esté dispuesta a pagar por él pensando que después va a valer más. Si se vuelve un sistema de pagos real, entonces ya va a tener valor por sí misma, pero no va para allá [ya que la burbuja especulativa no está ayudando a que se popularice como medio de pago].

Conclusión

Bitcoin tiene dos posibles panoramas. De tronarse la supuesta burbuja de la criptodivisa, como plantea Guillén, la misma comunidad del Bitcoin y el mercado negro que la utiliza sería lo que lo respaldaría para mantenerlo en circulación. En este ajuste o caída de precio, podría estabilizarse hasta llegar a un "valor real” de la moneda digital en función de su aceptación y uso en la sociedad.

Aunque de momento hay una sobrevaloración, otro punto por el cual el profesor de microeconomía en la UACM sostiene que no es una burbuja, o no es una tan grande, es debido a que estas normalmente están relacionadas con grandes volúmenes de dinero o con una empresa. Sin embargo, en este caso, no hay una empresa o varias detrás, sino que hay un grupo de personas que conforman la cadena de bloques o blockchain. Por eso, más que una crisis, la supuesta burbuja de Bitcoin solamente regresaría a sus valores iniciales.

“Puede llegar a los valores iniciales de cuando empezó, pero no puede ser que desaparezca o que sea un rotundo fracaso porque ya está siendo utilizado por un grupo de personas. Como es una nueva tecnología, es como si se acabara la nueva tecnología también. O sea, tendría que acabarse la tecnología [de blockchain] para que desapareciera. Las criptomonedas ya no van a desaparecer, pues ya son un nuevo medio de pago", finalizó el analista económico y de mercados de Expansión.

Para el analista de Black Wall Street México, de que va a reventar la burbuja de Bitcoin, va a reventar; la duda es en cuánto tiempo. "En mi opinión, lo máximo que puede seguirse inflando es hasta 10 veces más. O sea, el Bitcoin puede llegar a 100 mil dólares. No creo que pase de 100 mil dólares, y ahí va a tronar la burbuja. Bitcoin tiene todavía mecha, yo creo que puede llegar fácil a los 30 mil dólares."

Bitcoin es "un experimento divertido, siempre y cuando se esté consciente del alto riesgo", concluyó Vera. Si alguien quiere invertir en la moneda digital, debe invertir la misma cantidad que estaría dispuesta a perder por completo, pues es un volado. "Uno de los principios básicos de la inversión es que a mayor rendimiento, mayor riesgo. Lo que ha traído mucho tráfico es la promesa más peligro en cuestiones financieras, la de hacerte rico rápido. 
Es muy riesgoso y en nueve de cada 10 ocasiones vas a terminar sin un quinto", comentó, y agregó:

Bitcoin, es padre [guay], le ha despertado a la gente el gusanito [la curiosidad de invertir], pero es [muy] riesgoso.

En resumen, si sigue por el mismo camino y no es regulado por instituciones financieras, su precio puede desplomarse de un día a otro, pero es ya muy difícil que el mercado digital deje de ser utilizado, como señaló Guillén, aunque sea para fines poco legales. Aunque nos olvidemos de él por un tiempo, tenemos hasta 2140, año en el que se emitirá la última unidad de esta criptodivisa, para que la euforia por el Bitcoin regrese cuantas veces sea sobrevalorado de nuevo por las masas. En ese sentido, la "burbuja digital" no es equiparable con las crisis económicas tradicionales que conocemos hasta ahora. Por otro lado, si Bitcoin llegara a ser regulado y su uso se generaliza, como apuntó Vera, entonces perdería parte de su esencia, y, entonces sí, tal vez podríamos hablar de una burbuja real; antes no.