Precaución, sí, pero sin alarmarse: el consejo de los expertos ante los nuevos mosquitos que llegan a España

Después de los recientes casos de virus del dengue en humanos y de la fiebre del Nilo Occidental en un caballo, han saltado algunas alarmas en torno a los mosquitos transmisores de enfermedades. Sin embargo, la posibilidad de epidemia es muy baja.

Por – Nov 1, 2018 - 12:00 (CET)

El verano que acaba de terminar ha sido particularmente molesto en lo que a insectos se refiere. Desde el mosquito tigre, que lleva ya 14 años campando a sus anchas entre nuestras fronteras, hasta la avispa velutina, cuya peligrosa picadura ha sembrado el terror en Galicia. Son muchos los animales de este tipo que, si bien antes no eran frecuentes en España, poco a poco se han ido convirtiendo en visitantes habituales. Por lo general, la mayoría de ellos solo suponen un riesgo para los alérgicos, mientras que para el resto de personas no suelen ir más allá del incordio generado por sus picaduras. Sin embargo, en los últimos meses, ya con los últimos coletazos del verano, se han dado a conocer casos de insectos cuyos picotazos han ido acompañados de la transmisión de enfermedades muy poco frecuentes en territorio español.

Este es el caso de los tres familiares que contrajeron el dengue tras coincidir durante el periodo estival en localidades de Cádiz y Murcia o del caballo contagiado en Almonte con el virus de la fiebre del Nilo Occidental. ¿Cómo puede ser que se hayan dado esos casos dentro de España y no después de un viaje a países en riesgo? ¿Hay realmente motivos para tener una posible epidemia de alguna de estas enfermedades? Para responder a estas preguntas es muy importante conocer a los principales protagonistas en esta historia: los mosquitos.

El mosquito tigre y su expansión por España

El mosquito tigre (Aedes albopictus) se detectó por primera vez en España en la localidad barcelonesa de San Cugat del Vallés, en 2004. Desde entonces, se ha ido extendiendo por todo el país, convirtiéndose ya en un insecto muy frecuente durante los meses de verano. Aunque puede transmitir enfermedades como el virus del dengue o el chikungunya, los casos detectados en España provenían de personas que se habían contagiado durante viajes al extranjero, especialmente a la zona de Centroamérica. Sin embargo, los tres pacientes diagnosticados durante este verano se infectaron dentro de nuestras fronteras, posiblemente cuando coincidieron en localidades de las provincias de Cádiz o Murcia.

Según los expertos, esto debió ocurrir porque un mosquito tigre picara a una persona que sí se había contagiado en el extranjero. A continuación, este mosquito, ya infectado con el virus, habría picado a estas personas, que finalmente terminaron manifestando la enfermedad.

El mosquito común y la fiebre del Nilo Occidental

También durante este mes de octubre se daba a conocer el caso de un caballo infectado por el virus de la fiebre del Nilo Occidental en la localidad onubense de Almonte. Según ha explicado a Hipertextual el investigador de la Estación Biológica de Doñana y experto en enfermedades transmitidas por mosquitos Dr. Rafael Gutiérrez-López, uno de los principales vectores de este virus es el mosquito común (Culex pipiens), muy frecuente en localidades de toda España. Sin embargo, en el sur del país otra especie del mismo género, el mosquito *Culex perexiguus, parece estar jugando un papel más importante como vector.

En cuanto al reservorio principal del virus, en España corresponde a las aves, tanto autóctonas como migratorias. Esto, como también ha contado Gutiérrez-López a este medio, conlleva que el virus se encuentre circulando por el país durante todo el año.

Mosquitos viajeros: más allá del cambio climático

Según la Organización Mundial de la Salud, las posibilidades de transmisión del dengue pueden aumentar con el cambio climático, con motivo del aumento de temperaturas y la prolongación de las estaciones en las que es común la presencia de mosquitos. Sin embargo, el aumento del mosquito tigre en nuestro país poco tiene que ver con el cambio climático. Así lo ha hecho saber a Hipertextual Rafael Gutiérrez-López:

“El cambio global, debido al incremento del intercambio de personas y mercancías entre lugares alejados del mundo, está aumentando tanto la dispersión de los patógenos como de los mosquitos que pueden transmitirlos. En este caso los contenedores de mercancías que pueden traer los huevos o larvas de estos mosquitos y el turismo que ha propiciado que cada año varios cientos de turistas vuelvan infectados de sus vacaciones en otros países pueden favorecer la expansión del mosquito tigre y la transmisión de algunas enfermedades. La extensión del mosquito tigre ha sido debido más al cambio global que al cambio climático.”

Por su parte, la doctora en farmacia Marián García apunta también en su blog “Boticaria García” hacia el desarrollo urbanístico, ya que ha transformado zonas que antes estaban muy secas en lugares húmedos y fértiles, como los invernaderos y los campos de golf, idóneos para la proliferación de mosquitos.

Solo son casos aislados

Este verano se activaron también las alarmas por enfermedades tropicales después de que se detectaran en Asturias algunos ejemplares de Aedes japonicus, más conocido como mosquito asiático. Diversos estudios han manifestado la capacidad de este mosquito para transmitir los virus del dengue y chikungunya. Sin embargo, según Gutierréz-López, para que se dé la transmisión son necesarios dos procesos. Por un lado, que entre en contacto un mosquito de esta especie con una persona que se encuentre infectada con el virus y que, además, presente un número de partículas víricas considerable en su torrente sanguíneo, para que así estas lleguen al estómago del mosquito. Por otro lado, una vez dentro del estómago del insecto, el virus debe ser capaz de superar su sistema inmune, atravesar la pared del estómago y conseguir replicarse hasta llegar a las glándulas salivares para que al picar nuevamente a un humano pueda transmitirse. “Solo un 50% de los mosquitos de esta especie fueron capaces de transmitir el virus en condiciones de laboratorio. Pero afortunadamente estos virus no se encuentran en nuestro país de manera natural y, por lo tanto, las posibilidades de que este insecto entre en contacto con una persona infectada y se complete el ciclo son realmente bajas”.

En cuanto a la posibilidad de epidemias de virus transmitidos por otros insectos más frecuentes, como el mosquito tigre, es algo muy poco probable, ya que España no está considerada zona de riesgo.

De cualquier modo, tanto Rafael Gutiérrez-López como Marián García remarcan la importancia de evitar la proliferación de estas especies de mosquitos, especialmente en las zonas en las que pueden picar a humanos. En este sentido, el investigador de la Estación Biológica de Doñana destaca el trabajo de la agencia de salud pública de la ciudad de Barcelona:

“En el caso de detectarse una persona que ha llegado infectada por un flavivirus tras haber visitado algún otro país se determina la presencia de mosquitos en su domicilio y su entorno y se realizan tratamientos para reducir su abundancia y así reducir el riesgo de contagio. Creo que están realizando un trabajo excelente y que sus actuaciones son un claro ejemplo a seguir”.

Por otro lado, también es de gran importancia estudiar el papel que otros mosquitos autóctonos en España pueden tener en la transmisión no solo de estos virus, sino también de otros tipos de patógenos que pueden afectar tanto al ser humano como al ganado o a la fauna silvestre. “En ese sentido, otros países; como Francia, nos lleva años de ventaja.

No son enfermedades muy graves

A pesar del miedo que causan los nombres de estas enfermedades, patologías como el dengue o la fiebre del Nilo Occidental no supone un gran riesgo para la salud en países desarrollados, como España. Lógicamente, como ha puntualizado Gutiérrez-López, siempre pueden darse complicaciones; pero, por lo general, este tipo de enfermedades no se consideran peligrosas. Además, en el caso de producirse el contagio a humanos suelen ser brotes muy limitados en cuanto al número de casos.

También habla de esto Marián García en su artículo, en el que se centra en la sintomatología del dengue. En este caso existe una forma leve, que se cura simplemente con reposo, ingesta de líquidos y fármacos como el paracetamol, y otra hemorrágica que sí puede llegar a ser mortal, pero solo si no se trata. Por lo tanto, no hay motivos para que cunda el pánico, pero sí para tomar medidas de prevención frente a esos mosquitos que pueden acarrearnos algo más que simples picaduras.