La misión JUICE, siglas de JUpiter ICy moons Explorer, no despegará hasta 2022, pero los instrumentos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) ya están terminados. Además, el centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es la única institución española que participa en este proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

JUICE llegará a Júpiter en 2030, donde permanecerá al menos tres años explorando el mayor planeta del sistema solar y sus lunas. La misión es de clase L (del inglés Large), lo que supone que será grande tanto a nivel económico (con una dotación mayor que las de clase M) como “en cuanto a los retos científicos que se quieren abordar”, explica a Hipertextual Luisa Lara, astrofísica e investigadora del IAA.

¿Qué es la misión JUICE?

Aunque se lanzará en 2022 no llegará hasta casi ocho años después a Júpiter. Pero una vez allí se dedicará a estudiar tanto el planeta como varios de sus satélites. El primero que visitará será Europa, uno de los lugares más prometedores para la búsqueda de vida extraterrestre, donde dará solo “dos o tres vueltas”. Después irá hasta Ganímedes, con el objetivo de “estudiar la superficie y el interior del satélite", explica la astrofísica. Además, la misión realizará observaciones sobre la atmósfera de Júpiter.

“La comunidad científica está muy interesada en saber qué ocurre en Ganímedes, que tiene un océano de agua salada por debajo de su superficie. Así que al igual que con Europa, lo que se trata es de saber si son potencialmente habitables o si puede existir algún tipo de vida que se pueda desarrollar en este agua salada”, ilustra Lara. Aunque la “estrella del show” será sin duda Ganímedes, ya que se harán “muchos sobrevuelos de la nave”, como señala la astrofísica. “Se va a conocer cómo rota, cómo orbita alrededor de Júpiter, qué procesos ocurren bajo la superficie. Ganímedes es el gran objetivo de la misión, aunque eso no quita que se estudie también Júpiter a la vez”, añade Lara.

La participación española en JUICE

“La participación en JUICE por ahora consiste en el desarrollo de dos instrumentos”, comenta Lara. Un altímetro láser llamado GALA y la cámara JANUS. “El altímetro va a hacer el estudio de la superficie de Ganímedes para conocer de forma muy precisa, casi exacta, cómo es la superficie del satélite y también su interior”, explica a Hipertextual.

Sobre JANUS, según comenta, se trata de “una cámara de una capacidad media-alta de resolución que proporcionará imágenes de Ganímedes, Europa y de la atmósfera de Júpiter, de sus tormentas o la formación de nubes”. “De esta cámara estamos haciendo parte de la electrónica, la fuente de alimentación, y también la rueda de filtros que lleva”, señala. Gracias a los filtros a distintas longitudes de onda se puede “estudiar distintas profundidades del satélite y la atmósfera del planeta”. Y del satélite “permite analizar diferentes características que están asociadas a sales, rocas, etc.”

ESA/CSIC

Por otra parte, el profesor Ricardo Hueso de la Universidad del País Vasco “está trabajando en la definición de las observaciones que hará la nave sobre Júpiter ya que su campo de trabajo es el de las tormentas y las dinámicas de Júpiter”, explica Lara a Hipertextual.

Los problemas para explorar la luna Europa

Aunque Europa es uno de los lugares más prometedores para la exploración espacial de todo el sistema solar, JUICE tendrá un problema para estudiar en profundidad esta luna de Júpiter. La misión de la Agencia Espacial Europea, de hecho, solo llevará a cabo dos o tres vuelos completos sobre este satélite. Pero ¿por qué?

“El viento solar, con partículas, núcleos de átomos y electrones sale del Sol con mucha velocidad y, a medida que viajan en el sistema planetario, se reduce la velocidad. Pero el campo magnético de Júpiter tiene una particularidad y es que las acelera”, afirma Lara desde el otro lado del teléfono.

“Esto hace que todas esas partículas sean mucho más dañinas para cualquier instrumento electrónico”. “Este acelerón que le da Júpiter a las partículas ocurre a la distancia a la que orbita Europa. Por eso, los paseos que dará la nave alrededor del satélite serán dos o tres y muy al límite de dañar la instrumentación”, concluye.