Resulta un tanto difícil no ver referencias a celebradas películas anteriores en los estrenos que, paradójicamente, demuestran una cierta personalidad específica. Por esta razón, es normal que a no pocos compañeros de la crítica especializada y espectadores de los que sufren el mal de la cinefilia les haya venido a la memoria el filme Inglourious Basterds, que dirigió yanqui Quentin Tarantino (Reservoir Dogs) en 2009, al sentarse a contemplar Overlord, lo nuevo del australiano Julius Avery (Son of a Gun): ambas propuestas coinciden en que son historias ficticias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, que modifican de alguna forma el curso del conflicto bélico y con el protagonismo de una panda de soldados estadounidenses, cuyos escrúpulos varían de un personaje a otro, que se adentran en territorio ocupado por los nazis para cumplir una misión delicada.

Más detalles remiten a la película de Tarantino, pero no se pueden mencionar sin soltarle spoilers al pobre lector desprevenido. Sin embargo, lo que sí es posible sacar a colación sin despertar su comprensible ira es un homenaje muy determinado que hay en Overlord a Inglorious Basterds, gracias al personaje del capitán Wafner de las SS al que interpreta el danés Pilou Asbæk (Juego de tronos), quien fue entrenado por el británico Andy Serkis (The Prestige) para sus escenas con captura de movimiento por su experiencia como Gollum en la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) y en El Hobbit: Un viaje inesperado (Jackson, 2012), como el famoso gorila gigante en King Kong (Jackson, 2005), como el capitán Haddock en Las aventuras de Tintín (Steven Spielberg, 2011) o como Caesar en la de El planeta de los simios (Rupert Wyatt, Matt Reeves, 2011-2017).

overlord inglourious basterds
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Las clases que necesitaba se las dio Serkis, a quien últimamente hemos visto como el Líder Supremo Snoke en la nueva trilogía de Star Wars (J. J. Abrams, Rian Johnson, 2016, 2018) con la misma técnica, porque está claro que es “el maestro de la captura de movimiento”, según las propias palabras de Asbæk en su entrevista para Cinema Blend junto con Julius Avery. Sin embargo, no se trata del único actor con el que el danés ha aprendido algo útil para su encarnación del vil Wafner: el germano-austríaco Christoph Waltz (Carnage) ha sido igualmente una obvia inspiración para Asbæk y el villano de Overlord, a raíz de su trabajo como el temible coronel Hans Landa de Inglourious Basterds, uno de los hitos innegables de la vileza nazi en el cine, que le procuró un Oscar al Mejor Actor Secundario a Waltz y en el que el nórdico asegura haberse fijado para su capitán Wafner.

Y no sólo ese codiciado premio, sino también el Globo de Oro, el BAFTA y el correspondiente en el Festival de Cannes, los Critics' Choice y los Satellite Awards, el de la crítica de Nueva York, Los Ángeles y Chicago y el del Sindicato de Actores. Con todos estos reconocimientos, no sería muy sensato negar que el coronel Landa, primo hermano del oficial nazi real Reinhard Heydrich, el Cazador de Judíos, se ha consagrado como un referente en su clase, hasta el punto de que Quentin Tarantino lo considera, sin titubear ni un poco al afirmarlo, “el mejor personaje que ha escrito y tal vez el mejor que escribirá jamás”. De modo que a nadie le puede parecer extraño que Pilou Asbæk lo tomara como ejemplo ni que, y así lo reveló en la misma entrevista, la chaqueta de cuero que viste Wafner sirva para homenajear a Christoph Waltz en Inglourious Basterds”, un buen detallito que los espectadores probablemente sabrán valorar.