– Oct 26, 2018, 18:30 (CET)

Así se hizo ‘Red Dead Redemption’, el inolvidable western de Rockstar Games

Repasamos anécdotas e influencias en el complicado desarrollo de uno de los mejores videojuegos de la historia

Es curioso echar la vista atrás y recordar que, a principios de 2010, la expectación sobre Red Dead Redemption era muy distinta a la que hoy rodea su secuela-precuela. Rockstar Games era “el estudio de Grand Theft Auto” y, de la mano de un nuevo estudio en San Diego, la compañía quería llevar su concepto de sandbox al Salvaje Oeste.

Apenas unos meses después, Rockstar volvía a hacer historia e iba un paso más allá, lanzando uno de sus videojuegos más profundos, maduros y redondos, uno de los mejores western jamás creados en medio alguno. Pero el camino no fue precisamente fácil.

De compras en California: un estudio, un motor gráfico y una ambientación

No es demasiado conocido que antes de Red Dead Redemption y su inminente secuela encontramos otro título de la franquicia. Red Dead Revolver, publicado en 2004, también es un western pero que, en este caso, queda muy lejos a nivel de ambición y calidad de los videojuegos que llegarían después.

Y es que, pese a ser publicado por la compañía, la historia de Red Harlow fue un encargo de Capcom a Angel Studios, un estudio californiano acostumbrado a trabajar por encargo. Pero tal y como contaron recientemente en Polygon, la mala comunicación entre la compañía nipona y el estudio encargado del desarrollo y, sobre todo, el interés de los hermanos Houser en la compra del proyecto hicieron que Red Dead Revolver terminara siendo editado por Rockstar Games.

Pero, estrictamente hablando, no era el videojuego lo que interesaba a los creadores de Grand Theft Auto y hubo tres motivos de peso para tal decisión: el interés de crecer adquiriendo un estudio con el que ya habían trabajado estrechamente, la compra de un motor gráfico propio para no depender de herramientas de terceros y una propuesta western sobre la que crecer y aportar su tan particular visión. Rockstar terminaría comprando Angel Studios, pasarían a ser conocidos Rockstar San Diego y, tras el aceptable Red Dead Revolver, comenzaría el desarrollo del que hoy es uno de los mejores videojuegos de la historia.

La dura travesía por el Oeste

Como ha pasado con tantas y tantas grandes obras artísticas de la historia, la creación de Red Dead Redemption estuvo muy lejos de ser un camino de rosas. La idea original, apostar por un western crepuscular en el que la época de los forajidos toca a su fin, poniendo el foco en una historia de redención, estuvo clara bien pronto y referentes como Sin Perdón o la Trilogía del Dólar, pero el camino hasta el lanzamiento no fue precisamente plácido. Sobre este punto, la relación de Red Dead Redemption con el cine, podéis encontrar más información en este extenso e interesante vídeo de Scanliner.

“Fue como trabajar bajo el ojo de Sauron”, reconocían algunos empleados después de que se instauraran las doce horas por jornada y los seis días laborables por semana de forma obligatoria. Uno de los motivos, se mantiene, fue la desconfianza desde Rockstar North (el núcleo de la compañía) y la idea de que Rockstar San Diego no estaría a la altura de un desarrollo tan ambicioso. Así llegaron, como en casi todos los videojuegos de la compañía, varios retrasos.

Vital fue, según ha trascendido años después, el papel de Leslie Benzies en el desarrollo. Con unos hermanos Houser incapaces de llevar el trabajo a buen puerto, el que hasta entonces no tenía un cargo específico dentro del proyecto llegaría para trabajar arduamente, solventar problemas y, de forma literal, “arreglar el juego en apenas dos meses”. Tras su trabajo, Rockstar consideraba que al fin tenían un proyecto que merecía ser visto por Microsoft y Sony y que podría atesorar un gran potencial. No se equivocaban.

Benzies, productor y diseñador jefe de RDR, también ejercería como productor y game designer de GTA V, el que hoy es el producto de entretenimiento más rentable de la historia. ¿Qué siguió luego? Su abrupta y problemática salida de Rockstar Games y disputas legales con el estudio y los hermanos Houser en las que reclamaba hasta 150 millones de dólares de indemnización. Hoy por hoy, pese a que la justicia desestimó la mayoría de sus peticiones, sigue teniendo procesos judiciales abiertos contra los Houser.

La historia detrás de John Marston

El guión de Red Dead Redemption es, posiblemente, la obra cumbre en lo narrativo de los hermanos Houser. Lo es, entre otras muchas cosas (como un tono más sobrio y crudo que lo visto en juegos anteriores), por el que puede ser su personaje más profundo y mejor escrito. La historia del juego es la historia de John Marston, un hombre cuyo pasado pesa demasiado y debe redimirse, a la fuerza, para poder seguir viviendo en paz con su familia. No hay ambiciones de riqueza o fama, solo el ansia por dejar atrás una vida de la que no se siente orgulloso y conseguir que su hijo siga otro camino.

Y en el centro está la memorable interpretación y la peculiar voz de Rob Wiethoff, un actor con una historia personal realmente curiosa. Trabajando de camarero en Los Ángeles, frustrado por no conseguir papeles como actor, un buen día recibió la llamada de su agente, informándole de un cásting para un videojuego. Ese juego terminaría Red Dead Redemption y Rob se convertiría en John Marston ofreciendo una de las mejores interpretaciones de la historia del videojuego.

Pero lejos de seguir ligado al mundo de la actuación o explorar más opciones dentro del doblaje de videojuegos, Wiethoff se mudó a una granja con su mujer y dos hijos, nacidos de forma prematura, para vivir de forma tranquila. Alejado de todo durante años, volverá a ponerse en la piel del personaje que le cambió la vida en Red Dead Redemption 2.