Hace una semana, el Govern de la Generalitat de Catalunya aprobó el decreto que regula la venta directa de leche cruda en la región. La medida generó una gran polémica por los riesgos sanitarios que tiene su consumo. La leche y los productos no tratados pueden contener microorganismos patógenos peligrosos, como Campylobacter, Escherichia coli, Listeria o Brucella, que solo pueden ser eliminados mediante la pasteurización.

Estas bacterias pueden ocasionar intoxicaciones alimentarias y, en el caso de grupos vulnerables, como niños, mujeres embarazadas, personas inmunocomprometidas o ancianos, los riesgos pueden ser mucho mayores. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en inglés) detectó 27 brotes por culpa de la ingesta de leche cruda entre 2007 y 2013. "Mientras que los beneficios sanitarios y nutricionales percibidos del consumo de leche cruda no han sido científicamente demostrados, los riesgos para la salud son claros", aseguraba la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés).

Ante el escándalo por la regulación de la venta directa de leche cruda, donde la consejera de Agricultura Teresa Jordà llegó a jactarse de su "valor biológico", el Ministerio de Sanidad decidió paralizar la tramitación de la normativa estatal. El Gobierno de Pedro Sánchez aseguró, en declaraciones al periódico El País, que "se había encontrado" el Real Decreto en trámite y había decidido revisar toda la documentación antes de determinar si seguía o no con el procedimiento. Muchas personas se preguntaron entonces en redes sociales el porqué de la polémica con la venta directa de leche cruda en Cataluña si, en otras regiones como Galicia, aparentemente ocurría lo mismo. Sin embargo, esto no es cierto.

Hasta la fecha, la puesta en el mercado de leche cruda no estaba restringida ni prohibida en España —siempre que se cumplieran los requisitos establecidos por el Reglamento (CE) nº 853/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo y el Reglamento (CE) nº 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo. De acuerdo con la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), la venta directa de leche cruda está prohibida en España por parte del productor al consumidor final o a establecimientos locales de venta al por menor, según el Real Decreto 640/2006. Esto ha cambiado en Cataluña con la aprobación de la nueva normativa del Govern. ¿Qué sucede entonces en Galicia? ¿Es verdad que la Xunta aprobó una regulación para comercializar leche cruda de manera directa sin que se levantase tanta polémica como ahora?

Según confirma una fuente de la Consellería de Medio Rural, la venta directa de leche cruda no está permitida en Galicia. En el año 2014, se aprobó un decreto que regulaba la venta directa de los productos primarios desde las explotaciones a la persona consumidora final, una situación que contempla la normativa comunitaria. "Esta norma gallega excluye los productos lácteos, por las dudas que presentan con respecto a sus condiciones de seguridad alimentaria", explica una portavoz de la Xunta de Galicia a Hipertextual. ¿Cómo es posible entonces que haya explotaciones en Galicia que, supuestamente, comercializan leche cruda desde hace años? Según informó El País en 2010, una granja de Lalín (Pontevedra) había decidido vender este producto "para desafiar la crisis del sector lácteo".

https://hipertextual.com/2018/07/leche-cruda-riesgos-beneficios

"Los ganaderos no pueden vender directamente leche de sus explotaciones al consumidor", asegura la fuente consultada. Esta posibilidad, regulada ahora en Cataluña, sí estaba contemplada en el Real Decreto que el Ejecutivo de Mariano Rajoy dejó en fase de tramitación y que el Gobierno de Pedro Sánchez ordenó paralizar. En Galicia, como en el resto de España —a excepción de Cataluña— no se puede llevar a cabo la venta directa de leche cruda. "Para poder comercializarla", comenta la portavoz, "tiene que estar constituida una empresa ad hoc, una industria agroalimentaria con su correspondiente registro sanitario". "La leche que se vende como 'cruda' en Galicia no está comercializada directamente por el ganadero, sino que tiene que haber una empresa que lo respalde", sostiene. La compañía puede estar fundada por el propio ganadero, pero no se trata de la misma explotación.

"La leche que sale al mercado tiene que reunir todos los requisitos sanitarios para su comercialización y nunca puede ser el ganadero el que venda el producto directamente desde su explotación al consumidor final", confirma la fuente de la Consellería de Medio Rural a Hipertextual. Los reglamentos comunitarios son los que marcan las condiciones de higiene que se deben cumplir, así como la responsabilidad de los productores para asegurar que la leche que sale al mercado reúne las condiciones exigidas.

Con ese objetivo, los ganaderos interesados en vender leche cruda deben también "seguir un Plan de Autocontrol basado en los análisis que realiza el Laboratorio Interprofesional de Galicia (LIGAL)". A la Administración, por su parte, le corresponde comprobar que todos los requisitos se cumplen de manera eficaz. La Xunta mantiene un Plan de Control Reforzado de la Leche Cruda Gallega, que cuenta con "un mayor número de actuaciones de control en las explotaciones lecheras", asegura la fuente.