Uber está siendo investigada por discriminación de género por parte de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en Estados Unidos (EEOC). Así lo han confirmado fuentes a Engadget y The Wall Street Journal.

Como parte de la investigación, que habría iniciado desde agosto de 2017, han estado interrogando a empleados tanto actuales como a aquellos que ya no forman parte de la compañía. Asimismo, los investigadores han estado solicitado archivos sobre diversos temas, incluyendo las brechas salariales y las prácticas de contratación.

Al ser cuestionada por medios como Engadget y la BBC sobre dicha investigación, Uber respondió que ha mejorado continuamente durante los últimos 18 meses:

Estamos mejorando continuamente como empresa y hemos realizado muchos cambios proactivamente en los últimos 18 meses, incluyendo la implementación de una nueva estructura salarial y de equidad basada en el mercado, reformando nuestro proceso de revisión de desempeño, publicando informes de Diversidad e Inclusión y ampliando entrenamientos sobre diversidad y liderazgo a miles de empleados en todo el mundo.

Los antecedentes de discriminación en Uber

Todo comenzó con la ex-ingeniera Susan Fowler, quien en febrero del 2017 puso sobre la mesa constantes como el acoso sexual y el sexismo en la empresa de transporte privado. Como consecuencia, el ex CEO Travis Kalanick terminó dejando su puesto en la tecnológica, siendo reemplazado por Dara Khosrowshahi.

Meses después, en octubre del año pasado, las ingenieras de software Ingrid Avendano, Roxana del Toro López y Ana Medina demandaron a Uber por acoso sexual y discriminación racial, ya que las tres son de origen latino.

Por su parte, la tecnológica ha achacado la diferencia salarial a su propio algoritmo. De esta manera, ha culpado a las mujeres por su propio destino. Un estudio de la Universidad de Stanford publicado en febrero de este año confirmó el argumento de Uber, las mujeres ganan 7% menos porque manejan más lento, trabajan menos horas y en momentos de baja demanda, y evitan tanto las horas nocturnas como los viajes a zonas "inseguras".

El caso más reciente ha sido el de Liane Hornsey, ahora ex jefe de recursos humanos, dejó la empresa la semana pasada por supuestamente restar importancia e ignorar numerosas denuncias sobre discriminación racial. El directivo renunció después de que un empleado de la compañía enviase un correo anónimo a las cuentas de denuncias, en el que básicamente se señalaba que había estado evitándolas de forma reiterativa.

Así que por más cambios internos que Khosrowshahi ha estado intentando implementar, parece que el pasado de la empresa no puede ser enterrado. No obstante, cabe señalar que la investigación en curso tampoco es garantía de que vaya a derivar en acciones legales en contra de la tecnológica. Habrá que esperar a que el tiempo lo diga.