Después de que Huawei y ZTE hayan tenido un año de lo más movido en Estados Unidos, ahora es otro país el que les declara abiertamente que no confía en ellos. Se trata de Australia, que ha informado a ambas compañías de que se les prohibirá participar en el desarrollo de las redes 5G en el país, la próxima gran tecnología que abrirá camino en el terreno de los smartphones de manera extensiva a partir del próximo año.

Así lo ha expresado Huawei a través de un tuit:

El gobierno nos ha informado que se ha prohibido a Huawei & ZTE proporcionar tecnología 5G a Australia. Este es un resultado extremadamente decepcionante para los consumidores. Huawei es un líder mundial en 5G. Ha entregado de manera segura tecnología inalámbrica en Australia durante cerca de 15 años.

Las razones para la toma de esta decisión, como no podía ser de otra manera, radican en las diversas preocupaciones acerca del compromiso que esto podría suponer para la seguridad del país. "Si bien estamos protegidos en la medida de lo posible por los controles de seguridad actuales, la nueva red, con su mayor complejidad, haría que estas protecciones actuales sean ineficaces en 5G", argumentan desde el Gobierno.

Cada vez menos amigos

Huawei y ZTE, como se mencionaba al comienzo de este texto, han vivido nos últimos meses para olvidar en su expansión en territorio norteamericano. Primero, el Gobierno echaba por tierra el desembarco de Huawei de manera efectiva en el país con su Mate 10 Pro, cortando tratos con las operadoras y disminuyendo de manera sensible las posibilidades que tenía la compañía para obtener unas cifras de ventas consistentes.

Más tarde, era ZTE la que tuvo que detener sus operaciones a nivel global por la prohibición de Estados Unidos de adquirir componentes y productos a empresas del país, algo que ponía en jaque la supervivencia de la comapañía. Un asunto que ha terminado por resolverse –por suerte para la empresa– con el cumplimiento de ZTE de ciertas condiciones impuestas por los organismos reguladores estatales.

A pesar de esto, todavía quedaba un último acto de hostilidad hacia ambos fabricantes, prohibiéndose el uso de sus tecnologías en el Gobierno de Estados Unidos debido a la sospecha de que podrían obtener datos para el homólogo chino. La misma razón es la que lleva ahora a Australia a tomar una decisión que no queda libre de controversia, pero que continúa una senda que puede complicarle mucho las operaciones a ambas tecnológicas en el futuro.